Con varias semanas de retraso frente al calendario habitual, el Gobierno Nacional dio a conocer su Plan Financiero, documento en el que se delinean las proyecciones macroeconómicas y el panorama fiscal para los próximos años.
A diferencia de lo que ocurre tradicionalmente, cuando el Ministerio de Hacienda presenta estas cifras en una rueda de prensa entre diciembre y febrero, esta vez el plan fue publicado discretamente en la página web y en las redes sociales de la cartera, durante la segunda semana de marzo.
En el documento, el Ejecutivo plantea un escenario de ajuste fiscal acompañado de nuevas metas macroeconómicas. Para 2026 se proyecta un crecimiento del PIB del 2,6 %, mientras que la inflación se revisa al alza: pasó de una estimación inicial del 3,2 % al 5,8 %.
En materia cambiaria, el Gobierno prevé un dólar promedio ligeramente por encima de $3.800, y calcula un precio promedio del petróleo Brent de US$59,2 por barril.
En el frente fiscal, el objetivo es reducir el déficit al 5,1 % del PIB en 2026 y alcanzar un balance primario de -2,1 % del PIB, lo que implicaría un esfuerzo de ajuste cercano a 1,4 puntos porcentuales frente a 2025.
Previo a la publicación del plan financiero, Corficolombiana elaboró un análisis sobre la situación de las finanzas públicas del país y advirtió sobre el deterioro fiscal reciente. Según su informe, Colombia enfrenta uno de los momentos más complejos en materia fiscal en las últimas décadas.
“Los niveles actuales de déficit fiscal, déficit primario, que excluye los intereses de la deuda y gasto público solo tienen precedentes en episodios de crisis extraordinarias, como la recesión de finales de los noventa o la pandemia. La diferencia es que hoy el país no enfrenta un choque macroeconómico que explique esa situación”, señala el documento.
El análisis sostiene que la crisis fiscal reciente obedece principalmente a una expansión significativa del gasto público. En 2025, el déficit del Gobierno Nacional Central llegó a 6,4 % del PIB, mientras que el déficit primario alcanzó 3,5 % del PIB, el nivel más alto en dos décadas si se excluye el periodo excepcional de la pandemia. Esto representa un deterioro de 1,2 puntos porcentuales frente a 2024, lo que refleja una política fiscal más expansiva en un contexto macroeconómico que no necesariamente lo justificaba.
La dinámica detrás de este deterioro, según Corficolombiana, es clara: el gasto creció mucho más rápido que los ingresos. Durante 2025, el gasto total del Gobierno Nacional Central se ubicó en 22,1 % del PIB, uno de los niveles más altos de las últimas dos décadas, mientras que los ingresos se mantuvieron relativamente estables en 16,3 % del PIB.
El informe también explica que el déficit de 2025 fue 0,7 puntos porcentuales menor al proyectado en el Marco Fiscal de Mediano Plazo, gracias a un ahorro en el pago de intereses derivado de la estrategia de financiamiento del Ministerio de Hacienda. Ese ahorro compensó parcialmente el aumento del gasto primario y la reducción de los ingresos.
En una perspectiva más amplia, la entidad advierte que en los últimos tres años el desequilibrio fiscal se ha profundizado. Entre 2022 y 2025 el déficit primario aumentó 2,6 puntos porcentuales del PIB, impulsado principalmente por un incremento del gasto primario, mientras que los ingresos prácticamente no variaron.
Corficolombiana también advierte que, con la suspensión de la regla fiscal, la principal limitación para el gasto público parece ser la disponibilidad de caja. A esto se suman los elevados vencimientos de deuda interna previstos para este año, que ascienden a $63 billones, lo que aumenta los riesgos de refinanciación y las presiones de liquidez del Gobierno.
El informe señala además que el mercado financiero ha comenzado a reaccionar. Tras un periodo de relativa calma generado por operaciones de manejo de deuda que redujeron las tasas de los TES en 2025, los rendimientos han empezado a subir con fuerza en lo corrido de 2026, con algunos tramos de la curva acercándose al 14 %.
De cara al futuro, el análisis califica como “desafiante” la situación fiscal que heredará el próximo gobierno. Según sus estimaciones, Colombia deberá realizar un ajuste de entre 3 y 4 puntos del PIB para volver a cumplir la regla fiscal en 2028, lo que representaría el mayor ajuste fiscal de la historia reciente del país.
Para 2026, Corficolombiana proyecta un déficit fiscal de 6,8 % del PIB y un déficit primario de 3,7 % del PIB, lo que mantendría los desbalances fiscales en niveles que presionan la sostenibilidad de la deuda pública. En ese escenario, concluye el informe, el Gobierno tendría que recurrir nuevamente al endeudamiento en el mercado, posiblemente en condiciones cada vez más exigentes.