“Para nosotros tiene mucha significación el hecho de que hace aproximadamente un año nos hayan invitado a ser parte del Festival Internacional del Libro de Cali, porque esto contribuye al robustecimiento del vínculo entre Colombia y República Dominicana. Y no hay mejor forma de medirlo que a través del comportamiento de la gente y su cultura”, fueron las palabras de Félix Aracena Vargas, embajador de República Dominicana en Colombia, país invitado a esta décimo primera edición de CaliLee.

Destacó antes, en la noche inaugural, Ángel Spiwak, de la Fundación Spiwak: “Queremos que esta sea la semilla de resiliencia que necesita la ciudad para iniciar la renovación que se merece y levantar el espíritu de la ciudad”.

En ese propósito ha sido enfática también la directora de CaliLee, Paola Guevara, quien señala que más allá de las cifras, la meta es más humana: “Después del sismo, hoy nuestra prioridad es existir juntos a través de un vaso comunicante como son los libros”.

En la velada, en el piso 11 del Hotel Spiwak, Salón Las Estrellas, el embajador Aracena Vargas coincidió con Spiwak, en que la resiliencia “es la recuperación del espíritu indomable de la gente por lograr a plenitud su derecho a vivir en las condiciones que ellos han elegido, y esa es una cualidad fundamental de los caleños, lo digo por la competencia férrea que tenemos con el tema de la salsa”.

Invitó, además, a disfrutar de todo lo que trae su país, “yo no quiero adelantarme, pero habría que ver el estand de República Dominicana, ahí hay de todo: costumbres, literatura, música, eventos culturales y también un recorrido por la historia del vínculo, desde el punto de vista diplomático, que tenemos hace 91 años. Y el hecho fundamental de que República Dominicana formara parte de la Gran Colombia en el año de 1821″.

En el piso 11 del Hotel Spiwak, se llevó a cabo la noche especial de inauguración de CaliLee, con la presencia del embajador de República Dominicana en Colombia, Féliz Aracena Vargas, y la directora de este Festival Internacional del LIbro de Cali. | Foto: El País

En aquel recinto colmado de personalidades de la cultura, donde también estuvo expuesta la obra Lito Literal, del escultor Salvador García, se respiró arte, literatura, cine.

Precisamente, otro de los momentos más emotivos en un recinto que estuvo colmado, fue la lectura dramática de Cien Años de Soledad, en la que el periodista Andrés Grillo leyó algunos apartes de la novela de Gabriel García Márquez, dando paso a la transformación escénica de Marleyda Soto en Úrsula Iguarán, que hizo vibrar al público. También hablaron ella y el director Carlos Moreno, del reto que significó adaptar la obra del Nobel colombiano a serie, en Netflix.

Marleyda le confesó a El País que estar en el Festival Internacional del Libro significa: “Saber que llegué a mi casa y que me voy a encontrar con mis amigos, la gente bonita, los amantes de los libros y de la lectura, y poder compartir estas experiencias tan bellas alrededor de la obra de Gabriel García Márquez”.

Al contarle que en CaliLee se donarán 100.000 libros de la línea infantil y juvenil, los cuales serán destinados a niños y jóvenes a través de bibliotecas, fundaciones, colegios y municipios del Valle del Cauca, dijo con una sonrisa que ella donaría: Ejercicios de Estilo, de Raymond Queneau. “Te propone una historia chiquitita y 25 maneras de contarla, como si fuera un sueño, una ensoñación, un ejercicio matemático, una ensoñación, una adivinanza. Estas diversas maneras de contar la historia abren el imaginario y la posibilidad de contar muchas historias, y para nuestros jóvenes es una oportunidad para que se inspiren y cuenten su propia historia”.

Para ella leer, releer e interpretar Cien Años de Soledad a través del personaje de Úrsula Iguarán, ha sido mágico. “Lo leí cuado era una adolescente por recomendación de mi profesor Abelardo López, del Instituto Politécnico Municipal, quien sugirió al aire libre en una clase de español: ‘Muchachos, hay que leer a Gabriel García Márquez, Cien Años de Soledad’, no era obligatorio leerlo, pero como me inculcó el amor por la lectura, hice ese viaje, intentando no perderme entre tantos Aurelianos, y entre tantas Úrsulas y Jose Arcadios. Tenía una visión diferente a la que tengo ahora, casi 35 años después. Ahora es la actriz la que se enfrenta al libro. En aquel momento era una ficción, un imaginario en la cabeza. Eso transforma la lectura. Abre la posibilidad de que aquello que imaginé se materialice en la pantalla”.

El recinto se colmó de invitados, gente de la cultura y el arte, que acudieron a la cita de la lectura dramática de Cien Años de Soledad. Marleyda Soto interpretó a Úrsula Iguarán, y conmovida, recibió los aplausos. | Foto: El País

Lo más difícil de meterse en la piel de Úrsula, fue para Marleyda “ir encontrando todas esas capas que componen el personaje. Al leer la frase de una mujer muy dura, menuda, pequeña, a la que nunca se le oyó cantar, uno se la imagina como un bloque de concreto que no manifiesta ninguna emoción. Pero resulta que Úrsula es una mujer extremadamente sensible y entiende uno las circunstancias, como llevar una maternidad temerosa porque alguno de sus hijos pudiera nacer con cola de puerco, y luego la tristeza de ver que ese hombre que tanto amaba ya no está; la madre asistiendo al entierro de sus hijos y viendo el destino desdichado de sus hijos; pero la infinita ternura que le significa que llegue Remedios Moscote, que devuelve la alegría a la casa”...

Mientras que el director Carlos Moreno, quien estuvo a cargo de esta última temporada de la serie de Cien Años de Soledad en Netflix, afirmó sentirse muy feliz de que “ocurra una feria del libro en mi ciudad, a mí la literatura me ha servido mucho para vivir, y creo que son las oportunidades que los caleños debemos asesorar”.

A él le gustaría que los niños y los jóvenes leyeran Los Abismos, de Pilar Quintana, “una novela extraordinaria desde el punto de vista de una niña, es una lectura interesante que abriría muchas puertas. Aquí tenemos escritores estupendos como Antonio García. Le recomendaría a los chicos que miraran su entorno. Yo no empecé a hacer cine, pensando en los grandes. Lo hice porque veía a Luis Ospina, Carlos Mayolo, Óscar Campo. Los jóvenes deben leer autores de acá, Andrés Caicedo, por ejemplo”.

Para Moreno, “la cita de pensar en una ficción, en imagen en movimiento, estaba desde siempre. desde que era niño, porque todos fabulamos Cien Años de Soledad cuando la leímos. La novela sugiere tantas imágenes, propone tantas escenas, que todos construimos una película. Las circunstancias me llevaron a dirigir unos episodios y era una invitación que no podía rechazar, era un desafío. La responsabilidad mía era mantener la coherencia que se buscaba. Porque, para mí, la fidelidad con las obras no existe, si no hay coherencia. Se trató de honrar el gran esfuerzo humano y económico que se hizo”ñ.