La emergencia provocada por el terremoto de magnitud 7,4 registrado el pasado 10 de agosto dejó en Cali un desafío que va más allá de la recuperación de las viviendas afectadas: cerca de 12.000 familias quedaron sin vivienda y ahora necesitan encontrar, de manera simultánea, una alternativa habitacional segura.

El impacto ya comenzó a sentirse en el mercado inmobiliario. Según los registros oficiales del portal Fincaraíz, las sesiones y búsquedas de viviendas en alquiler en Cali crecieron 36 % entre julio y agosto, una señal del fuerte aumento de la demanda generado por la emergencia.

La situación plantea un reto para una ciudad que actualmente cuenta con una oferta limitada de inmuebles disponibles para arrendar. Mientras miles de hogares buscan dónde vivir, una parte de las viviendas que podrían entrar al mercado permanece fuera de circulación debido a daños o a la necesidad de adelantar reparaciones.

“El sismo transformó la oferta y demanda inmobiliaria en la región. El incremento en las búsquedas de arriendos muestra un fenómeno que desafía la capacidad actual del mercado para proveer la cantidad de unidades que se están necesitando. En el caso de Cali, estamos hablando de cerca de 12.000 familias buscando alternativas habitacionales al mismo tiempo”, aseguró Martha Valencia, Ceo de Fincaraíz.

Según Valencia, el problema se produce por una combinación que está generando una presión inusual sobre el mercado: una demanda que aumentó de manera repentina mientras la oferta de vivienda se contrajo.

Cuando un inmueble resulta inhabitable o presenta daños que requieren intervención, debe salir temporalmente del mercado. A esto se suma la rápida absorción de las viviendas que estaban desocupadas y disponibles para alquiler.

El resultado es un inventario cada vez más reducido frente a un número excepcional de hogares que necesitan una vivienda.

Esta situación también está teniendo efectos sobre los precios. En medio de la contingencia se han identificado casos de propietarios u oferentes que estarían incrementando los cánones de arrendamiento entre 30 % y 50 % frente a sus valores habituales.

El número de búsquedas de inmuebles para alquiler aumentó 36 % entre julio y agosto, según Fincaraíz. | Foto: El País

Para Fincaraíz, sin embargo, estos aumentos no estarían relacionados principalmente con los subsidios entregados a los damnificados, sino con el desequilibrio entre oferta y demanda.

“El subsidio representa un alivio importante para las familias afectadas, pero no es lo que está presionando los precios. El factor determinante es la relación entre oferta y demanda: tenemos miles de familias buscando vivienda de manera simultánea y muy pocas unidades disponibles”, explicó Valencia.

Subsidios buscan aliviar la emergencia

Como parte de la respuesta a la crisis habitacional, ya comenzó la entrega de subsidios de arrendamiento para las familias damnificadas, con apoyos de hasta $1.250.000 mensuales durante tres meses.

La medida busca facilitar la reubicación temporal de los hogares que perdieron su vivienda. Sin embargo, el desafío está también en encontrar suficientes inmuebles disponibles para que esos recursos puedan convertirse efectivamente en una solución habitacional.

Sin embargo, con cerca de 12.000 familias buscando vivienda al mismo tiempo, la capacidad del mercado para responder rápidamente se convierte en uno de los principales retos de la emergencia.

Las casas ganan terreno frente a los apartamentos

El terremoto también modificó las preferencias de quienes están buscando vivienda.

De acuerdo con el comportamiento observado en la plataforma, los usuarios muestran ahora una mayor inclinación hacia las casas frente a los apartamentos, especialmente cuando estos últimos están ubicados en pisos altos.

El cambio estaría relacionado con la percepción de seguridad que tienen los hogares después del sismo. Para muchas familias afectadas, las características físicas de la vivienda se convirtieron en un factor aún más determinante al momento de buscar dónde vivir.

La emergencia ha generado además un aumento en la búsqueda de las últimas unidades de vivienda nueva disponibles, en momentos en que algunos hogares evalúan la posibilidad de adquirir una solución habitacional definitiva.

Esta dinámica se ha visto acompañada por condiciones especiales de financiación y tasas preferenciales ofrecidas por algunas entidades financieras a personas damnificadas, ampliando las alternativas para quienes cuentan con capacidad de compra.

En Cali, además, la emergencia tiene una particularidad: una parte importante de los hogares afectados pertenece a segmentos de ingresos medios, especialmente de los estratos 4 y 5.

Esto significa que la presión no se concentra únicamente en la vivienda de menor costo, sino que alcanza diferentes segmentos del mercado inmobiliario, algunos de los cuales ya manejaban una oferta relativamente limitada.

En Cali, además, la emergencia tiene una particularidad: una parte importante de los hogares afectados pertenece a segmentos de ingresos medios, especialmente de los estratos 4 y 5.

Esto significa que la presión no se concentra únicamente en la vivienda de menor costo, sino que alcanza diferentes segmentos del mercado inmobiliario, algunos de los cuales ya manejaban una oferta relativamente limitada.

Palmira y otros municipios, en el radar

Ante la magnitud de la demanda, el sector inmobiliario plantea la necesidad de ampliar la búsqueda de alternativas más allá de Cali.

Mientras miles de hogares buscan dónde vivir, propietarios estarían retirando inmuebles para reparaciones y algunos cánones habrían subido hasta 50 %. | Foto: El País

“La prioridad actual del sector debe ser canalizar de forma eficiente la oferta disponible, apoyándonos en la capacidad de absorción que hoy tienen municipios aledaños como Dosquebradas o Palmira”, afirmó Valencia.

La participación de los municipios cercanos puede convertirse en una alternativa para descongestionar el mercado caleño y ofrecer opciones de vivienda a los hogares que necesitan reubicarse.