A una semana de que se realice la primera vuelta de las elecciones presidenciales, las tendencias electorales en el Valle del Cauca ratifican el respaldo por el candidato del petrismo, Iván Cepeda, en la capital del departamento, pero también el favoritismo que tiene en los municipios el aspirante de derecha Abelardo de la Espriella.
Así lo muestra el resultado de la encuesta cuantitativa contratada por El País con la firma AtlasIntel que, entre el 18 y el 21 de mayo pasado, consultó a 1829 personas en 40 municipios de la comarca sobre sus preferencias electorales y la percepción frente a personajes de la vida pública nacional y regional.
De acuerdo con el estudio, en el que el 87,4 % aseguró que irá a las urnas este 31 de mayo, los candidatos que pasarían a segunda vuelta, según el electorado del Valle del Cauca, serían Iván Cepeda, con el 43,4 %, y Abelardo de la Espriella, con el 28,5 %. Seguidos en su orden por la candidata Paloma Valencia, con el 17,0 %. Luego de Sergio Fajardo, con el 4,5 %, y por Claudia López, con el 0,6 %.
“Creo que el dato principal no es que Cepeda gana, sino cómo gana”, indicó Álvaro Benedetti, analista político. “A simple vista ese número de 43,4 %, y que gana en todos los escenarios de segunda vuelta, lo que demuestra es que no está creciendo sino que está reteniendo. Es decir, el petrismo en el Valle no parece expansivo. Obviamente está altamente consolidado y es consecuente y coherente con los datos y con los números que arrojaron las elecciones de Congreso y lo que pasó hace cuatro años, pero ese 43,4% no parece un techo de entusiasmo, sino un bloque político estabilizado”.
“Es además un bloque altamente ideologizado, movilizado en las bases y que está muy bien conectado territorialmente y muy cohesionado a nivel emocional, y me refiero a las emociones de la gente. Eso en términos electorales vale mucho, sobre todo en un contexto nuestro en el que hay una abstención estructural y en el que diríamos que esa base de indecisos o que se abstienen se va a mantener estable, ese retenimiento le juega muy a favor del petrismo por obvias razones y creo que, en ese sentido, ellos están muy tranquilos”, indicó Benedetti.
La ventaja histórica que tiene el Pacto Histórico en el Valle, agregó, “es que evidentemente ha logrado consolidar una militancia, una narrativa moral, se han apoderado del discurso, tienen una organización social importante, el voto urbano y popular lo han sabido consolidar bien y, aunque la conexión con periferias no es muy fuerte, habría que ver qué tanto ese voto urbano se ha irradiado hacia zonas rurales, que es donde está la hipótesis del constreñimiento al elector por parte de grupos armados a favor de Cepeda”.
Pero la mayor sorpresa en esta encuesta no es que Iván Cepeda ganaría en el Valle del Cauca en primera y segunda vuelta ante cualquier adversario, sino que Abelardo de la Espriella sin arraigo alguno en este departamento, obtenga un segundo lugar, con el 28,5 %, en intención de voto para este 31 de mayo.
Un fenómeno que podría explicarse en el hecho de que esta comarca tiene también una ideología marcada en la ciudad capital, en Cali, y tendencias contrarias fuertes en el resto de los municipios.
De acuerdo con Jorge Luis Yarce, analista y politólogo, lo que ratifica la encuesta es que el Valle del Cauca sigue siendo un bastión de la izquierda con un tonillo más radical del que había hace cuatro años y con un crecimiento muy notorio de la figura de Abelardo de la Espriella.
“Este fenómeno me hace recordar por obligación el fenómeno del ingeniero (Rodolfo) Hernández; de la estrategia de mover las líneas éticas y con ello lograr poner en la segunda vuelta al candidato más fácil de derrotar. Por el momento político, esta parece una fotografía de hace cuatro años, con nombres cambiados, pero las circunstancias, los rápidos crecimientos y la aparición del outsider que viene a transformarlo todo es un fenómeno que se está repitiendo casi de forma calcada y el resultado entonces también sería el mismo”, dice.
Agrega Yarce que: “Cepeda, como lo dice la encuesta, gana en todos los escenarios porque empieza a enfrentarse al candidato más débil; un candidato que no tiene poder de transferencia, que tiene un nicho importante dentro de la derecha más radical, pero que no tiene la capacidad en segunda vuelta de capitalizar los votos que en este momento se podrían capitalizar desde el centro, la centro derecha y la derecha radical”.
Para la segunda vuelta
Los resultados de la encuesta tomada en el Valle del Cauca muestran que en ningún escenario, sin importar quién sea el candidato que logre avanzar a una segunda vuelta, le alcanzaría para derrotar en su camino por la Presidencia de la República a Iván Cepeda.
Lo complicado en un escenario de segunda vuelta, explica Benedetti, “es que la derecha no logra unificar el voto antipetrista y en ese escenario en el que Cepeda derrota a De la Espriella y en el que Cepeda también sale victorioso sobre Paloma, uno podría concurrir dos cosas: lo primero es que Paloma pierde por menos margen no porque entusiasme más sino porque su figura genera menos rechazo y tiene un perfil un poco más institucional. Es decir, en términos de ese voto un poquito más intelectual y de golpe de centro produce un temor moderado o menos temor del que podría suponer De la Espriella”.
¿Y los mandatarios regionales?
Recalcan los expertos consultados en que el Valle del Cauca reúne las condiciones sociopolíticas para favorecer un discurso como el de la izquierda y que tras el estallido social hubo una fragmentación institucional que ha generado desconfianza grande hacia el Establecimiento.
“Cali cambia políticamente mucho desde el 2021 y no necesariamente porque la ciudad se haya vuelto de izquierda. Es decir, los datos de hecho ni siquiera logran decir o corroborar que la izquierda logra el 50 % de la población, sino porque el paro lo que logra es erosionar esa legitimidad moral de las élites locales y debilita la narrativa tradicional del orden”, señala Álvaro Benedetti.
Eso se ve reflejado en las cifras de percepción del alcalde de Cali, Alejandro Eder, con una imagen positiva de solo el 21 % y una negativa del 57 %.
En el caso de la gobernadora del Valle, Dilian Francisca Toro, su imagen positiva es del 34 % y la negativa del 51 %.
“La encuesta sugiere que el electorado regional se está desacoplando parcialmente de esas élites tradicionales y eso explica la debilidad relativa en el caso de la Gobernadora y la dificultad que tiene el alcalde Eder para consolidar detrás de su imagen un entusiasmo en el cambio o en el proyecto de ciudad”, concluye el analista.