La tormenta perfecta parece haber llegado a la agroindustria de la caña en el departamento y el resto del país. Hay precios bajos del azúcar, un dólar barato, aumentaron las lluvias y hay unas importaciones de etanol que igualan la producción nacional.

Martha Betancourt, presidente de Procaña, explica que hay situaciones difíciles de controlar que están afectando el sector: por un lado, la baja de los precios del azúcar, que obedece a una mayor producción de Brasil, país que ha redireccionado la caña para sacar más endulzante y no tanto etanol, por lo que hay más azúcar en el mercado internacional.

Ahora bien, los precios han caído de manera importante. Esto viene sucediendo desde el segundo semestre del año pasado. Esta semana la libra se cotizó en un promedio de 14 centavos de dólar, en junio de 2025 estaba en 16 centavos de dólar y hace un año superaban los 20 centavos de dólar.

Reconoce la dirigente gremial que los precios internacionales pasan por ciclos y que ahora están en una tendencia decreciente, lo mismo que el consumo.

Pero, adicionalmente, se está viviendo un momento de dólar barato, que hoy se encuentra en promedio en $3700, cuando un año atrás era de $ 4000, lo que implica reducción en los ingresos.

Y a esto se suma el aumento de las lluvias, lo que afecta mucho el rendimiento de la caña. Se calcula que las precipitaciones en febrero están siendo superiores al 20 % del promedio de otros años.

“Como si fuera poco, tenemos la problemática del etanol, esto es un riesgo tremendo para los ingenios, porque no pueden parar la producción dual y tampoco producir más sino tienen dónde almacenarlo”, indicó Betancourt.

Producción de azúcar y etanol en Colombia, más importaciones del biocombustible. | Foto: El País

Recordó que no se trata de un asunto solo de las destilerías, pues parar una planta afectaría toda la cadena. “Si el ingenio detiene la molienda, quiere decir que comprará menos caña a los productores, no habrá recursos y se afectará la edad de corte del cultivo. Después de eso habrá que enviar a trabajadores a vacaciones porque no se pueden tener sino se está produciendo. Es realmente algo muy complejo”, afirmó.

Datos de la agroindustria indican que este sector genera más de 280.000 empleos en la región, de los cuales 28.000 están relacionados con la producción de etanol.

Los proveedores pequeños de caña están viviendo ya el drama de los precios y, aunque saben que es una situación cíclica, complica la vida de los cultivadores.

El caso lo contó una proveedora de caña que tiene cultivos en Candelaria: “La situación del azúcar es muy compleja porque en este momento Brasil e India tienen inundado el planeta de azúcar. Entonces, el precio bajó. Nosotros empezamos el año 2025 con $ 2500 por kilo de azúcar en mata. Eso es lo que la industria nos paga, y vamos en $ 2070. Ese diferencial significa una gran caída en los ingresos”.

Explicó que ha hecho reducción de gastos y hoy solo usa abono y agua en el cultivo, “nada de otros insumos, nada de labores extras, sin llegar a afectar el cultivo. La situación impacta a mucha gente, porque uno no contrata, la gente está cortando algunos puestos y estamos esperando que el invierno nos deje producir”, señala la fuente.

Así se utiliza la caña para la producción de varios productos y sus encadenamientos. | Foto: El País

¿Qué pasa con el etanol?

Mientras en 2021 desde Colombia se importaron 61.400 millones de litros de etanol, en el 2023 la cifra aumentó a 238.100 millones de litros y en 2025 ascendió a 434.000 millones de litros (ver gráficos).

Esto es una cifra muy cercana a lo que produjo la industria nacional de este biocombustible, en ese mismo año. Eso significó que las destilerías de la región tienen altos inventarios, que a la fecha suman unos 45 millones de litros.

Según advirtió Claudia Calero, presidente de Asocaña, las destilerías tendrán que parar en algún momento, más temprano que tarde, si el panorama no cambia. Esto pasa porque los grandes distribuidores de combustibles han preferido comprar el etanol en mercados externos que a la industria nacional.

Aclara Calero que la diferencia promedio de precios es de $ 5000 por galón a favor del etanol importado, situación explicada principalmente por los altos subsidios que recibe el etanol de maíz en Estados Unidos.

