En Colombia, millones de personas utilizan billeteras digitales como parte de su vida cotidiana para realizar transferencias, pagos y movimientos de dinero de forma rápida. Entre las plataformas más populares se encuentran Nequi y Daviplata, pioneras en la masificación de estos servicios en el país.

Debido a su amplio uso, estas plataformas están sujetas a la regulación vigente y deben cumplir con normas financieras y legales establecidas por las autoridades colombianas. Esto implica que tanto los usuarios como las entidades que las operan deben ajustarse a diferentes disposiciones, especialmente en lo relacionado con el manejo de recursos y obligaciones económicas.

Uno de los puntos más relevantes para los usuarios es el manejo de deudas. Estas pueden surgir a partir de compromisos adquiridos con bancos, cooperativas o entidades financieras legalmente constituidas. El incumplimiento en el pago de estas obligaciones puede derivar en consecuencias legales importantes, entre ellas el embargo.

El embargo es una medida ordenada por un juez mediante la cual se retienen bienes o recursos de una persona con el fin de garantizar el pago de una deuda. Su objetivo es asegurar que el acreedor pueda recuperar el dinero adeudado dentro del marco legal correspondiente.

Superfinanciera aumenta a más de $55 millones el monto que no puede ser embargado. | Foto: COLPRENSA ©

En el caso de las billeteras digitales como Nequi y Daviplata, el dinero depositado puede ser objeto de embargo bajo determinadas condiciones. Según lo establecido en su funcionamiento y en la normativa aplicable, existen principalmente dos escenarios en los que se puede aplicar esta medida:

Por un lado, están los embargos judiciales, que ocurren cuando un juez ordena la retención de fondos dentro de un proceso legal, por ejemplo, en el marco de una demanda entre particulares.

Por otro lado, se encuentran los embargos coactivos, que son aquellos ejecutados por entidades públicas como la Dian o las alcaldías, generalmente asociados al no pago de impuestos, multas u otras obligaciones fiscales o administrativas.

Cuando una cuenta de este tipo es embargada, el dinero queda bloqueado y el usuario no puede retirarlo ni transferirlo hasta que se levante la medida. Esto ocurre únicamente cuando la autoridad competente emite una orden de desembargo que autoriza la liberación de los recursos.