Luis Manuel vadel Valladares, conocido artísticamente como Luisito Vadel, El Cubano, nació en La Habana el 27 de julio de 1967. Su destino estaba marcado por una genealogía de artistas: un abuelo que dominaba el tres y la guitarra, una madre cantante empírica y primos percusionistas y clarinetistas.
A los 7 años, Luisito inició sus estudios de percusión, graduándose posteriormente en la Escuela de Superación Musical de Cuba. Su carrera profesional comenzó en las filas de agrupaciones profesionales como Sabrosura Viva y la orquesta de Aramís Galindo. Como percusionista, recorrió los escenarios más exigentes de Europa, participando en festivales en Helsinki, Alemania, Dinamarca, Italia y Bélgica.
Aunque su formación es instrumental, el canto apareció de forma esporádica durante su tiempo con Aramís Galindo. Su primer acercamiento vocal quedó registrado en el disco Caminando Seguro, donde realizó un “rapeo” en el tema El Belecumbé. Este fue el inicio de una transición que lo llevaría de la parte posterior de la tarima al frente del micrófono.
Su talento como músico independiente lo llevó a acompañar a leyendas de la salsa. Ha trabajado con Ismael Miranda, Tito Rojas, Tony Vega, Cano Estremera, Luisito Carrión y La India.
A finales del año pasado vivió una experiencia inolvidable en una gira por Cali con Fruko y sus Tesos y formó parte de la orquesta de Jambón en México (recordada por el tema “Sin mentiras”).
Cali: un nuevo capítulo y la salsa choque
Actualmente radicado en Cali, Luisito ha expandido su horizonte hacia la composición. Su primera incursión en el género urbano local es 'Para la calle me boté’, un tema de salsa choquei, donde Luisito puso la letra y la voz, contando con la colaboración de Angela Hurtado en los coros.
Esta etapa también está marcada por la nostalgia; la pérdida de su amigo Tirso Duarte, a quien conoció desde los 18 años y con quien planeaba reencontrarse en Cali, ha dejado una huella profunda en su sensibilidad artística.
Ha lanzado anteriormente éxitos como: “El amor entra por la cocina” y “Dime qué tienes”, este último marcó su despegue como cantante independiente,, bajo la producción de Fernando Arévalo.
Aunque su esencia es 100% habanera, Luisito reside actualmente en Tijuana, México, en la frontera con Estados Unidos. Salió de su isla natal en 2003 y, tras una breve visita en 2018, la pandemia y las dificultades logísticas le han impedido regresar.
Sin embargo, Cuba vive en él: “Extraño todo: mi hija, mis nietos, el calor de la gente y la música del barrio”, confiesa el artista, quien encuentra en Cali un reflejo de su tierra por la vegetación, la comida y la alegría de su gente.
“Si no fuera por ti”: Un himno a la gratitud
El sencillo que hoy promociona, “Si no fuera por ti”, es una pieza cargada de espiritualidad y amor. Según Badel, la letra es un agradecimiento profundo que puede dirigirse tanto a una pareja como a Dios. Aunque su línea base es el son cubano,
Luisito se define como un exponente versátil: “No estoy atado a un solo género. Me muevo en la salsa, la cumbia, el merengue y hasta en lo urbano; la gente se cansa si siempre escuchas lo mismo”.
Para el artista, la verdadera inspiración nace de lo cotidiano y de las historias reales. Sus influencias son los pilares de la música cubana: desde el Trío Matamoros, Benny Moré y Celia Cruz, hasta la sencillez de Polo Montañés, de quien admira su capacidad natural para componer sin haber tenido estudios académicos.
Uno de los grandes impulsores de su llegada a Colombia fue el maestro “La Palabra”, pionero de la salsa romántica, con quien grabó hace años el tema “Amor Infinito”. Fue él quien le armó su equipo de trabajo actual en la ciudad.
Su paso por la Feria de Cali fue triunfal, presentándose en eventos masivos como el Bulevar de la Salsa junto a figuras de la talla de Carlos Vives y el Grupo Niche. Durante su estancia, muchos notaron la similitud de su timbre de voz con el del fallecido Tirso Duarte. “Me dicen que hago falta como un Tirso, que tengo ese timbre. Yo tengo talento y puedo hacer el trabajo, pero Tirso era superior: tocaba piano, componía y arreglaba. Yo apenas empiezo a llamarme compositor”, afirma con humildad.
Con varios sencillos en camino y una respuesta del público caleño que califica como “maravillosa”, Luisito Vadel se consolida como un artista que, desde la frontera mexicana, mantiene vivo el latido del son cubano para el mundo.