¿Año nuevo, vida nueva? Los expertos le dicen qué hacer para que sea más fácil poner punto final

Mario Benedetti, escritor y poeta uruguayo, dijo una vez: “Para estar total, completa, absolutamente enamorado, hay que tener plena conciencia de que uno también es querido, que uno también inspira amor”.

Sin embargo, es muy común encontrar parejas aburridas, hartas de su compañía mutua, que se erizan ante la idea de pasar el resto de la vida juntos, pero aún así no hacen nada por cambiar la situación.  

Si alguna vez se ha escuchado a usted mismo con justificaciones absurdas para no terminar, por el estilo de: “¿Qué voy a hacer si el carro se me vara y no tengo a quién llamar?”, “Ya toda mi familia y amigos le conocen”, o “Ya no estoy para volver a tener citas, me aterra volver a empezar”, quiere decir que ha sido víctima de los efectos de la costumbre y el desamor.  

Aunque   provoca más emoción ver el Boletín del Consumidor que pasar un rato a solas con el “amado”, se cae en el  juego de buscarle soluciones al  mal, con el objetivo de reavivar la pasión. Pero a veces hay que aceptar que no funciona.

El consejero espiritual Mario Andrés Santa lo explica en  su libro ‘Acepto’. “Bajo el pretexto de soluciones a las crisis surgen peligrosas modas que resultan ser más dañinas que la enfermedad. Modas como que cada uno tenga su espacio, el intercambio de parejas, las relaciones cibernéticas o los encuentros sexuales sin compromiso sentimental alguno”.

Por otro lado, hay quienes no necesitan fuego en su relación, pero no por cuenta de la pasión sino por que viven al borde de la Tercera Guerra Mundial, con insultos siempre a flor de piel, reproches, críticas, ironía, irrespetos a la familia del otro  e incluso golpes.

Cuando la violencia física o sicológica (en algunos casos ambas) llega a una relación, lo mejor es terminar todo antes de que las consecuencias sean mayores. Si hay hijos de por medio, se debe pensar en su bienestar y el ejemplo que se les está dando y encontrar un espacio para el diálogo, donde ambos tengan responsabilidades en su educación.

 ¿Una nueva oportunidad? Siempre es posible. La sexóloga Flavia Dos Santos asegura que a diario es factible  encontrar cosas nuevas en la misma persona. “Constantemente estamos cambiando y eso hace que nuestra percepción propia sea diferente, que lo que proyectemos cambie y que la forma en la que nuestra pareja nos vea sea completamente renovada. Si resulta  imposible tener un resurgimiento, lo mejor es que cada quien tome su camino”.   

En esto coincide  la  psicóloga clínica Frauky Jiménez Mazo, quien  explica que “la esperanza de rehacer la relación, se da si los dos identifican que deben de cambiar cada uno para mejorar la situación de pareja, y una vez identificado dan posibles soluciones y las ponen a prueba, y  si nada de esto da resultado es mejor buscar ayuda especializada”.

En cualquiera de los casos, terminar o continuar, se debe hacer uso de una herramienta infaltable: la comunicación. 

El desapego, la frialdad y la falta de interés en el otro “son las consecuencias de problemas no resueltos en el matrimonio como pueden ser  celos, agresión, infidelidad, mala comunicación, etc.,  y eso  se llama desamor”, agrega la psicóloga.

Antes de prolongar otro año una relación sin futuro lea esto.

