La mitad de los colombianos asocia una casa despejada con salud mental y física, pero la verdad es que es más lo que se acumula, que lo que se usa.
Ya no se trata de esconder el desorden cuando hay visitas, sino de lograr espacios que aporten paz en lugar de caos. Por ejemplo, el clóset puede ser aliado o enemigo, dependiendo del uso que se le dé.
¿Sabía que las personas pierden hasta cinco mil horas de su vida buscando cosas? Así lo advierte el estudio Life at Home, y ese es un tiempo que podrían destinar a otras actividades más importantes.
“Por eso, contar con un sistema de organización que se adapte a las necesidades reales y al estilo de vida actual no solo ordena objetos, sino que transforma la dinámica del hogar: reduce el estrés, ahorra tiempo y evita frustraciones”, afirma María Jimena Jaramillo, gerente de Diseño de Mobiliario para el Hogar en IKEA.
Con la campaña ‘El que busca, encuentra’, la idea es que las personas transformen su clóset en el mayor aliado de su imagen, su tiempo e incluso, su estado emocional. Para ello Yovana Esquivel, experta en organización y fundadora de Habita Clean, compartió con El País el método de organización Sense —conectar a través de los sentidos con nuestro espacio—. Este no solo reduce el tiempo invertido en tareas cotidianas, sino que mejora la forma de habitar los espacios.
“El orden dejó de ser un lujo y se convirtió en necesidad. Hoy, habitar un espacio organizado es sinónimo de bienestar y tranquilidad. Es importante conectar con el hogar: entender qué funciona, qué se quiere mejorar y abordar los espacios de manera progresiva”, aconseja.
Más allá del orden, se trata de crear espacios funcionales, adaptables y alineados con las dinámicas de cada habitante de ese espacio.
Paso 1: sentir
La primera invitación es a situarse frente a su clóset y examinar, con mucha objetividad, pero especialmente a través de todos los sentidos, este espacio tan personal. ¿Qué siente al verlo?
Perciba y evalúe cómo se confronta con este espacio, qué emociones siente cuando lo observa. Si se trata de caos, angustia, desazón, algo no está bien. Es hora del cambio.
Acto seguido, piense qué no le gusta, si podrían estar sobrando objetos, ropa, accesorios; cómo le gustaría verlo: menos saturado, más libre o más ordenado, para poder encontrar lo que busca. Esta información lo preparará para el segundo paso, que es depurar.
Recuerde que más allá de convertir su clóset en una imagen de catálogo de revista, la idea es que sea una extensión de su gusto, su personalidad, sus necesidades. Pero ante todo debe ser un espacio con el que conecte de manera positiva al lema: ‘Muéstrame tu clóset, y te diré quién eres’.
Así que destine un buen tiempo a darle a este espacio nueva vida, cada que lo requiera. Elija organizadores blancos, grises o beige y ganchos de ropa de un solo color.
Paso 2: elegir, descartar, depurar
Elija lo que sea más fácil para usted: decidir lo que quiere conservar o lo que quiere sacar, y aplíquelo con cada artículo: ropa, bolsos, zapatos o accesorios. Pregúntese: ¿está en perfecto estado?, ¿me gusta?, ¿me queda?, ¿realmente lo usa o puede prescindir de este? Quizás lo que está haciendo esa prenda u objeto es estorbar en su clóset y estaría mejor si la donara a una app de moda circular, la vendiera o la regalara a esa amiga que siempre lo apreció y puede darle aún vida útil. Lo que no usó en el último año, no va. El objetivo es reducir los objetos para que el clóset no supere el 70% de su capacidad y que las prendas respiren.
Paso 3: nombrar o categorizar
Divida su ropa en grupos lógicos según su estilo de vida (oficina, casual, deporte, eventos). Cuélguela usando perchas uniformes para ahorrar espacio y mejorar la visibilidad. Asigne una sola prenda por gancho, para evitar que las cosas se olviden en el fondo. Doble la parte anterior del pantalón para que no cuelgue demasiado y dé espacio a otras prendas abajo. Las chaquetas pueden ir antes, las camisas y blusas luego y después los vestidos (los largos se cuelgan en dos ganchos, para no arrastralos), las faldas y los pantalones.
Ubique las prendas que más usa en la zona más accesible y organice el resto de izquierda a derecha, de lo más pesado y oscuro a lo más ligero y claro. Organizar por colores da una visual estética y práctica. Mantener la ropa a la vista es fundamental para usarla con mayor frecuencia y evitar compras innecesarias.
Las gorras pueden ir en un stand una sobre otra, apiladas de manera estética, o guardadas en organizadores adecuados para conservarlas. Recuerdos familiares pueden ir en cajas arriba.
Paso 4: sistematizar o simplificar lo que ya está categorizado
Es importante elegir organizadores ideales para cada uso; los hay para ropa interior, medias, conjuntos de prendas deportivas. Esto ayuda a crear un sistema de doblado y guardado: un organizador puede destinarse a las prendas deportivas, en una forma llamada tipo archivo (de forma vertical, para aprovechar mejor el espacio).
Para las prendas que no se cuelgan, como camisetas básicas o ropa deportiva, utilice técnicas de doblado vertical (en forma de ‘bolsillo’ o archivo). Use organizadores dentro de los cajones para evitar el desorden. Aproveche el espacio vertical y la parte superior para artículos que use en otra temporada. Las medias se ponen juntas con la talonera arriba, lleve la punta al talón y haga una especie de bolsillo cuadrado. Para doblar las camisetas use plantilla. Los buzos van doblados y al fondo.
Paso 5: reubicar
Debe establecer cada espacio con una intención. Todo necesita un lugar definido.
Hay organizadores para las correas, para los zapatos, para las gorras y carteras y hasta para los recuerdos.
Separar por categorías facilita encontrar todo y evita el desorden. Esto aplica para ropa, utensilios de cocina o documentos.
Incorporar cajas, canastas o divisores permite agrupar objetos similares, mejorar la visibilidad y mantener el orden en el tiempo, especialmente en espacios de uso constante, como cajones o alacenas. Que no se tenga el clóset más grande no es impedimiento para tenerlo ordenado y versátil, acorde con las necesidades de cada quien.
Consejos prácticos
Piense en vertical, no solo en horizontal. Aprovechar las paredes es clave para liberar espacio. Repisas, ganchos y organizadores colgantes permiten almacenar sin ocupar superficie y optimizar cada rincón del hogar.
Sistemas de paneles perforados, como SKÅDIS, personalizan la organización según cada necesidad, desde utensilios de cocina hasta objetos de estudio o accesorios personales.
Los muebles que cumplen más de una función ayudan a optimizar espacios pequeños y a mantener el orden sin esfuerzo adicional. Estanterías modulares como KALLAX funcionan tanto para almacenar como para dividir ambientes.