Según datos entregados por la Registraduría Nacional, para la primera vuelta votaron en toda Colombia un total de 23.978.304 personas, lo que corresponde al 57,88 % del total del censo electoral y un poco más de 2.000.000 con respecto a la primera vuelta del 2022, lo que evidencia el creciente interés de los ciudadanos por participar en estas elecciones.

Con la baraja de candidatos reducida a su mínima expresión, con el oficialista Iván Cepeda y el representante de la derecha Abelardo de la Espriella como contendientes, son muchas los interrogantes que surgen acerca de cómo se ubicará el voto de este domingo.

Una de las principales incógnitas tiene que ver con los abstencionistas. Según las cifras oficiales, el pasado 31 de mayo el país registró una abstención de cerca del 17,5 %, una cifra que, de cara a esta segunda vuelta, podría variar y, con ello, contribuir a desequilibrar la balanza a favor de alguno de estos candidatos.

Para Carlos Charry, PhD en sociología y profesor de la Universidad del Rosario, los actuales niveles de polarización explican que el abstencionismo haya disminuido en la primera vuelta, un hecho que podría aumentar en segunda: “La polarización está haciendo que un mayor número de personas se vean obligadas a tomar posición y terminen votando, no tanto por las propuestas del candidato sino en contra del otro”, indica.

Agrega que este potencial crecimiento electoral podría verse afectado en algunos municipios por cuestiones de seguridad derivadas del conflicto armado.

La competencia por ver quién llegará a la Casa de Nariño se definirá este domingo 21 de junio. Así se comportaron los votantes en la primera vuelta. | Foto: Montaje El País

El analista político Alejandro Echeverry adhiere a esta postura, explicando que el crecimiento para las segundas vueltas es un factor que se ha dado históricamente desde la entrada en vigor de la Constitución de 1991.

Según él, con base en las últimas elecciones se podría incluso tasar el crecimiento para este domingo: “Lo que esperan tanto encuestadoras como analistas políticos es que aumente entre 4 % y 5 %. Eso sería algo muy extraño para el país, pero es una posibilidad latente”.

En cuanto adónde se irían estos votos, un estudio de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de los Andes indica que las regiones con menor nivel de abstención fueron Cundinamarca (69,6 %) y Bogotá (67,96 %), mientras que los que mayor abstención tuvieron fueron Guainía (32,88 %), La Guajira (36,32 %) y Chocó (40,7 %), estos últimos de especial importancia para Iván Cepeda, por estar ubicados en las periferias del país, cuya predilección por el candidato progresista quedó en evidencia en la primera vuelta.

En busca de estos votantes en potencia, las campañas se han movido estratégicamente en estas últimas dos semanas. La de De la Espriella ha resultado mucho más evidente para este segmento de los votantes.

Según Carlos Charry, esta es la campaña que más se la ha jugado por estos votantes: “En la campaña de Abelardo se vio una intención mucho más declarada para que el que no salió a votar salga a hacerlo. Esta campaña vio que su crecimiento estaba más en los que no salieron el pasado 31 de mayo, que en los de centro”, en referencia a los múltiples esfuerzos que ha hecho la campaña de Cepeda por hacerse con los votantes de Sergio Fajardo y Claudia López, que quedaron por fuera de la contienda.

Además de esto, las ciudades en las que se realizaron los cierres de las campañas sirven para dar una idea de cómo podría decantarse cierta parte de esta población.

Abelardo de la Espriella, en un intento por afirmar el electorado que ha encontrado en grupos religiosos, y con el interés de hacerse con votos de un municipio clave en este sentido en el Valle del Cauca decidió dar por terminada su campaña en Buga, el pasado domingo.

Para el profesor de la Universidad del Rosario, De la Espriella le está apuntando no a disputarse la plaza, puesto que en la primera vuelta quedó confirmado que ciudades como Cali, y todo el corredor del Pacífico, está con Cepeda, sino a disputarle los votos que lugares como Buga, por su símbolo religioso, puede brindarle:

“Creo que Buga y las ciudades intermedias del departamento, como podría ser Palmira, pueden convertirse en escenarios en los que, si bien no gane, sí puede quedarse con algunos votos importantes”.