1. Ya no quiere llegar a la casa y recurre a excusas como que tiene mucho trabajo, que hace mucho no va al banco a mirar las cuentas, que  todos sus amigos están cumpliendo años y  su presencia es indispensable en la celebración, que el coctel es ineludible...  2. Hace hasta lo imposible  por no quedarse a solas con su pareja, todo con el fin de no tener que charlar y, mucho menos, tener  sexo. Por eso siempre saca como excusa a los hijos, a sus padres y a cualquiera que distraiga la tensión entre ustedes.    3. En sus planes ya nunca más  incluye a su pareja. Para hacer deporte y montar bicicleta está su grupo de los domingos. Para conocer nuevos restaurantes están sus colegas de la oficina. Para pasar un rato agradable están, obviamente, sus amigos.   4. A usted todo le da igual:  si ella se pinta el pelo  de verde chatré o si él tiene barriga; si ella no se quita la pijama en todo el fin de semana, o si él no se baña. El otro ha dejado de ser su pareja y se ha convertido en un mueble más de la casa. 5. Su relación se basa en la costumbre. No hay emoción, sentimientos ni pasión.  Nunca, jamás, se dejan llevar por la espontaneidad y la pasión del momento. Las relaciones sexuales son siempre programadas y medidas con cronómetro. ¿Terminaste? 6. Discutir es inevitable  en algunas ocasiones,  pero es hora de revisar seriamente si deben continuar cuando el irrespeto ha hecho aparición y se ha convertido en una costumbre. Insultos, humillaciones  y golpes invitan a terminar. 7. Su pareja le obliga  sutilmente a hacer ciertas cosas porque le convence que son buenas para usted. Cree que sus argumentos nunca son tan fuertes como para ganar en una discusión y es por eso que siempre cede al placer del otro. 8. La  vida sexual es una pesadilla. Prefiere que le practiquen una lobotomía antes de volver a estar “como Dios lo trajo al mundo” con su pareja. ¿Siente que las mariposas en el estómago solo eran gastritis y que la emoción se esfumó de su vida? Sus peticiones y preferencias nunca se tienen en cuenta. 9. Estancamiento definitivo. Llevan varios años en la misma etapa de la relación pero uno de los dos no planea casarse, ni mudarse juntos, ni tener hijos. Si estos pactos son de común acuerdo son válidos, pero si siente que esa persona no le conduce a ningún lado, y en cambio le hace perder tiempo valioso, ¡alerta! 10. Olvidó lo que significa confiar, a causa de todas las infidelidades que su pareja ha tenido en el pasado y que usted por “amor” le ha perdonado. Si se  ha convertido en un agente secreto que trata de cazar pistas, manchas de labial y más, haga algo mejor con su vida. El adiósSi la respuesta a la mayoría de situaciones planteadas en la parte inferior de esta página fue afirmativa, es hora de dar por terminada esa relación que ya no tiene nada de amorosa.  Si dijo sí a la situación número seis o numero siete, con mayor razón debe decir ¡basta! y si es posible, buscar una orden de restricción en la estación de Policía más cercana.  Claves para terminar: Hágalo en persona.  Las llamadas son muy impersonales, y los mensajes de texto son irrespetuosos, además dan cabida a malas interpretaciones. Recuerde que se trata de una persona con la que comparte recuerdos   y a la que le importa, así que por respeto a todo lo que vivieron, dé la cara y brinde una explicación. Recurra a la honestidad.  Evite las mentiras elaboradas o los pretextos sin sentido. Diga lo que siente, eso le evitará años de terapia a su ex pareja intentando encontrar el motivo por el cual usted le dice adiós.  Absténgase de pretextos  como “no eres tú, soy yo”, “te mereces algo mejor”, “ojalá que encuentres a alguien que te quiera”, porque no solucionan nada.  No dé falsas esperanzas.  Tampoco pida un tiempo. Es probable que la otra persona tenga fe en la relación y se quede esperando a que usted decida regresar. Evítele el desengaño y deje las cosas claras. No intente conseguir un amigo.  Las cosas no funcionarán al principio, son como el agua y el aceite, así que no intente cambiar la física. Ambos necesitan tiempo y espacio para desintoxicarse de la ruptura. El renacerSi  se siente  inconforme con su relación, sea cual sea la causa,  háblelo con su pareja,  no deje que la relación se termine por no haber dicho a tiempo lo que sentía o le molestaba, tampoco acumule sentimientos negativos que no le hacen ningún bien.  Al terminar sentirá pena.  Aún si es usted quien pone punto final a la relación, sentirá dolor en partes de su cuerpo que ni siquiera sabía que existían y no, no es amor, es la sensación que se produce por el fracaso que supone terminar una relación.  También sentirá angustia, soledad, le faltará  autoestima y extrañará hasta los defectos de esa persona. Esta es la parte más difícil  porque es justo el momento en el que dirá adiós para siempre y volverá a nacer, esta vez como una persona que vivió un mal momento y que ahora está lista para volver a empezar. Así que evite ‘cangrejear’ y aléjese de las llamadas para saber cómo van las cosas de su ex. Si fue a usted a quien dejaron,  no llame, no busque, no mande mensajes, ni intente poner a sus amigos de mensajeros. Evite con su vida que esa persona sepa que usted lo está pasando mal, aunque lleve tres días sin comer, ni dormir. Es bueno tomarse  el tiempo para vivir el duelo y aceptar que este proyecto de pareja en el que se invirtió tiempo y energía, muchas ilusiones y expectativas, ya no va a funcionar, pero tampoco caiga en la autocompasión, póngale un plazo a su luto. Un día despertará  y ya no dolerá, así que aproveche ese impulso y salga a conocer gente nueva, retome relaciones de amistad olvidadas, busque nuevos hábitos, descubra habilidades y dígale sí a la vida.