“Sin embargo, la discusión trasciende el precio y es allí donde queremos enfocarnos. El programa de oxigenación de la gasolina tiene objetivos de política pública que se deben cumplir. Fortalecer la autosuficiencia energética, generar empleo de calidad en el campo colombiano y contribuir al saneamiento ambiental”, dice la líder gremial.

Añade que el etanol importado debe complementar la oferta, cuando sea necesario, “pero no aporta al cumplimiento de los anteriores objetivos en términos de empleo rural, desarrollo regional y encadenamientos productivos. Además, el etanol nacional reduce siete veces más las emisiones de gases de efecto invernadero que el etanol importado”.

Un punto que recalcan desde ese gremio y las empresas es que no solo se trata de la afectación de unas grandes organizaciones sino de toda una cadena productiva que sale de la caña y que tiene diferentes líneas de producción como la de biocombustibles, azúcar y energía eléctrica, entre otras.

“De continuar así, tendríamos que parar las destilerías y, por ende, también la producción de azúcar y la decogeneración de energía. Pero no es solo eso, también se afectan los ingresos tributarios de los municipios donde opera la agroindustria, pues este no es solo un problema empresarial, es un asunto de empleo, de estabilidad regional y de cumplimiento de los objetivos del programa de biocombustibles que fue establecido por ley”, destacó Claudia Calero.

Posibles soluciones

Hace unos días trabajadores sindicalizados pidieron apoyo del Ministerio de Minas y Energía por la crisis del etanol y se citaron una mesas de conversaciones.

El Gobierno Nacional anunció la preparación de un paquete de medidas. Sin embargo, aún no hay decisiones que impacten al sector, por lo que siguen las preocupaciones.

En ese sentido, le han solicitado a los distribuidores mayoristas que sean parte del diálogo para buscar salidas que beneficien a todos los actores.

El País intentó contactar tanto al gremio que representa a los distribuidores como a algunas de las empresas y dijeron que preferían no pronunciarse sobre el tema por ahora.

Parte de la tormenta perfecta que afecta el sector tiene que ver con el momento político. El Gobierno Nacional tiene en proceso un proyecto de resolución que cambiaría el esquema de precios de los biocombustibles y fijaría, en el caso del etanol, los precios según la cotización internacional de este biocombustible, lo cual podría llegar a afectar a la industria sino se logran acuerdos.

Amilkar Acosta, exministro de Minas, comentó que los pasos que deberían darse para conjurar la actual crisis pasan por tres medidas.

“La expedición, cuanto antes, de la resolución que se publicó para comentarios, que tiene por objeto limitar las importaciones a los volúmenes requeridos para cubrir el déficit; poner correctivos a los fletes, ya que los que se reconocen en la actualidad para transportar etanol en cisterna no cubren los gastos para llevar el producto a la costa norte y los santanderes, y decretar el aumento del porcentaje de la mezcla de biocombustibles y de esta manera incrementar la demanda. Ello es factible”, afirmó.

Asimismo, cuestionó las críticas del presidente Gustavo Petro a la industria azucarera, sobre la cual siempre ha tenido muchos reparos.

“Afirma él que si hay una sobreproducción de etanol es porque hubo un exceso de crédito de la banca privada al grupo azucarero y un uso ineficiente de la tierra, lo cual no es cierto”, comentó Acosta.

Sobre las salidas, Claudia Calero dijo que el sector propone ordenar el abastecimiento: “La demanda nacional supera la producción local, por lo que el etanol importado es un complemento necesario. Sin embargo, el esquema debe estructurarse garantizando, primero, la absorción de la producción nacional y luego complementado con importaciones. El producto importado se requiere para darle estabilidad al abastecimiento. Esto permitiría proteger cerca de 28.000 empleos directos que genera la producción de etanol, además de mantener la estabilidad económica regional”, afirmó.

La agroindustria de la caña produce azúcar, biocombustibles y energía eléctrica. | Foto: El País

La agroindustria espera que el Gobierno avance con “celeridad” en el cumplimiento de los compromisos adquiridos en las mesas de diálogo convocadas, tras el llamado que hicieron los sindicatos hace unos días al Ministerio de Minas.

“En particular, es fundamental la expedición de un mecanismo que ordene el abastecimiento, estableciendo un criterio claro, que es iniciar con el producto nacional y complementarlo con el importado, cuando así se requiera. Esto brindaría estabilidad y condiciones equitativas para el sector”, reiteró Calero.