El analista político y consultor internacional Álvaro Benedetti añade otro cariz al análisis: “Es una decisión que combina lo simbólico y la ingeniería electoral. Buga conecta con un electorado religioso y conservador de tradición popular, pero además ubica a De la Espriella en el corazón del departamento, que es una región en la que necesita crecer para ampliar su techo electoral”, explica, y concuerda con Charry en que su apuesta, en relación a cómo votará el Valle del Cauca en la segunda vuelta, será la de acortar la distancia con su rival, acudiendo para esto a “votantes moderados y eventualmente sectores populares que, aunque no comparten de golpe toda su agenda, sí ven en él una opción de cambio al actual Gobierno”.

Por su cuenta, Iván Cepeda realizó su cierre de campaña en el municipio de Soledad, Atlántico, también en una apuesta por conquistar los votos del Caribe, claves para ganar esta segunda vuelta.

Para Alejandro Echeverry, la apuesta por parte del candidato es similar a la de su adversario, un hecho que quedó en evidencia además porque antes de su cierre en Soledad ya había estado en Medellín, el bastión de la derecha en el país.

Este analista sostiene que, si bien la fuerza de sectores de derecha en Antioquia es innegable, también es cierto que se ha venido dando un crecimiento del votante progresista en las últimas elecciones.

“Desde el 2018, en cada elección el progresismo ha aumentado su votación en términos proporcionales con respecto a un departamento y a una ciudad que históricamente ha sido de derecha y centro derecha”, indica.

Y añade que esta apuesta busca trascender las actuales elecciones, de cara a las regionales del 2027.

Además, el estudio de la Universidad de los Andes confirma el dominio de Abelardo en esta zona del país, por encima incluso de candidatos propios y del mismo uribismo, entre los que estuvieron el actual alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, y el excandidato presidencial Rodolfo Hernández.

El caso de Soledad tiene una directa relación con la pelea por votos que se encuentra en esta región del país, ampliamente dominada por la familia Char, que ha estado presente en la campaña de De la Espriella.

Con un resultado inesperado que dejó al candidato de extrema derecha al frente de la carrera por la Presidencia, aspirantes e centro y centro derecha que quedaron por fuera se han convertido en figuras claves de cara a que tanto Abelardo de la Espriella como Iván Cepeda logren la mayoría que necesitarán el próximo 21 de junio para llegar a la Casa de Nariño. | Foto: Montaje El País

“El Caribe representa una de las mayores reservas electorales del país y Soledad, concretamente, es un municipio muy densamente poblado (...) El reto que tiene Cepeda es no solo movilizar a sus simpatizantes sino tratar de romper o resquebrajar esas estructuras políticas que han mostrado cercanía con De la Espriella”, comenta Álvaro Benedetti.

Sin embargo, para Carlos Charry el apoyo de los clanes políticos que se han mostrado a favor de Abelardo podría no garantizar nada:

“No todos los clanes políticos de la Costa están abiertamente con De la Espriella. De hecho, se podría decir que ese es el mayor campo de disputa electoral en este momento en Colombia. El que gane la Costa finalmente va a ganar las elecciones”, dice, y agrega que, pese a la importancia que ha tenido esta parte del país para el progresismo, el aspirante de derecha marcó diferencias importantes en la primera vuelta.

“La decisión de Cepeda de cerrar su campaña ahí es sintomático acerca del reconocimiento de que se está perdiendo espacio y se necesitaba mayor presencia”, opina el docente universitario.

Los ‘primivotantes’

Luego de su decisivo peso para que llegara al poder Gustavo Petro en 2022, los jóvenes del país se han convertido en una población electoral importante, que tanto Cepeda como De la Espriella están intentando conquistar, a través de apariciones en entrevistas con influenciadores y marketing digital en redes sociales.

