Las noticias en materia de precios de los bienes y servicios de la canasta familiar en Cali no son nada alentadoras. El miércoles de esta semana, en un fruver de barrio de la ciudad, muchos compradores se preguntaban por qué no había mangos entre la oferta. La respuesta del vendedor fue rápida: “Están muy caros y nadie los compra”.
Efectivamente, esta ha sido una de las frutas con mayores alzas en los últimos meses, tendencia que continúa. En el mercado más reciente de la Central de Abastos del Valle del Cauca, Cavasa, el mayorista compró la caja de 25 kg de mango Tommy con un aumentó en su precio de 25 %, frente a la semana anterior, es decir, que adquirieron el producto a $10.000 el kilo.
Asimismo, la variedad de mango Farchy aumentó su valor en 28 % ($6400 el kilo).
Pero no ha sido lo único, el melón, la naranja, el limón, la guayaba, la granadilla valluna, la piña oro miel, la sandía, todas estas tuvieron alzas en el mercado de esta semana entre 10 % y hasta el 29 %, como le sucedió al kiwi. El mayorista compró la caja de 9 kg de esta fruta en $110.000, es decir, el kilo a más de $12.000.
Asimismo, en Santa Elena, el precio del pepino cohombro aumentó 60 % esta semana, comercializándose a $2000 el kilo, esto por el menor abastecimiento del producto procedente de El Dovio, Palmira y Restrepo, según reportó el Dane.
Otro alimento básico de la canasta familiar que está con alto precio es la carne de res. En las tiendas reportan alzas permanentes en todas las variedades. “Tenemos cortes que van desde $13.000 y hasta $40.000 la libra en este momento”, comentó un vendedor.
Esta tendencia al alza en los alimentos, que observan todos los días las amas de casa, y los encargados de las compras en los hogares, no es reciente, se aceleró en el segundo trimestre del 2026 en todo el país, pero especialmente en Cali.
De acuerdo con el más reciente informe del Dane, la capital del Valle reportó la mayor inflación anual de los alimentos y bebidas no alcohólicas del país (9,66%), superando ampliamente el dato nacional (6,83 %).
Esto implica que si un caleño pagó en junio de 2025 $50.000 por un alimento, en igual mes de 2026 tuvo que cancelar $54.810.
De igual forma, entre enero y junio de 2026, la variación de los precios del grupo de gasto de alimentos en la ciudad fue de 9,75 %, también la más alta de Colombia.
“La variación anual de los precios, con corte a junio, en alimentos, es la más alta desde el 2023, con un incremento que duplica el que se reportaba en 2025 (4,18 % frente a 9,66 %). Cali no es ajena al aumento acentuado de los precios que se vive en el país, siendo junto a Popayán las dos ciudades en las que los alimentos y bebidas no alcohólicas contribuyen en mayor medida al alza de la inflación en general”, dijo Danny Angarita, director del programa Cali Cómo Vamos.
Según el análisis de este observatorio, los productos que más cambios tuvieron en su precio anual fueron la arracacha que subió 123 %, la papa (81,3 5), el tomate de árbol (54,6 %), la yuca (48,6 %) y las frutas frescas (41,1 %).
Angarita explica algunas de las posibles razones para este comportamiento. “En el Boletín Económico Regional del Banco de la República para el Suroccidente se destacó que las mayores lluvias, y los mayores costos de insumos, producto de la guerra del Oriente Medio fueron los principales motivos para las presiones inflaciones en alimentos en la región”.
Hay que tener en cuenta que el Valle no es autosuficiente en materia de alimentos y solo el 30 % de lo que ingresa a Cavasa proviene de los municipios del departamento. El resto viene Nariño (34 %) y Antioquia (18 %), principalmente. Por lo tanto, lo que suceda también en estas regiones, repercute en la oferta local.
Lo que viene
Desde enero de 2026, tanto en Cali como en el consolidado nacional, la inflación dejó de ceder y retomó una trayectoria ascendente, hasta ubicarse en junio en 6,7 % anual para la ciudad y 6,1 % para el país.
