Conocida como una de las figuras de la izquierda que con más vehemencia defiende sus convicciones, Carolina Corcho llegó a ser uno de los nombres más sonados para aspirar a la Presidencia en representación de la continuidad del proyecto político de Gustavo Petro.
De visita en la capital del Valle del Cauca, la ahora candidata al Senado habló de cuáles serán las banderas que defenderá en el Congreso, la importancia que tendrá esa corporación de cara al futuro político de Colombia, el creciente apoyo a Iván Cepeda en las encuestas y su lugar dentro del partido, que sigue generando suspicacias.
Usted era precandidata a la Presidencia. ¿Qué cambio representa aspirando al Senado de la República?
Es algo importante, porque el Congreso de la República es uno de los poderes más importantes del poder político en Colombia. Además, es el lugar donde se realizan las reformas estructurales en las que no pudimos avanzar con el gobierno de Gustavo Petro, dada la política de obstrucción y filibusterismo de una oposición que decidió la mezquindad de obstruir cualquier propuesta de transformación de este país.
Desde el Congreso tendremos la posibilidad de cambiar cómo eligen altos dignatarios del Estado, como el Consejo Nacional Electoral, el Procurador General, el Contralor General de la República, los magistrados de la Corte constitucional, la Defensoría del Pueblo.
Creo que tenemos que tener una discusión de fondo sobre si debería ser el Congreso quien elija esos organismos. Por ejemplo, el Consejo Nacional Electoral no lo debería de elegir el Congreso, sino que debería ser otro mecanismo meritocrático independiente de los partidos políticos.
¿Cuáles son las banderas con las que usted aspira a llegar al Senado?
Colombia tiene un proceso de reformas aplazadas y atrasadas desde el Siglo XX. Son reformas estructurales que el país tiene que adelantar para lograr un desarrollo sostenible, prosperidad y equidad para su gente. Colombia podría estar muchísimo mejor de lo que está hoy.
En primer lugar, necesita culminar la reforma agraria, cuyo pivote legal requiere la ley de Jurisdicción Agraria por parte del Congreso de la República para poder entre entregar tierra.
En segundo lugar, requiere de una reforma integral a la Ley 30 de Educación Superior, dado que hemos advertido la toma del clientelismo y los poderes políticos locales sobre la universidad pública, que tiene que ser libre, autónoma y democrática, y que tiene que tener mecanismos de democracia interna para ser un instrumento para la transformación cultural de este país. La ley estatutaria de educación intentamos presentarla, pero fue torpedeada y tergiversada en el Congreso.
Y, en tercer lugar, requerimos avanzar en una reforma política. Esta no puede seguir siendo un negocio privado. Aquí tiene que haber financiación pública, los partidos políticos deben contar con democracia interna y, como estamos dando ejemplo en el Pacto Histórico, debe haber paridad, participación de las mujeres y los jóvenes en la política de este país.
Por último, Colombia requiere de una reforma a la justicia y una reforma electoral. Es decir, el país ya está reclamando unos cambios profundos que han sido aplazados por décadas y que tendrá que adelantar el próximo Congreso.
¿Cuál es el rol que tendrá el próximo Congreso en el trámite de estas reformas que usted menciona?
Durante este Gobierno ha habido un ambiente confrontativo. Ha sido bastante confrontativo porque las mayorías del Congreso de la República no han estado al servicio del interés general ni interés público, sino que están representando un puñado de privilegios.
En salud, están representando el negocio de las EPS y las clientelas politiqueras que las parasitan y que hoy son sujetos de investigación por actos de corrupción de billones de pesos. Ese podría ser el saqueo más grande de la historia de este país.
También se han vuelto defensores de los intereses de los fondos privados de pensiones, que se han hecho a los ahorros pensionales de los trabajadores para no pensionar y para especular con esos recursos por fuera de Colombia. Terminan representando intereses de privilegio y no al interés público.
Si no cambian las mayorías del Congreso de la República, se paraliza el cambio en Colombia, porque ese cambio exige reformas que tiene que aprobar esa corporación.
¿Cuántas curules aspira a alcanzar el Pacto Histórico en las próximas elecciones?
Como Pacto Histórico, y en coalición con otras fuerzas políticas afines, se requieren 55 senadores y 86 representantes a la Cámara. Por eso, el próximo 8 de marzo el pueblo colombiano debe derrotar las maquinarias, la compra de voto, todos esos mecanismos de presión que operan en las elecciones, y votar de manera libre y secreta.
El voto es libre y secreto, no se puede permitir que se compre. Por cada voto que un ciudadano vende, se entrega un derecho en Colombia.
¿Cómo ven al interior del partido la distancia cada vez mayor que toma Iván Cepeda con respecto a sus rivales más próximos, como Abelardo de la Espriella, según las últimas encuestas?
Nos parece muy positivo. Nosotros tenemos un electorado del 30 % que hemos ido acumulando durante muchos años. La encuesta lo que muestra es que estamos superando el techo.
También nos llamó la atención el crecimiento de sectores del centro político representados en Claudia López y Sergio Fajardo. Sin embargo, nosotros tenemos que trabajar como si no existiera esa encuesta, porque las elecciones no se ganan hasta que se ganen.
Ha habido rumores acerca de motines al interior del Pacto Histórico, debido al protagonismo que usted ha tenido, luego de perder en la consulta del partido y aterrizar como cabeza de la lista al Senado...
En todos los partidos políticos hay divergencias y diferencias. Nosotros hemos dirimido nuestras diferencias a partir de mecanismos democráticos.
Hicimos una consulta popular para que fuera el pueblo colombiano quien definiera la posición que tendríamos dentro del partido. Fue la ciudadanía en las urnas la que definió esa posición, por ejemplo, la que yo tengo como cabeza de lista del Senado. Eso es un ejemplo para el sistema electoral y político del país.
Por supuesto, la postura que yo defiendo, he defendido y defenderé es la de que tienen que preservarse esos mecanismos de participación popular y democrática, que nos diferencian de otros partidos donde lo que opera es el bolígrafo, las decisiones en conciliábulo y las discusiones que no tienen mecanismos para ser resueltas.
Iván Cepeda estuvo en Cali el pasado jueves, como parte de su correría por las regiones. ¿Qué esperan obtener de esta ciudad, teniendo en cuenta el peso en votos que tuvo en las anteriores elecciones a la Presidencia?
Cali es la capital de la resistencia. Ha sido una ciudad leal, progresista, además de un impulso importante al proyecto democrático de este país. Esperamos una gran recepción de la ciudadanía caleña, que siempre ha sido leal con el cambio en Colombia.