Un acto de violencia manchó la final de vuelta de la Liga BetPlay entre Atlético Nacional y Junior en el estadio Atanasio Girardot de Medellín. El comentarista Juan José Peláez, del canal Win Sports, resultó herido tras el ataque de un aficionado a la cabina de transmisión donde el analista cumplía su labor periodística.
Según relató el periodista Carlos Antonio Vélez durante la propia transmisión, el incidente ocurrió alrededor de la media hora de juego, cuando le fue anulado un gol al delantero Román por fuera de lugar.
En ese momento, un hincha de Nacional arremetió con un puño contra el vidrio de la cabina 19, donde se encontraba el equipo de Win Sports. El impacto rompió el cristal y Peláez recibió esquirlas que le ocasionaron un corte profundo en un dedo de su mano derecha, por lo que tuvo que abandonar la transmisión.
El comentarista fue atendido por personal médico en el estadio. Posteriormente, el propio Vélez confirmó que Peláez ya se encontraba en su hogar. La Policía capturó al agresor, quien quedó a disposición de las autoridades y será judicializado por daño en bien ajeno y lesiones personales.
Rechazo unánime
Win Sports emitió un comunicado en el que rechazó de manera categórica lo ocurrido. “Nuestra cabina de transmisión fue objeto de un ataque que puso en riesgo la integridad de nuestro equipo periodístico y dejó herido a nuestro comentarista Juan José Peláez”, señaló el canal, que además expresó su solidaridad con el afectado y anunció que lo acompañará en su proceso de recuperación.
El comunicado incluyó un llamado directo a hinchas, clubes y autoridades: “La pasión por los colores y el amor por un equipo jamás pueden convertirse en una justificación para poner en peligro la vida o la integridad de los demás”.
Por su parte, Andrea Guerrero, presidenta de Win Sports, se pronunció en sus redes sociales: “Toda mi solidaridad con JJ que viaja mañana al mundial. La intolerancia no puede seguir teniendo lugar en el fútbol”.
Lo sucedido en el Atanasio Girardot no es un hecho aislado en el fútbol colombiano, pero sí uno de los más graves de la temporada: un profesional de los medios herido mientras informaba a millones de aficionados en todo el país.
La final entre dos de los clubes más importantes de la liga se convirtió en escenario de un ataque que trasciende la rivalidad deportiva y pone sobre la mesa, una vez más, el debate sobre la seguridad en los estadios colombianos.
El agresor fue capturado. Peláez, afortunadamente, está en casa. Pero la imagen de una cabina de transmisión destruida a puñetazos durante la gran final del fútbol nacional es una señal de alarma que no puede ignorarse.
*Este artículo fue creado con ayuda de una inteligencia artificial que utiliza machine learning para producir texto similar al humano, y curado por un periodista especializado de El País.