Si una persona nace pobre en Colombia, ¿está condenada a ser pobre toda su vida?

Hace unos años la Ocde (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) publicó un estudio en el que aseguró que pasarían aproximadamente once generaciones para que una persona nacida en el decil más bajo (hogares con los ingresos más bajos) llegue al ingreso medio en el país. Eso equivale a más de 200 años.

Actualmente, según el Dane, el 31,8 % de los colombianos está en condición de pobreza, es decir, que vive con menos de $460.198 al mes. Son 16,2 millones de personas. La cifra se redujo en 2,8 puntos porcentuales frente al 2023, con ello 1,26 millones de personas salieron de esta condición.

La pregunta es si con esta mejoría en ingresos, a estos colombianos les alcanza para cambiar sus condiciones sociales o qué debe pasar para que su situación mejore de manera sostenible.

Alejandro Gaviria, exministro de Educación, considera que esa premisa de la Ocde es equivocada aunque reconoció que Colombia sí tiene niveles de movilidad social o intergeneracional menores que otros países de América Latina y del mundo.

“Hay posibilidades limitadas de ascenso social, pero no es imposible, y no hay once generaciones. Además, el país ha venido mejorando con el tiempo como consecuencia del progreso educativo. O sea, en la última generación, las posibilidades de movilidad social han aumentado”.

Pero, añadió Gaviria, que si Colombia se compara con otros países de América Latina (México, Brasil y Chile), “tenemos menos posibilidades de ascenso social”.

Evolución de la pobreza en Colombia, en la última década. | Foto: El País

Añadió el investigador que Colombia ha venido aumentando sus clases medias urbanas, incluso, dijo que estas se han duplicado en los últimos 25 años, esto debido a que la economía colombiana en el Siglo XXI se multiplicó por 2,4, “el crecimiento económico sigue siendo fundamental, así como la inversión en educación”.

Para Gaviria, es posible que muchas familias salgan de la pobreza y logren movilidad social en dos 0 tres generaciones. “Tenemos que decir que en otros países esa salida de la pobreza es más fácil que en Colombia. Pero también hoy en día hay más posibilidades, canales, o rutas de ascenso social”.

Al respecto, el profesor de economía de la Universidad Icesi Julio César Alonso, comentó que un informe reciente del Banco Mundial sobre Colombia indica que casi la mitad de la desigualdad de ingresos del país (49 %) se explica por circunstancias sobre las que las personas no tuvieron control al nacer: el nivel educativo de los padres, su situación económica, el género, la etnia y, sobre todo, el lugar de nacimiento.

“Ese estudio muestra que el territorio, por sí solo, explica hasta la mitad de esa desigualdad de oportunidades. En la práctica, nacer en un municipio pequeño, rural o pobre implica enfrentarse a muchas más barreras para estudiar, conseguir un buen empleo y acumular activos, mientras que quienes nacen en grandes ciudades como Bogotá tienen trayectorias educativas y laborales mucho más favorables”.

Agregó el académico que según otra investigación publicada este año: “Un marco común para analizar la movilidad social y la desigualdad de oportunidades (Soloaga, Plassot y Cazzuffi, 2025)” confirma que, en Colombia, la movilidad social es especialmente baja en las ciudades intermedias y sus periferias: las personas que nacen en hogares pobres tienden a permanecer en los peldaños bajos o medio-bajos de la distribución de riqueza cuando llegan adultas.

“Dicho en términos sencillos, la pregunta ¿cuánto demora una persona en superar la condición de pobreza? No se responde en años, sino en generaciones. Para el promedio de los hogares, salir de la pobreza es un proceso que toma al menos una generación, y en varias zonas del país ni siquiera una generación basta para compensar las desventajas”, comentó.

Alrededor de 16 millones de personas viven en Colombia. Foto: freepik | Foto: El País

¿Qué piensan los colombianos?

La Corporación Latinobarómetro realiza anualmente una encuesta de opinión en 17 países de la región que incluye tres preguntas sobre las expectativas de movilidad social, cuyos resultados fueron recogidos en el artículo ‘Movilidad social en Colombia: datos y opiniones’ de Alejandro Gaviria.

