La demolición de unas escaleras diseñadas por el reconocido arquitecto Rogelio Salmona en un apartamento de Bogotá sigue generando polémica en redes sociales.
Y es que, esta semana, el tema volvió a encenderse luego de que, la reconocida actriz Diana Ángel, se volcara a las redes sociales para dar su opinión, sobre la intervención estructural dentro de un apartamento en Bogotá, diseñado por el reconocido arquitecto.
La actriz utilizó sus redes sociales para referirse a lo sucedido, manifestando que la situación le produjo un profundo dolor, relacionándolo también con la formación que recibió de su padre, quien, según contó, era arquitecto de la Universidad Nacional.
“El dolor que yo tengo por la destrucción de las escaleras de Rogelio Salmona, me supera”, escribió Ángel, antes de recordar la influencia de su padre en su valoración por la arquitectura.
Más adelante, la actriz, también destacó la importancia que, a su juicio, tiene Salmona para Colombia y cuestionó que las escaleras hubieran sido demolidas por una decisión relacionada con el gusto de quien intervino el espacio.
“Mi padre era arquitecto en La Nacho, obviamente… y me enseñó a admirar y valorar la buena arquitectura. Salmona es un orgullo nacional, y todos sus edificios son patrimonio. Pero alguien decidió demoler las escaleras de su edificio de apartamentos porque no eran de su gusto. Y así, sin ton ni son, decidieron borrar la historia del diseño de un gran hombre. ¡Oh, Rogelio, Colombia está patas arriba!“, escribió.
Cabe decir que, el caso ha abierto una discusión alrededor de la conservación del patrimonio arquitectónico y de las modificaciones que pueden realizarse en inmuebles que cuentan con algún tipo de protección.
Y es que, el inmueble estaba protegido como bien de interés cultural debido, entre otros aspectos, a su valor arquitectónico y a la participación de Salmona en su diseño.
Cabe decir que, la polémica inició, luego de que en redes sociales circularán las imágenes de la demolición y generaran cuestionamientos entre usuarios y personas interesadas en la preservación de la arquitectura.
De hecho, por haber intervenido el edificio, los propietarios que realizaron la intervención sin autorización pueden llegar a tener una sanción económica entre 200 y 500 salarios mínimos mensuales, además de la restitución obligatoria del inmueble a sus condiciones previas, que en este caso, incluiría la reconstrucción de una escalera original.
Sobre el edificio ubicado en los cerros orientales en el norte de Bogotá, al interior del barrio Santana, se sabe que se construyó en un lote de alta pendiente y de forma casi cuadrada, de volumen escalonado, con aislamientos posterior y laterales, que alberga 15 apartamentos, de los cuales 12 son dúplex y tres son de tres niveles.