Por: José Roberto Concha V., columna de opinión

Estratégica y comercialmente los mercados de los países vecinos se definen como los primeros objetivos para desarrollar exportaciones, basados en la complementariedad de sus industrias y lógicamente en la cercanía, la conectividad terrestre, la similitud de razas e idiomas, la facilidad de intercomunicación, etc.

Así lo han entendido y desarrollado grupos como la Unión Europea que con sus 27 países han logrado un solo mercado, con aduanas comunes, misma moneda e industrias complementarias a pesar de sus diferencias culturales, políticas y de idioma. Más cerca de Colombia tenemos el mercado entre México, Estados Unidos y Canadá, quienes tienen uno de los mercados transfronterizos más grande del continente y uno de los lideres del mundo. Sus diferencias culturales y políticas no han sido impedimento para crecer industrialmente y complementar sus mercados.

Colombia, Venezuela y Ecuador logramos con la CAN (Comunidad Andina de Naciones) concebir un mercado regionalizado que prosperó, desde su creación en 1969, al principio con Chile y posteriormente con los países restantes: Venezuela, Ecuador, Perú, Bolivia y Colombia consolidar un gran intercambio de bienes y servicios. La CAN sirvió de marco para la formación de otros mercados regionales como el Mercosur, creado en 1991.

Lamentablemente, toda esta lógica de los mercados ha venido debilitando nuestro vecindario por las diferencias politiqueras de los gobiernos de turno. Venezuela con quien tenemos una frontera terrestre de más de 2200 kilómetros, pobladas de ciudadanos de ambas nacionalidades sin distingos de raza y pasados comunes, con praderas extensas para la ganadería y la agricultura y un intercambio comercial que llegó en el año 2008 a más de US$7.200 millones logrado con unas relaciones políticas favorables, un ventaja geográfica y logística, una bonanza petrolera venezolana y una gran integración comercial entre ambos países. Todo esto se perdió, por la guerrilla binacional, el uso indebido de trochas de contrabando y mercado de sustancias ilícitas, subsistiendo únicamente la cercanía geográfica, Nuestro vecino se fue diluyendo en la pobreza y hoy el volumen de exportaciones Colombianas a Venezuela llega escasamente US$1.000 millones a pesar de todo el esfuerzo binacional en la recuperación de este mercado.

José Roberto Concha, consultor y docente adscrito a la Universidad Icesi | Foto: Redes sociales

Por el lado ecuatoriano tenemos una frontera de cerca de 600 kms., de zona selvática delimitada por los ríos Putumayo y San Miguel, muy diferente geografía al caso venezolano. De nuevo los contrabandistas, la guerrilla y los narcotraficantes han desarrollado numerosas trochas por donde cruzan una diversidad de mercancías de contrabando e ilícitas, sin ningún control. Las aduanas en Rumichaca y San Miguel solo los únicos pasos controlados por las entidades oficiales de los países limítrofes.

En el año 2023 Colombia exportó US$2.015 millones, cifra ha venido debilitándose alcanzando sólo US$1.700 en el año 2025 de los cuales el Valle del Cauca exporta unos US$680 millones.

Hoy la situación es alarmante por la guerra de aranceles entre ambos países y las medidas complementarias que deterioran nuestras relaciones y perjudican a industrias y mercados de ambos países.

¿Se nos acabó el vecindario? ¿Serán más los motivos que nos alejan que las razones que nos deben acercar para conformar un vecindario agradable y fraterno donde la convivencia permita el desarrollo económico y social de estas naciones?

Debemos cuidar nuestros mercados cercanos porque los lejanos son mas costosos, nuevos y difícilmente conquistables.

Consultor, Profesor Adjunto, Universidad Icesi

jrconcha@icesi.edu.co