Entre callejones de barrio, edificaciones marcadas por el paso del tiempo y una ciudad que crece de manera fragmentada, Salseando Ando se abre paso como una serie documental que propone mirar a Cali desde su cultura popular.
La producción, que llega a la pantalla de Telepacífico, construye un recorrido visual, sonoro y sensorial por la ciudad entre 1950 y 2025, tomando a la salsa como plataforma simbólica para narrar sus transformaciones sociales, estéticas y urbanas.
Dirigida por el realizador caleño Álvaro Varón, la serie se articula en 15 episodios que dialogan entre sí a partir de cuatro grandes momentos históricos.
Cada uno de ellos está pensado como un “álbum” audiovisual, donde imagen, sonido y memoria se entrelazan para contar no solo la evolución de un género musical, sino la manera en que Cali se ha pensado, vivido y representado a sí misma a lo largo de varias décadas.
El hilo conductor del relato es Alejandro Ulloa, antropólogo e historiador, quien ha dedicado su trabajo académico a estudiar la llegada de los ritmos afrocaribeños a Cali en el siglo XX y su impacto en los procesos socioculturales de la ciudad.
Desde su voz se construye una narrativa que conecta archivo, experiencia personal y reflexión histórica, sin caer en una cronología rígida.
A partir de Ulloa, la serie abre el diálogo con distintos personajes que han sido parte de la vida cultural de la ciudad o han reflexionado sobre ella desde múltiples disciplinas.
Historiadores, arquitectos, periodistas, deportistas, políticos, coreógrafos, artistas, museógrafos, compositores, taberneros y coleccionistas aportan miradas complementarias que ayudan a entender cómo la salsa trascendió la música para convertirse en una forma de habitar la ciudad.
Salseando Ando no se centra únicamente en figuras reconocidas ni en episodios anecdóticos. Su apuesta está en la memoria viva, en los procesos cotidianos que han moldeado la identidad caleña.
La salsa aparece como un lenguaje que articula gestos, formas de vestir, modos de hablar, maneras de bailar y de apropiarse del espacio urbano, especialmente desde los barrios.
Uno de los elementos centrales de la serie es su propuesta estética. Cada episodio inicia con una “carátula” inspirada en las portadas de discos de vinilo afrocaribeños y en la gráfica popular de Cali.
Tipografías, colores y frases promocionales son reinterpretados a partir de archivos históricos y del paisaje visual actual de los barrios, dando cuenta del mestizaje cultural que caracteriza a la ciudad.
Las entrevistas fueron realizadas en escenarios que han sido clave para la historia cultural caleña, como el barrio Bretaña, el edificio Coltabaco, el Museo de la Salsa, la Calle de la Salsa, el Coliseo del Colegio Santa Librada y la discoteca Éxtasis, entre otros.
Estos espacios sitúan al espectador en distintos momentos: antes del auge de la salsa, durante su consolidación o en etapas posteriores, cuando ya era parte del ADN urbano.
La serie también recurre a recursos gráficos y efectos visuales que resignifican el archivo. Fotografías y registros históricos son animados y transformados, permitiendo que los personajes “vuelvan” a escena para dialogar con los relatos, matizarlos o incluso cuestionarlos.
Así, Salseando Ando no solo cuenta la historia de la salsa en Cali, sino que la recorre desde dentro, como una experiencia que sigue en movimiento.