La actriz estadounidense Pamela Anderson reveló durante la gala de amfAR en Venecia cómo sobrevivió a un diagnóstico de hepatitis C que, a finales de los años noventa, su médico definió como terminal.
El testimonio, ofrecido ante el público reunido en el Hilton Molino Stucky, fue el marco para recibir el Premio al Coraje que entrega esta organización dedicada a combatir el VIH/sida y la hepatitis C.
“Era una sentencia de muerte. Eso fue lo que me dijo mi médico, que probablemente me quedaban unos 10 años de vida”, afirmó Anderson ante el público presente en la ceremonia.
La estrella de Baywatch tenía hijos pequeños cuando recibió el diagnóstico, una circunstancia que, según sus palabras, transformó por completo su forma de tomar decisiones.
“No era miedo a morir, sino miedo a lo que pudiera pasarles a mis hijos pequeños. Puso mi vida patas arriba”, agregó.
La actriz explicó que la enfermedad no solo afectó su salud física, sino también la percepción que tenía de sí misma. Describió el diagnóstico como una experiencia marcada por la vergüenza y la culpa, sentimientos que, según sus palabras, aún la persiguen.
“Al igual que el abuso sexual que sufrí de niña, sentía que estaba grabado en mi frente: mercancía dañada. Y me presentaba a mí misma de esa manera”, sostuvo durante su intervención.
Sin embargo, años después, la icónica actriz llegó a la superación de la enfermedad a través de un tratamiento que, según sus propias palabras, le costó “todo lo que tenía en el banco”.
En 2015 lo hizo público a través de sus redes sociales con un mensaje directo: “Estoy CURADA. Acabo de enterarme”.
En esa misma publicación de Instagram pidió que el acceso al tratamiento fuera más amplio. “Ruego que cualquiera que viva con hepatitis C pueda calificar o costear el tratamiento. Estará más disponible pronto. Sé que el tratamiento todavía es difícil de conseguir”, escribió entonces.
Así, y tras el paso de los años, en la gala de Venecia, Anderson reconoció que aún no se ha “recuperado completamente” del impacto emocional que dejó el diagnóstico, aunque considera haber alcanzado un punto de aceptación.
Ese proceso, según describió, terminó por abrirle un nuevo camino en su carrera artística. “Mi verdad se ha abierto paso a través de mi trabajo, al encontrar formas de expresarme mediante las artes. Me dio la munición que necesitaba, una vida fértil para usar y jugar”, señaló. Y fue enfática al definirse: “No soy una víctima, soy una vencedora. Soy fuerte y capaz, más ahora de lo que jamás pude soñar”.
La gala, presentada por World Gold Council y conducida por el director Taika Waititi, también reconoció a la artista Marina Abramović con el Premio a la Inspiración.