El viernes se estrena la comedia ‘Jugando por amor’, en la que Gerard Butler interpreta a un exfutbolista rompecorazones.

Al igual que su personaje George, en la comedia romántica ‘Jugando por amor’ el escocés de 43 años, Gerard Butler, es una irresistible ‘golosina’ para muchas mujeres. No importa lo que luzca, en un traje formal, como se le vio en diciembre pasado en el magazín de ABC, ‘Buenos días, América’, o en unos infomarles jean, camiseta, botas y chaqueta de cuero, siempre se roba los suspiros de las mujeres.“De cualquier forma, él se ve muy apuesto. Gerard tiene una mezcla de suavidad, delicadeza, intriga y fuerza de macho, eso lo hace tan especial”, dice su coestrella en la película, la actriz Jessica Biel.En la cinta, Butler interpreta a un jugador de fútbol que regresa de Europa luego de haber agotado un exitoso período con las grandes ligas. Arruinado pero más atractivo que nunca, George se radica en un pueblito de Virginia donde causa un alboroto entre la población femenina, mientras él entrena a un equipo de niños e insiste en recuperar el amor de su exesposa y madre de su hijo.A pesar de su famosa reticencia a las entrevistas, el estreno de ‘Jugando por amor’ lo tiene respondiendo juiciosamente a periodistas de Latinoamérica. Así fue cita con El País.En su infancia usted también fue un aficionado al fútbol. ¿Qué recuerdos le trajo esta película?Fue muy emotivo regresar a mis 9 años, cuando pensaba que lo único que me importaba en la vida era el fútbol. Soñaba con estar en un Mundial y convertirme en goleador. Por eso sentí muy cercanos no sólo a mi personaje de George en ‘Jugando por amor’, sino también a los niños que juegan con tanto fervor. Y naturalmente, el hecho de tener tanta relación con mi vida, fue muy apropiado para la construcción del rol. No necesito de un entrenamiento para jugar al fútbol porque toda la vida lo he practicado.Entonces, su mayor esfuerzo físico para una interpretación sigue siendo el de Leónidas en la película ‘300’...Por supuesto, pero valió la pena. Fueron seis meses haciendo ‘jogging’ con ruedas de auto en los hombros. Al comenzar el rodaje, un día me miré al espejo y creí no reconocerme. No me gustaba lo que veía, parecía un muñeco inflado. Pero cuando la película se convirtió en una leyenda, me sentí agradecido por la experiencia de ser actor y por ende someterme a este tipo de retos. Estuve un tiempo recuperando mi figura natural, que no es tan agresiva como la de Leónidas. Al cabo de unos años, la gente me veía y se sentía decepcionada. “¡Usted no es Leónidas!” me dijo una señora en un aeropuerto.¿Cuál es la película que recuerda con mayor agrado?‘El fantasma de la ópera’ es el trabajo que más quiero, por varias razones. Cuando leí el guion, no podía dejar de llorar, porque me devolvió a la infancia, y a la presencia de mi padre que no ha sido muy cercana por circunstancias de la vida. Pero el mayor reto de esta película fue cantar, una hermosa sorpresa que me recordó mi juventud, cuando formé parte de una banda de rock de abogados.¿De ‘Objetivo: Casa Blanca’, su más reciente filme, qué puede adelantar?Ha sido una experiencia alucinante este filme con Michael Fuqua, con quien no había trabajado antes. Mi personaje es un agente secreto que debe proteger al presidente de Estados Unidos. Es toda una súper producción, y me impactó el frenético ritmo de rodaje. Esta película tiene un guión estupendo y esperamos que sea un éxito. Estamos muy expectantes de su estreno en Estados Unidos, que es en marzo próximo.¿Es verdad que le llueven ofertas de Hollywood?No me quejo por el trabajo que me ofrecen, es muy halagador. Pero también es el resultado del esfuerzo. Yo nunca estudié actuación, jamás he tenido un maestro. Desde que decidí asumir esta carrera, he entregado mi vida a perfeccionarla, es una labor de todos los días. Quedé también muy satisfecho con el doblaje del personaje de Stoick en el animado ‘How to train your dragon 2’. Es una faceta que me encanta porque se parece a estar haciendo una radionovela, donde tienes que acentuar la voz para expresarte ante el público.¿Le gusta que lo consideren un ‘sexy symbol’ o cree que eso le quita créditos como actor?Me halaga, claro. No puedo ignorar el hecho de que el físico haya influido en mi carrera, lo he dicho muchas veces. Nunca hubiera obtenido el papel del rey Leónidas en ‘300’, sino fuera por mi estatura (1.90), y la forma como he mantenido mi cuerpo. Pero en mi caso, es obvio que quienes me dicen ‘sexy symbol’ no están sugiriendo que sea mal actor. Es decir, no tengo el señalamiento de solo haber utilizado mi físico. La mayoría de la prensa y la gente reconoce mi talento para actuar, y eso me hace sentir mucho mejor.¿Es por eso que luego de esta película suspendió el ejercicio?Por eso aclaro, para mí es muy diferente tener que variar mi contextura en la creación de un personaje, que por el hecho de verme bonito ante la gente. No soy esclavo de mi cuerpo, aunque tampoco lo dejo tan descuidado. Soy un tipo normal. Recuerdo que cuando volvieron a entrevistarme, luego de ‘300’, a veces me subía la camisa y les mostraba la barriga, para que se dieran cuenta de que Gerard Butler había dejado de ser Leónidas.¿Cómo es la rutina para mantenerse en forma?Una buena alimentación es vital para sortear la llegada de la vejez. Hay que darle antioxidantes al cuerpo, muchísima agua, duplicar las verduras y las frutas. Hay que involucrar a la dieta semillas, cereales y programar las proteínas. Hago ejercicio, pero no con fanatismo. Trato de no trasnochar y descansar mucho.Pero usted tiene fama de ‘juerguista’...He tenido una vida bohemia, no lo desmentiré. Pero todos son etapas de la vida y la madurez se encarga de ir haciendo los ajustes. Sin embargo, esos son temas que forman parte de mi vida privada, algo que por derecho propio mantengo únicamente en la intimidad.O sea que no hablará del supuesto rompimiento con la modelo Naomi Campbell...Exacto.