En una entrevista con El País, la psicoterapeuta Ana María Infante abordó el concepto del mapa de los sueños desde una perspectiva terapéutica, destacando su utilidad como recurso de autoconocimiento y planificación personal, pero también advirtiendo sobre los riesgos de convertirlo en una fuente de presión emocional o expectativas irreales.
Al iniciar un nuevo año, es común ver en redes sociales numerosos tutoriales que prometen guías para cumplir sueños y metas. Pero, ¿qué hay detrás de estas recomendaciones y cómo evitar que afecten la salud mental? Infante explica los mecanismos detrás de estas prácticas y ofrece pautas para utilizarlas de manera saludable.
¿Qué es un mapa de sueños y cómo se construye?
De acuerdo con la explicación de Infante, el mapa de los sueños es una herramienta visual donde las personas plasman metas, deseos e ideales que buscan alcanzar.
“Hay diferentes corrientes que nos muestran que hay un orden indicado para el mapa de los sueños. Unos dicen que de abajo hacia arriba, según la prioridad que yo le quiera dar a mis sueños; otros proponen que la foto sea de la persona y que alrededor se plasmen las cosas, tanto materiales como también de habilidades que se quieren alcanzar, en este caso, para el nuevo año”, explicó a El País.
¿El tiempo limita los sueños?
Uno de los puntos centrales de la entrevista fue la creencia de que estos mapas deben realizarse únicamente en diciembre o enero. Para la especialista, esta idea responde más a una presión social que a una necesidad real. “Las metas o los sueños no caducan, ni tienen fecha de vencimiento, ni se vence el calendario como para eso”, afirmó.
“Podemos hacer los sueños también o revisarlos en febrero, en marzo, en abril, a la mitad del año. Lo que creo importante es que eso se revise, no que se queden ahí. Lo dejamos detrás del armario, lo dejamos en un diario y en la mesa de noche, pero no entramos a revisarlo y los sueños merecen trabajo".
Evitar la obsesión y priorizar la intención
La psicoterapeuta advirtió que obsesionarse con el cumplimiento de las metas puede alejar a las personas de su propósito inicial. “La obsesión aleja la intención. Entonces, mejor preguntemos cuál es la intención de hacer ese mapa, para qué lo estoy haciendo. Esto que yo me estoy plasmando, ¿realmente yo lo necesito o estoy encaprichado, encaprichado con esta meta y con este sueño?“.
Infante propuso reducir la carga de ideales y enfocarse en acciones concretas. Aunque reconoció que soñar es parte de la experiencia humana, subrayó que muchas veces se deja de valorar lo que ya se tiene.
¿Cómo mantener alineado con los propósitos?
La especialista recomendó ejercicios como la contemplación y el agradecimiento para mantenerse en sintonía con el presente. “Al despertar, al dormirnos y luego en el camino, gracias por la comida que puedo comer, por el trabajo que tengo, por reconocer lo que sí tengo. Porque si ves en el mapa, si yo lo estoy plasmando es porque no lo tengo. Entonces, una parte sombría del mapa es obsesionarme con lo que no tengo y perder de vista lo que sí tengo”, finalizó.