En vísperas de la celebración del Día Internacional del Niño que se conmemora este sábado 27 de abril, el Colegio Colombiano de Psicólogos (Colpsic), advierte sobre el aumento de las cifras de violencias contra los niños, niñas y adolescentes del país y asegura que es importante encender las alarmas para que este tipo de hechos no sigan sucediendo.

Y es que según un reciente informe de la Procuraduría General de la Nación, hasta diciembre del 2023, en Colombia 607 menores de edad fallecieron por muerte violenta, mientras que 12.532 menores resultaron implicados en casos de violencia intrafamiliar y 2.723 reportaron sentirse afectados en algún tipo de violencia sexual.

Hasta diciembre del 2023 en Colombia, 12.532 menores resultaron implicados en casos de violencia intrafamiliar.

Otra cifra de vital importancia revelada por las autoridades es el aumento de los casos de suicidio de menores, ya que 47 niños, niñas o adolescentes usaron esta modalidad para quitarse la vida, en la mayoría de los casos fueron entre los 15 y 17 años de edad.

En ese aspecto, Támara Rosa Calvache, subdirectora nacional del Campo Psicología Clínica del Colpsic, indicó que “hay una gran responsabilidad en dotar a los sistemas de cuidado que deben estar operando en Colombia de herramientas teóricas y metodológicas actualizadas para que partan de reconocer las particularidades y las características de la población de niñez que se atiende”.

Señales de alerta

Calvache presenta una serie de recomendaciones sobre posibilidades de actuación al estar frente a síntomas de diversa naturaleza, ya sean físicos, emocionales y/o relacionales.

  • Cambios en el patrón de sueño y relacionamiento con otras personas. Los niños se pueden ver aislados y les cuesta la interacción con otros pares o adultos del establecimiento educativo con reacciones que pueden ir desde presentar llanto incontrolado, agresividad extrema hacia otros o un mutismo extremo.
  • Desinterés por actividades que antes disfrutaba plenamente. Sin razón aparente, los menores pueden manifestar una renuncia a aquello que les gustaba hacer, como algún tipo de deporte o actividad particular.
La comunicación asertiva y fluida con los niños, niñas y adolescentes contribuye a solucionar más efectivamente el conflicto y acompañar al menor ante los actos de violencia de los que es víctima.
  • Presenta conductas estereotipadas como halarse el cabello hasta arrancarlo, frotar una parte del cuerpo o la piel sin poder detenerse y se niega a volver a la institución educativa o un sitio en particular.
  • Ausencias evidentes en los periodos de atención, como jugar con su juguete preferido, ver un programa de televisión o hacer una actividad académica, o no responder ante un estímulo que se esperaría que llame su atención.
  • Muestra de miedo hacia personas o espacios que antes no le representaban mayor ansiedad o inquietud. En este sentido, su conducta verbal o no verbal demuestran un malestar o reacción que a su juicio es llamativa.
  • Manifestación constante de quererse morir o no tolerar hechos que podría afrontar de otra forma.

“Estas señales nos están indicando que el niño, la niña o el adolescente está viviendo una situación que sobrepasa su capacidad actual para afrontarla de forma adaptativa, y es el adulto, la institución y el Estado en pleno, quienes, siendo corresponsables con su desarrollo, debemos actuar prontamente, llevarle a la atención especializada y que corresponde, conocer sus derechos y ser garante de los mismos”, concluyó la experta.