Asimismo, entre enero y junio de 2026, la variación de los precios de la canasta fue de 5,21 % en Cali y de 4,77 %, a nivel nacional, cifras superiores en ambos casos a las observadas en los mismos periodos de 2024 y 2025 (ver gráficos).
Harold Londoño, gerente de Estudios Económico y Analítica de la Cámara de Comercio de Cali, comentó que este comportamiento estuvo asociado a una aceleración generalizada entre las divisiones de gasto, con mayor incidencia de alimentos y bebidas no alcohólicas (9,75 %), restaurantes y hoteles (6,40 %), y salud (5,06 %), rubros que en su mayoría corresponden a bienes y servicios de baja sustituibilidad o de demanda inflexible, es decir, que son necesarios, lo que explica la magnitud con la que este resultado ha afectado el presupuesto de los hogares caleños.
Para este analista, el comportamiento responde a factores internos y externos que pueden seguir afectando, en el segundo semestre del año, el costo de vida en la región.
“El riesgo climático asociado al fenómeno de El Niño, cuya probabilidad de ocurrencia se estima superior al 60 % desde mediados de 2026 y cercana al 90 % hacia el cierre del año, y que de materializarse afectaría los niveles de los embalses destinados a generación hidroeléctrica (con presión sobre las tarifas de energía) e intensificaría el ciclo alcista ya observado en los precios de los perecederos”, comentó.
Para Londoño, también hay que tener en cuenta en las alzas el impacto del incremento histórico de 23,7 % en el salario mínimo decretado para 2026, pues considera que esto se ha trasladado a los precios, en particular en sectores como restaurantes y hoteles, donde predominan unidades productivas con estructuras de costos estrechas y una capacidad limitada para absorber el ajuste sin trasladarlo al consumidor final.
Sobre lo que viene en materia de precios para la ciudad y para Colombia, José Luis Mojica, gerente de Investigaciones Macroeconómicas de Bancolombia, dice que se prevé un semestre un poco más alcista en términos de inflación y coincide con Londoño en varios puntos.
“Creemos que vamos a seguir experimentando presiones adicionales en términos de precios. Por un lado, la inercia que vamos a seguir viendo en servicios que tienen mucho que ver con el incremento de 23,7 % que tuvimos en el salario mínimo. Asimismo, el fenómeno de El Niño va a exacerbar las presiones en el grupo de regulados y, además, en el grupo de alimentos”.
Explicó el economista que todo indica que El Niño será fuerte, lo que va a generar unas disrupciones en muchas de las ofertas agrícolas que se tienen hoy por hoy, lo que va a significar unos incrementos, temporales o transitorios, pero que sí podrían estar acelerando un poco más la inflación de alimentos.
“Ahí creemos que incluso podría llegar la métrica del grupo de alimentos hacia el 8 % o un poco más en diciembre para el país, incluso alcanzar un máximo hacia inicios del 2027”.
Advirtió, que además del alza en alimentos, las tarifas de electricidad podrían observar aceleraciones adicionales, dado que, si los embalses bajan su nivel, se tendrá que generar energía usando las térmicas, cuyos costos son más altos. “Ahí creemos que va a estar el foco de los riesgos inflacionarios para el segundo semestre”.
En la parte externa, Mariana Quinche, economista de Bbva Research, comentó que seguirán las presiones derivadas del conflicto en Medio Oriente, cuya evolución sigue rodeada de una elevada incertidumbre. Lo que pase en este campo deriva en cambios en los precios del petróleo y el gas que impactan en todo el mundo.
Coincidió la economista que la intensidad del fenómeno de El Niño “será determinante para el comportamiento de los precios, por lo que la alta probabilidad de que se convierta en uno de los eventos más intensos registrados desde 1950, representa un riesgo importante para la inflación tanto en lo que resta de 2026 como a comienzos de 2027”.