Contrario a lo que ocurre en estos ecosistemas digitales, en donde el apoyo y la polarización se viven con mayor fuerza, a la hora de expresar su simpatía por una u otra candidatura, esta población suele no tener una participación tan grande. Así lo explica Álvaro Bendetti: “Las campañas suelen sobreestimar el impacto de las redes sociales, porque se confunde la visibilidad con la movilización electoral. Y lo que se ha visto, no solo en Colombia sino en América Latina, es que los jóvenes presentan niveles de participación generales inferiores al promedio, incluso cuando los temas de los jóvenes son los que dominan las agendas”.

Añade que, pese a los pocos niveles de votación, en este punto de la carrera por la Presidencia estos nuevos votantes podrían inclinar la balanza hacia una orilla.

Por su parte, Alejandro Echeverry cree que la pirámide poblacional se está invirtiendo, lo que podría poner en duda el peso de estos votantes en la campaña. Pese a esto, la votación estaría marcada por una lucha sin mayor margen de ganancia para unos u otros:

“Los jóvenes que están con Petro seguramente van a sacar una muy buena votación. Por su parte, los jóvenes asociados a la derecha, aunque son más reducidos, tienen una importante capacidad de incidencia, especialmente por redes sociales”, dice Echeverry.

El lugar de la periferia

Tal y como ha ocurrido con otras votaciones, como las presidenciales del 2022 o el Plebiscito del Acuerdo de Paz en el 2016, las votaciones han demostrado una concentración de votantes para apuestas progresistas en las periferias del país, mientras que el grueso del electorado de derecha se concentra en el centro del país, salvo el caso de Bogotá, que continúa siendo petrista (Cepeda ganó el 41 % de los votos en primera vuelta).

Esto se confirmó tras el triunfo de Iván Cepeda en ocho de los departamentos del Caribe, además de Cauca, Valle y Nariño.

Con esto presente, explica el profesor de la Universidad del Rosario, la campaña de Abelardo buscará extender su electorado apuntándole a la gente que no salió a votar en la primera vuelta, convencidos del poderío de la apuesta progresista en regiones como el Pacífico colombiano.

“No veo que en la campaña de De la Espriella se haya hecho un esfuerzo por desequilibrar esas zonas, como sí lo ha habido por cambiar los equilibrios en zonas como el Valle del Cauca, Orinoquía, Amazonía o el mismo Chocó, pero no en las grandes periferias. Ellos han tratado de ampliar los votos nuevos, que vienen de personas indecisas o que se abstuvieron de votar en estas regiones de disputa”, señala.

La división a nivel nacional también aplica para la distribución en las principales ciudades, como una forma de concebir la periferia al interior de estos municipios, según indica el estudio realizado por la Universidad de los Andes:

Un ejemplo de esto ocurrió en Cali, donde Iván Cepeda se hizo con la mayoría de los votantes, pero las personas de clase media se decantaron por Abelardo.

Algo similar ocurrió en Bogotá, en donde De la Espriella ganó en lugares en donde Gustavo Petro había ganado en el 2022: Fontibón, Engativá, Kennedy, Antonio Nariño, Puente Aranda, Barrios Unidos y Teusaquillo.

Frente a esto, Álvaro Benedetti considera que pensar en un comportamiento similar de cara a esta segunda vuelta podría dejar de lado aspectos importantes que complejizarán el escenario electoral: “Es un error asumir que la periferia, a pesar de los resultados de la primera vuelta, vota de forma homogénea, porque cada una de ella son territorios diversos con distintos intereses, muchas veces alejados de los debates ideológicos”.

La importancia de la capital y de municipios ubicados en la periferia del país, especialmente aquellos ubicados en la Costa Caribe, serán clave de cara a hacerse con la Presidencia. Así lo explica Alejandro Echeverry: “Las periferias antes no eran un factor decisivo, pero ahora sí lo van a ser”.