A la hora de obtener un crédito en Colombia, la persona interesada debe cumplir con ciertos requisitos y criterios de evaluación que le permiten a las entidades financieras comprobar la solvencia y capacidad de pago.
En ese sentido, un estudio experimental de Banca de las Oportunidades con 200 asesores comerciales de bancos, cooperativas y microfinancieras reveló que la edad se asocia con bajas capacidades financieras y que tener 60 años o más resta en la decisión de otorgar un crédito, incluso cuando la persona tiene pensión.
A pesar de que los adultos mayores presentan los niveles más bajos de mora en sus créditos, también tienen menos posibilidades de acceder a financiación formal.
“Los 60 años son el umbral que usa la norma para hablar de persona mayor. Sin embargo, en el sistema financiero esa cifra se ha convertido, de manera silenciosa, en una barrera. El país envejece más rápido que el promedio de América Latina (una de cada cuatro personas ya tiene 50 años o más) y, aun así, las personas mayores enfrentan el edadismo financiero, es decir, estereotipos, prejuicios y prácticas basadas en la edad que limitan su acceso al crédito y subestiman sus capacidades”, se lee en el informe.
Durante el ‘Foro Nacional de Edadismo: avanzando hacia una sociedad que valore la vejez y combata la discriminación por edad’, organizado por la Academia Nacional de Medicina, la Universidad de la Costa y la Universidad de Pamplona, Paola Téllez, economista y ejecutiva de Gestión Territorial y Educación Financiera de Banca de las Oportunidades, explicó los factores que inciden en el otorgamiento de créditos.
Teniendo en cuenta 12 criterios para evaluar a un cliente, los asesores ubicaron la edad en el cuarto lugar, por encima de la garantía y de la probabilidad de impago, que sí miden riesgo.
El balance concluye que la mora a 30 días disminuye con la edad: pasa del 10 % entre los 51 y 60 años al 5 % después de los 80, el nivel más bajo de todos los grupos de edad.
No obstante, el acceso al crédito cae del 45 % entre los 36 y 50 años al 19 % después de los 80. En el mismo rango, la tarjeta de crédito baja del 31 % al 11 %, el crédito de consumo del 24 % al 12 % y el microcrédito del 9 % al 1 %.
En cuanto a depósitos, el acceso pasa del 93 % al 62 %. La cuenta de ahorro tradicional se mantiene cerca del 48 % después de los 80 años.
En cambio, los depósitos de bajo monto, que son la puerta de entrada a lo digital, caen del 79 % al 17 %. Según la economista Téllez, “esto evidencia que la brecha no es solo de acceso, sino de diseño de productos y canales”.
“La discriminación por edad en el sistema financiero contribuye al aislamiento social y a la soledad de las personas mayores, lo cual detona problemas graves de salud pública como la depresión y un aumento en el riesgo de mortalidad. A los adultos mayores se les rechaza en las corporaciones financieras bajo el argumento de que sus tarjetas ‘ya no dan más’, empujándolos a un círculo de exclusión donde la sociedad asume erróneamente que ya no son productivos ni capaces de aportar”, explicó Juan-Manuel Anaya, investigador profesor de la Universidad de la Costa.
Respecto a la población, el informe señaló que Colombia vive más y nace menos, ya que la esperanza de vida pasó de 50,6 años en 1950 a 77,6 en la actualidad y la fecundidad bajó de 6,7 a 1,6 hijos por mujer y se proyecta en 1,2 hacia 2050.
“Para los sistemas financieros, la longevidad no es una carga, sino una oportunidad estructural para innovar en productos, servicios y modelos de atención. Excluir a las personas mayores no solo vulnera sus derechos; también le cuesta al propio sistema”, resaltó Téllez en el foro de la Academia Nacional de Medicina, la Universidad de la Costa y la Universidad de Pamplona.