El precio del dólar inició la semana con una tendencia bajista, tocando mínimos y acercándose a la barrera de los $3000.

La divisa abrió a la baja en $3.039, lo que representa una diferencia de $9,12 frente a la Tasa Representativa del Mercado, TRM del día, que se ubicó en $3.048,12.

Hacia las 8:25 a.m. se había registrado un nuevo precio mínimo de $3.028.00, el cual no se registraba desde el 5 de octubre de 2018, según información de la Bolsa de Valores de Colombia, BVC.

Posteriormente, a las 9:15 de la mañana, de este lunes, 24 de agosto, la moneda estadounidense se cotizaba en un promedio de $3028 con un valor último de $3031.

Felipe Campos, gerente de Inversión y Estrategia de Alianza Valores, comentó que “lo que estamos viendo es una entrada masiva de inversionistas apostándole al mayor giro hacia la ortodoxia económica en Latinoamérica desde Argentina. Su permanencia abajo, dependerá de si este giro es real o no”.

A nivel internacional, según informe de Protección, la administración estadounidense anunció un endurecimiento de las restricciones económicas sobre Irán, con nuevas sanciones orientadas a limitar aún más su acceso al sistema financiero internacional y a las cadenas globales de comercio.

“En medio de este panorama, los precios del petróleo registraron descensos, con el WTI alrededor de US$85 por barril y el Brent cerca de US$93, mientras el mercado evalúa el impacto real de las medidas sobre la oferta global de crudo y la posible respuesta de Irán”.

Paralelamente, el tránsito marítimo por el Estrecho de Ormuz aumentó cerca de 400% en las últimas dos semanas, según datos del Centro de Operaciones Marítimas del Reino Unido.

“Las nuevas sanciones elevan la incertidumbre geopolítica y mantienen la atención de los mercados sobre el suministro mundial de petróleo. Sin embargo, la recuperación del tránsito en Ormuz podría compensar parte de los riesgos de oferta y limitar presiones adicionales sobre los precios de la energía”.

Impacto de la baja en la divisa

Algunos sectores, en especial exportadores, se han quejado por el impacto de la baja en el dólar, pues reciben menos pesos por sus ventas.

Sin embargo, algunos expertos como Luis Fernando Mejía, exdirector de Fedesarrollo, consideran que un peso fuerte también genera beneficios. “Millones de consumidores se favorecen de importaciones más baratas, disminuye el valor en pesos de la deuda externa y se abaratan los viajes y otros gastos en el exterior. Además, reduce el costo de importar bienes de capital, maquinaria y tecnología”.

Agregó que precisamente por eso, este debería ser un buen momento para aprovechar el menor costo de esos bienes e impulsar la inversión y la productividad, “que son las verdaderas fuentes del crecimiento económico de largo plazo. Frente a los problemas estructurales de inversión y productividad que tiene Colombia, la tasa de cambio es un problema de tercer orden”, añadió en su cuenta de X.