La eliminación de la Selección Colombia en los octavos de final del Mundial abrió, como suele ocurrir después de cada gran torneo, el debate sobre la continuidad del cuerpo técnico. Apenas terminó el compromiso, las preguntas dejaron de enfocarse exclusivamente en la derrota y comenzaron a girar alrededor de un solo nombre: Néstor Lorenzo.

El entrenador argentino llegó en 2022 para liderar un proyecto de reconstrucción después de la ausencia de Colombia en el Mundial de Catar. Cuatro años después, el balance presenta luces y sombras.

Por un lado, devolvió a la Selección al escenario mundialista, alcanzó el subcampeonato de la Copa América 2024 y consolidó un grupo competitivo. Por otro lado, el objetivo máximo —trascender en la Copa del Mundo— quedó inconcluso con una eliminación que dejó un ambiente de incertidumbre.

Tras la eliminación, el presidente de la Federación Colombiana de Fútbol, Ramón Jesurún, no entregó declaraciones, pero antes de comenzar el Mundial deslizó la muy posible renovación del contrato del entrenador Néstor Lorenzo, con quien “estamos muy contentos”.

El dirigente insistió en que la renovación sería analizada únicamente después del campeonato. “Ya miraremos”, pero reiteró que “lo de Lorenzo es claro, esperemos que con él las cosas continúen, es la idea que tenemos”.

Néstor Lorenzo, técnico de Colombia, da indicaciones durante el juego ante Ghana, en los dieciseisavos de final del Mundial 2026. | Foto: El País

Un proceso respaldado por los números

Si la discusión se limita a las estadísticas, Lorenzo deja uno de los procesos más exitosos de la Selección Colombia en las últimas décadas. En 51 partidos dirigidos consiguió: 31 victorias, 13 empates, 7 derrotas, lo que equivale al 69 % de rendimiento, con 93 goles anotados y 40 recibidos.

A esos números se suma una larga racha de partidos (28) sin perder durante buena parte del ciclo, la clasificación relativamente tranquila al Mundial y el regreso de Colombia a una final de Copa América, instancia que no alcanzaba desde hacía más de dos décadas.

Además, se le suma que el Mundial lo terminó invicto, con tres victorias, dos empates, un solo gol en contra y cuatro partidos sin recibir anotación.

El argumento de quienes apoyan su continuidad

El jugador colombiano Abel Aguilar considera que el balance general favorece claramente al argentino. “En mi opinión Néstor Lorenzo debe seguir siendo el entrenador de la selección Colombia. En los últimos años nos llevó a una final que no pisábamos en años y encontró un buen fútbol. Comenzar un nuevo proceso sería un error”.

Una opinión similar tiene Alexis García, quien sigue de cerca el Mundial como comentarista. “Es un hombre muy capaz que ha puesto a competir a la Selección de igual a igual con cualquier rival”.

Sin embargo, la continuidad de Lorenzo dependerá de la solución de un lío jurídico. El dirigente y presidente del Cúcuta, José Augusto Cadena, demandó la elección de Jesurún y Álvaro González como directivos de la Federación, argumentando que ya cumplieron los tres períodos (12 años) reglamentarios para integrar órganos deportivos.

Quienes defienden la continuidad de Néstor Lorenzo consideran que un solo resultado no debería borrar cuatro años de crecimiento deportivo, estabilidad táctica y consolidación de un grupo competitivo.

Ramón Jesurun (izq.), presidente de la FCF, tiene planificado renovar a Néstor Lorenzo como director técnico de la Selección Colombia. | Foto: El País

Más allá de las emociones que dejó la eliminación mundialista, la Federación Colombiana enfrenta una decisión que definirá el rumbo del fútbol colombiano durante los próximos cuatro años.

Si renueva a Néstor Lorenzo, apostará por la continuidad de un proyecto que devolvió competitividad a la Selección y produjo resultados importantes, aunque sin alcanzar el gran objetivo mundialista.

Si opta por un nuevo entrenador, iniciará un proceso completamente distinto, con nuevas ideas, otra metodología y posiblemente una renovación más profunda de los jugadores.

Las próximas semanas serán determinantes. El contrato vigente expira el 31 de julio y, hasta entonces, todas las posibilidades permanecen abiertas.

*Con información de El Colombiano/ Colprensa