Con un tejido empresarial en expansión, una ubicación estratégica sobre el Pacífico, más de 260 multinacionales instaladas y un ecosistema que combina industria, logística, tecnología, biodiversidad y talento humano, la región busca fortalecer su posición como destino para la inversión y la internacionalización de los negocios.
En entrevista, con El País, la presidenta de la Cámara de Comercio de Cali, María del Mar Palau, explica cuáles son las ventajas competitivas que hoy distinguen al Valle frente a otras regiones, los desafíos que enfrenta el sector empresarial para ganar productividad y las oportunidades que se abren en sectores como la economía del conocimiento, la bioeconomía, la logística y las tecnologías avanzadas
¿Cuál es la mayor ventaja competitiva que tiene el Valle del Cauca frente a las otras regiones del país?
Hay una idea que repiten en la economía digital: que la ubicación ya no importa. En el Valle del Cauca hemos demostrado que eso es falso. El lugar importa, y nosotros tenemos una combinación de condiciones que ninguna otra región del país puede replicar en conjunto: una plataforma logística sobre el Pacífico con el puerto más importante de Colombia, una red de ciudades complementarias que se potencian entre sí, una biodiversidad excepcional que hoy es también una plataforma de competitividad, y una base empresarial que va desde más de 260 multinacionales hasta miles de emprendedores que sostienen la economía local. Nuestra ventaja no está en una sola fortaleza, sino en la capacidad de conectarlas todas.
¿Qué tanto ha crecido el tejido empresarial y cuáles son los sectores que lideran este crecimiento?
El tejido empresarial de Cali y su área de influencia es hoy uno de los más dinámicos del país. Hoy registramos cerca de 117.000 empresas matriculadas y renovadas en la Cámara de Comercio de Cali, un crecimiento del 17,8 % frente a 2019, lo que muestra una recuperación sostenida y una confianza empresarial cada vez mayor. Ese crecimiento se refleja también en los activos reportados por las empresas, que alcanzaron los 278 billones de pesos, un incremento del 61,4 % frente a la prepandemia. Los sectores tradicionales de comercio, industria, servicios, alojamiento y gastronomía siguen siendo la base de esta economía, pero cada vez gana más peso una economía diversificada, con tecnología, servicios empresariales, salud, logística y economía del conocimiento ganando terreno. Y algo muy valioso: cerca del 45 % de nuestras empresas tiene más de cinco años de trayectoria, lo que confirma que este es un tejido empresarial cada vez más consolidado y resiliente.
¿Cuáles son los principales desafíos que aún enfrenta el tejido empresarial en la región?
El principal desafío es aumentar la capacidad de crecimiento de nuestras empresas. Hoy contamos con un tejido empresarial sólido, pero necesitamos que muchas más empresas logren dar el salto hacia mayores niveles de productividad, innovación e internacionalización.
Para lograrlo debemos avanzar en cuatro frentes. El primero es reducir las fricciones que todavía enfrentan quienes hacen empresa, simplificando trámites y generando procesos más ágiles. El segundo es cerrar la brecha entre las habilidades que demanda la nueva economía y la formación del talento. El tercero es ampliar el acceso a financiación, innovación y mercados internacionales para que más mipymes puedan escalar. Y el cuarto es seguir fortaleciendo un entorno de confianza, con reglas claras y estabilidad institucional que incentive la inversión de largo plazo.
La competitividad se construye cuando crear empresa resulta más fácil, pero sobre todo cuando crecer también lo es.
¿Qué características tienen hoy las nuevas empresas que están naciendo en la región?
Hoy vemos nacer un tejido empresarial más diverso y más preparado. Si bien el comercio, la industria, los servicios y la gastronomía siguen siendo la base de nuestra economía, cada vez ganan más terreno negocios de tecnología, servicios empresariales, salud, logística y economía del conocimiento. Son empresas que entienden que la ubicación importa, pero que también compiten con innovación, con talento calificado y con vocación de conectarse: con otras empresas, con distritos productivos y, en muchos casos, con mercados internacionales desde el primer día. En la Cámara de Comercio de Cali les llamamos Creadores de Autonomía cuando apenas inician su camino: personas valientes que construyen independencia económica ladrillo por ladrillo, y a quienes acompañamos para que ese espíritu posibilista se convierta en una empresa sólida y sostenible.
¿Por qué el Valle es atractivo para la inversión extranjera?
Porque aquí conviven, en un mismo territorio, condiciones que ninguna otra región del país reune de la misma manera: una plataforma logística sobre el Pacífico, una red de ciudades complementarias, biodiversidad estratégica, talento reconocido y un entorno institucional que permite proyectar la inversión a diez años. Las multinacionales que aquí operan en los últimos trece años han invertido cerca de US$2300 millones, generado 21.000 empleos directos. Estas empresas encontraron algo que un proyecto de largo plazo necesita: seguridad para invertir, capacidades empresariales, ubicación estratégica y calidad de vida a un costo entre 60 % y 70 % menor que otros hubs tecnológicos del mundo. El lugar importa, y nosotros, desde la Cámara de Comercio de Cali, trabajamos todos los días para que el Valle del Cauca siga siendo ese mejor lugar para crecer.
¿Qué necesita la región del Gobierno Nacional para ser más competitiva?
En el Valle estamos listos para ser un aliado estratégico del nuevo Gobierno para impulsar el crecimiento de Colombia desde el Pacífico. Desde el sector productivo construimos una agenda conjunta de prioridades que parte de una visión integral de competitividad: invertir en las personas, acelerar la infraestructura logística que conecta al país con el mundo, impulsar un crecimiento sostenible, fortalecer las condiciones para la inversión con reglas claras y seguridad jurídica, y consolidar una gobernanza colaborativa entre el Gobierno Nacional, los territorios, el sector privado y la academia. Estamos convencidos de que cuando se alinean estas capacidades, el crecimiento económico se traduce en más productividad, más empleo y mejores oportunidades.
¿Qué negocios son los de mayor potencial en el futuro que el Valle debe aprovechar?
El departamento tiene una combinación de capacidades que muy pocas regiones del país pueden igualar, y ahí está la oportunidad. Por un lado, ya somos líderes nacionales en exportaciones de alta intensidad tecnológica, lo que nos abre una puerta enorme en sectores como salud, energía, manufactura avanzada y desarrollo de software y servicios digitales. Tenemos el talento, el clima, la calidad de vida y un costo competitivo frente a otros hubs tecnológicos de la región, y eso lo debemos capitalizar.
Por otro, nuestra posición sobre el Pacífico es una plataforma de negocio, no solo un paisaje: ahí vemos gran potencial en bioeconomía, agroindustria sofisticada con valor agregado, seguridad alimentaria y turismo de naturaleza. Y, por supuesto, en logística y comercio internacional, aprovechando que somos la puerta de Colombia hacia el Asia-Pacífico.
Desde la Cámara de Comercio de Cali le apostamos justamente a eso: acompañar a nuestros Pioneros Globales, esas empresas vallecaucanas con vocación de conquistar el mundo, a través de la innovación, la inversión y la internacionalización, para que cada vez más negocios del Valle encuentren en estos sectores su siguiente nivel de crecimiento. El futuro económico de la región está en conectar lo que ya somos, agro, biodiversidad, industria, talento, con la tecnología y con el mundo.
¿Dónde están las oportunidades de inversión en el Valle?
La gran oportunidad del Valle no está en un solo sector; está en un ecosistema donde confluyen talento, innovación, sostenibilidad, infraestructura y confianza, para que las empresas puedan invertir, crecer y competir desde el Pacífico colombiano hacia el mundo.