Según esa encuesta, los colombianos son más pesimistas que el promedio de los latinoamericanos; por ejemplo, el 77 % de los nacionales considera que las oportunidades son desiguales, frente a 74 % del resto de latinoamericanos; 80 % cree que el éxito depende de las conexiones, frente a 70 % del resto de países latinos; y 95 % piensa que la distribución del ingreso es injusta frente a 90 % de sus homólogos en la región.

En un sondeo realizado por El País, en redes sociales, sobre si los ciudadanos consideran fácil o difícil salir de la pobreza, los lectores enfocaron sus respuestas en lo que puede lograr el ser humano, desde su propio interés, más que de las condiciones territoriales.

Algunas de sus respuestas fueron: “Eso se hace por uno mismo, nadie lo saca a uno de la pobreza”; “Sí creo que se puede de una generación a otra, pero necesita mentalidad”; “Depende de la tenacidad de ese colombiano, muchos nacimos en hogares de padres obreros y hoy en día, somos profesionales con ingresos altos que nos permiten tener una excelente calidad de vida”; “Eso depende de cada uno, con buena educación financiera, ahorrando y no comprando cosas que no necesita”.

Pese a esta percepción de los caleños, como lo asegura el profesor de economía de la Universidad del Rosario Carlos Sepúlveda, salir de la pobreza en Colombia no es fácil y depende fuertemente de factores que están fuera del control de las personas.

“Por un lado, las circunstancias del nacimiento pesan mucho más que el esfuerzo individual. Se estima que entre el 30 % y 44 % de la desigualdad de ingresos en Colombia se explican por condiciones predeterminadas al nacer, como el nivel educativo de los padres, el lugar de nacimiento, el tamaño del municipio, la etnia. Esto implica que, incluso, antes de entrar a la escuela, muchos niños ya enfrentan desventajas estructurales”.

De acuerdo con el académico, a pesar de los avances educativos, el país se ubica entre los de menor movilidad intergeneracional, para los que nacen en familias con bajo nivel educativo la probabilidad de subir a los niveles altos es apenas del 10 %. “Incluso quienes acceden a educación mejor que sus padres no necesariamente logran mejores ingresos. Los retornos económicos de la educación no son iguales para todos. Los territorios más pobres, mujeres e indígenas enfrentan menores retornos laborales. Esto significa que es posible estudiar más que los padres, pero no necesariamente escapar de la pobreza”.

Para muchos colombianos salir de la pobreza depende de las oportunidades y conexiones. Foto: Freepik | Foto: El País

La posibles salidas

El profesor de Economía de la Universidad EAN Juan Diego Lobo, plantea cuatro aspectos que considera afectan la movilidad social en Colombia y sobre los cuáles parten también los cambios que deben hacerse en el país para tener otro panorama.

Entre estos aspectos está la infraestructura física y en materia de las TIC, las brechas de ingresos entre las ciudades, la educación y la salud.

“Todos estos factores son fundamentales para promover fenómenos de movilidad social y a eso habría que agregarle quizá otro, que es característico de la sociedad colombiana que es difícilmente cuantificable, como son los fenómenos de cumplimiento real de la ley”.

Detalló el académico, por ejemplo, que la oferta laboral no es igual en las ciudades, lo que genera una brecha de ingresos; asimismo, la educación y la conectividad, cuya cobertura ha crecido en las últimas dos décadas, “de manera significativa” no implica una buena calidad que entregue iguales capacidades a todos.

“Tienes factores que tanto impulsan como truncan esa movilidad social. Puedes llegar a todo el territorio nacional con plataformas de educación a distancia, con colegios, pero si la calidad no es buena no permite emparejar las condiciones frente a las principales ciudades y esto se refleja en menos acceso a ciertos empleos y menor calidad de vida”, dijo.

Según Alejandro Gaviria, un punto de freno en el país es la imposibilidad de crear empleos formales que generen estabilidad, lo cual se considera fundamental para que la generación siguiente salga adelante.

“La persona que pueda tener un empleo formal, así sea de poco más de un salario mínimo, le garantiza a sus hijos y descendientes movilidad social”.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe, Cepal, presentó un informe sobre la desigualdad en la región. En este documento se proponen cinco estrategias para reducir las brechas: bajar la desigualdad educativa; crear empleos de calidad; avanzar en la igualdad de género; enfrentar la discriminación y el irrespeto a los derechos humanos de las personas con discapacidad y personas migrantes y seguir fortaleciendo la institucionalidad social y su financiamiento.