En toda una polémica se convirtieron las declaraciones del Ministro de Hacienda, Germán Ávila, quien aseguró que las decisiones que tomó el Banco de la República, de subir las tasas de interés a 11,25%, beneficiaban era a la banca y no a los colombianos.
Desde diferentes sectores rechazaron esas afirmaciones y este miércoles, 1 de abril, Jonathan Malagón, presidente de Asobancaria, gremio que agrupa a los bancos, aseguró que la afirmación del Ministro no es cierta.
“Las cifras de la Superfinanciera muestran exactamente lo contrario: en 2023, las utilidades de los establecimientos de crédito cayeron 45% y, al cierre de 2024, 11 bancos reportaron pérdidas — la cifra más alta en décadas", aseguró en su cuenta de X.
Explicó que eso se debe a que la tasa de política monetaria es el costo al que los establecimientos de crédito se fondean con el Banco de la República y un aumento de esa magnitud — hoy 200 puntos básicos más que a finales de 2025 — encarece el fondeo, “reduce la demanda de crédito, incrementa la morosidad y eleva el gasto en provisiones. Todo eso comprime las utilidades; no las aumenta”.
Se refirió el directivo a los datos del último ciclo alcista entre septiembre de 2021 y abril de 2023 cuando las tasas estaban por encima del 13%: “La cartera se contrajo en términos reales 6,4%, el indicador de vencimiento pasó de 3,7% a 5,0%, las utilidades de los establecimientos de crédito cayeron $9,2 billones y 23 establecimientos cerraron 2023 con pérdidas, la cifra más alta desde el 2000. ¿Eso es un beneficio para el sector? No. Es el costo de controlar la inflación".
Agregó Malagón que el Banco de la República tiene un mandato constitucional claro cómo es preservar el poder adquisitivo de la moneda. “El aumento de la tasa responde a ese objetivo y es una decisión acertada y necesaria para anclar las expectativas de inflación. Lo que no es aceptable es que se tergiverse esa decisión para construir un relato falso según el cual la banca se beneficia de tasas más altas”.
Este martes la Junta Directiva del Banco de la República decidió por mayoría aumentar en 100 puntos básicos la tasa de interés de política monetaria, llegando a 11,25%. Ya en enero, el Emisor había subido otros 100 puntos.
La decisión desató críticas del Gobierno Nacional, desde el presidente Gustavo Petro, hasta el Ministro de Hacienda que se retiró de la Junta y amenazó con no regresar a ese espacio, asegurando que los que se benefician del incremento en la tasa son los bancos y que se está ahogando la economía.