A pesar de ser una de las mentes creativas más brillantes del universo salsero, la historia de Mimi Ibarra encierra una paradoja: nunca planeó ser compositora. Nacida en el departamento del Chocó, Colombia, y trasladada a Nueva York siendo menor de edad junto a toda su familia, su destino parecía ligado únicamente al canto.
“Yo realmente no sabía que podía tener esa capacidad de componer porque nunca lo imaginé”, confiesa con sinceridad. Su herencia artística venía de un padre paisa apasionado por las rancheras y una madre que escribía poesía. Sin embargo, la chispa compositiva estalló una noche cualquiera en forma de insomnio. Un laberinto de melodías inéditas empezó a dar vueltas en su cabeza, obligándola a levantarse a escribir.
Ese primer experimento, nacido sin pretensiones, dejó mudos a sus amigos músicos de fin de semana, quienes al principio se negaron a creer que la letra fuera de su autoría.
Lo que empezó como un simple pasatiempo se convirtió rápidamente en una necesidad visceral de desahogo y en la llave internacional de su carrera. Sus composiciones llegaron a oídos de los directivos de Musical Productions (MP) en Puerto Rico.
Aunque la base de la disquera estaba en Miami y su dueño era cubano, toda la magia del estudio, los músicos y la producción se concentaban en la Isla del Encanto. Fascinados por el estilo de Mimi, la buscaron incansablemente.
Éxitos descomunales de la salsa como “Te propongo” (en la voz de Héctor Rey), “Juguete de nadie” (Puerto Rican Power) o “Señora” (Tito Rojas) nacieron de su puño y letra.
De pronto, canción que escribía, canción que se convertía en un “palo” radial absoluto. Mimi aprendió a confeccionar melodías hechas a la medida de cada intérprete.
Por ejemplo, cuando Tito Gómez salió del Grupo Niche, le encargaron crear un impacto comercial inmediato; de allí nació el histórico dúo “Déjala”, junto a Tito Rojas, donde ingeniosamente puso a discutir a dos hombres por el amor de una mujer.
Asimismo, cuando Maelo Ruiz debutó como solista, Ibarra le compuso “Necesito mi amor”, un himno que arrasó en las listas de México, Ecuador y Perú.
Lo más sorprendente es que Mimi, originalmente baladista, no dominaba la salsa ni conocía a sus máximos exponentes. No obstante, llegó al género rompiendo esquemas en una industria predominantemente masculina: aportó la sensibilidad femenina.
“Yo como mujer sé lo que otra mujer quiere que le digan. Le escribía estas canciones para dejar a estos hombres como unos príncipes, y ellos podían llegar al corazón con esa delicadeza”, explica sobre su infalible método para concebir estos éxitos “cortavenas”.
Tras consolidarse como la autora estrella de MP, llegó el momento de reclamar el sueño que perseguía desde niña: ser intérprete. La disquera le dio carta blanca y Mimi grabó un álbum debut de ocho canciones, todas de su autoría, desatando una verdadera locura internacional.
Clásicos propios como ¿Qué tiene ella?, Pasó pasó, Duele (a dúo con Tito Rojas) y su recordada colaboración con Anthony Cruz se pegaron de manera masiva en toda América Latina, consolidando su estatus de cantautora total.
Debido a que desarrolló toda su carrera en la plataforma boricua y sus temas invadieron Quisqueya, el público internacional dio por sentado que Mimi era de Puerto Rico o República Dominicana.
Incluso, la artista recuerda entre risas una entrevista radial en la isla donde al declarar su verdadera nacionalidad se armó un debate en vivo con llamadas de oyentes locales que se resistían a creerlo, hasta que un compatriota llamó para defender sus raíces exclamando: “¡Qué pena con ustedes, pero Mimi Ibarra es colombiana y que no, que no, que no!”.
Al final, tuvo que mediar aclarando que su corazón guardaba una gratitud inmensa hacia Puerto Rico, pero sus raíces estaban firmes en Colombia.
Esta confusión de identidades, sumada al escepticismo de quienes se negaban a creer que una mujer fuera la mente maestra detrás de himnos tan potentes, la impulsó a alzar la voz en la era digital.
Fue así como creó un formato digital en su automóvil, encendiendo la cámara para recordarle al mundo su autoría. “Me subí al carro, di mi cara y dije: ‘Soy Mimi Ibarra, de Colombia para el mundo’”.
En esas intervenciones demostró que su catálogo incluye joyas como “¿Por qué te niegas?” (grabada por Roberto Roena y muy sonada en Cali) o “Compárame”, “Ganas” y “Si me dejas amarte”, interpretadas por Roberto Lugo.
Su impacto es de dimensiones históricas. Críticos y periodistas especializados a nivel internacional sitúan hoy a la chocoana en el olimpo de la composición de la salsa romántica.
Mimi ostenta con orgullo el título de ser la única mujer en lograr semejante cantidad de clásicos bailados y rumberos en todo el continente: “Es un orgullo muy grande que los colombianos sepan que tienen a la mejor cantautora de la salsa. Mis canciones fueron grabadas en la Isla del Encanto, pero llevan un corazón puramente colombiano”.
Sin embargo, en la cima del éxito y con galardones a flor de piel —como el premio a Disco del Año en Perú por su producción ¿Qué tiene ella?—, Mimi tomó la decisión más difícil de su vida: bajar el telón en secreto.
Agotada por pasar navidades, cumpleaños y días de la madre lejos de su hogar en escenarios internacionales, decidió aislarse de los teléfonos y las propuestas de la disquera para dedicarse por completo a criar a sus hijas, asegurándose de estar presente en sus tareas escolares y recuerdos de infancia.
Hoy, con sus hijas crecidas, el switch de la música se ha vuelto a encender. Radicada en Nueva York, Mimi Ibarra celebra 30 años de trayectoria artística preparando un álbum definitivo de aniversario. En este proyecto interpretará, con su propia y magistral voz, aquellos clásicos eternos que compuso para otros, estructurando un repertorio infalible donde cada pista es un éxito garantizado.
Este trabajo discográfico funcionará, además, como un tributo sagrado a aquellas leyendas de la salsa que interpretaron sus letras y que ya partieron del plano terrenal, como Tito Rojas, Anthony Cruz, Héctor Rey y Roberto Roena.
A la par de este regreso, la cantautora expande sus fronteras incursionando con éxito en la música popular mediante su sencillo “De pie”, inyectando su característico estilo desgarrador a las nuevas tendencias del mercado musical y planeando un próximo reencuentro en tierras colombianas para demostrar que su pluma y su voz siguen vigentes y listas para seguir haciendo historia.