La Liga nacional no se ha podido estabilizar en muchos detalles y eso tiene a la División Mayor del Fútbol Colombiano, Dimayor, organizadora del campeonato, en el ojo del huracán.
Partidos aplazados y otros a puerta cerrada, la continua violencia en los estadios, el nivel muy pobre que exhiben muchos equipos y la polémica alrededor del caso de Yormar Hurtado, jugador del América, son algunos de los lunares que impiden que la Liga sea considerada una de las mejores del mundo.
Para aclarar estos puntos, El País habló con Carlos Mario Zuluaga, presidente de la Dimayor.
Sobre las llamadas barras bravas, que es el asunto que más preocupa a la afición, e incluso a los mismos jugadores, fue claro: “Aquí en Colombia, mientras no se judicialice a los vándalos, será difícil acabar con esa situación”.
Zuluaga, que lleva poco tiempo como presidente de la Dimayor, espera aportar a la solución de ese y otros males que afectan el desarrollo de la Liga.
¿Qué ha sido lo más difícil de ser presidente de la Dimayor?
Lo más difícil es no solo los resultados que tienen que darse en lo deportivo, en el sentido de tener una programación que realmente se cumpla y demás, sino de que realmente todo el ecosistema del fútbol entienda lo que se hace desde la Dimayor.
Tengo que reconocer que ha habido grandes logros gracias a la colaboración de la prensa y de todos aquellos que siguen el trabajo nuestro día a día.
Eso tiene que ver, por ejemplo, con las decisiones que hemos tomado; difícilmente uno encuentra la palabra Dimayorada por decisiones mal tomadas. Creo que se ha entendido el trabajo que estamos haciendo.
Y otra cosa que pienso que es un logro de todo el equipo de trabajo que tengo es que realmente ha habido un trabajo mancomunado en torno a los equipos de fútbol, en torno a las situaciones difíciles que nos ha tocado enfrentar, como lo es lógicamente la tragedia que acabamos de pasar por el terremoto, la falta de escenarios y la falta de seguridad en los estadios que estamos enfrentando en este momento.
Lo más importante es que el fútbol es de todos, siendo una empresa privada, y como tal tenemos una responsabilidad social y estamos cumpliendo con ella.
¿Qué tan complicado ha sido administrar el fútbol, debatir con quienes fueron sus compañeros, y tener que velar por los intereses de 36 clubes?
Lo más importante es que yo vengo del fútbol y pienso que eso me da un plus que desafortunadamente no tuvieron los anteriores presidentes.
Eso ha sido importante porque la experiencia de haber estado no solo manejando un club, sino sintiendo lo que realmente se vive en el día a día como presidente de un equipo, donde los problemas económicos, deportivos, de camerino, los que se viven en el día a día hay, que entenderlos.
Los presidentes han reconocido que siempre hemos tomado las decisiones teniendo en cuenta al doliente, que es realmente el equipo de fútbol. Eso me ha dado la oportunidad de satisfacer mucho más las necesidades de todos.
¿Por qué no se ha estabilizado la programación, ya que en cada fecha se aplazan partidos?
Yo llegué con unas propuestas concretas para acabar con ese problema. Desafortunadamente, quien toma las decisiones es la asamblea y yo ejecuto lo que se decide allí.
Tenemos un campeonato que copa todas las semanas del año, jugamos más de 1006 partidos en los diferentes torneos.
Uno de los problemas es que tenemos en la liga 20 clubes, cuando la propuesta que yo tuve y que ha sido muy clara es de 18 equipos, para que realmente quepa un campeonato durante el año. Desafortunadamente, esto no ha sido aprobado.
Además, tenemos una asociación de futbolistas que exige sus derechos. Hay unos periodos de descanso reglamentarios y tratamos también de cuidar a los futbolistas.
¿Cuáles son las principales dificultades que impiden el normal desarrollo de la Liga?
Nosotros hacemos fútbol a pesar de no tener estadios propios. Esos estadios se utilizan como centros culturales para hacer conciertos y demás.
Hacemos fútbol a pesar de que la Fuerza Pública es escasa y a veces no nos puede autorizar la realización de un partido por falta de efectivos; lo otro es el clima que tenemos tan variado, se cancelan los vuelos y no pueden viajar los equipos, hay paros nacionales, están los desastres, que desafortunadamente no podemos evitar, como el que acabamos de tener. Pero hay que seguir adelante haciendo lo que sabemos hacer, haciendo industria, porque también generamos recursos para que muchas personas puedan sobrevivir.
¿Qué se va a hacer con la violencia en los estadios? Hay la sensación de que siempre se castiga el cemento…
Tiene toda la razón: sancionamos el sofá y no al verdadero causante de los problemas. Se nos habla mucho de la identificación biométrica. La biometría la estamos haciendo desde hace rato. Hicimos planes pilotos en el Pascual Guerrero, en El Campín, en el Metropolitano, de Barranquilla, ahora en el Atanasio Girardot. No tenemos ningún inconveniente con identificar a aquellas personas.
De hecho, tenemos las pruebas en nuestras manos, pero ¿para qué identificar si no se individualizan y se judicializan? El problema está allí.
¿Qué conclusión sacaron de los pilotos de la biometría y a partir de cuándo se tiene proyectado implementarla en todos los estadios?
La conclusión es una sola: estamos en capacidad de identificar a todos los que vayan a un partido y en el sitio en que se hagan en la tribuna. La tecnología ya nos permite hacer eso, pero la pregunta es: ¿para qué, si lo identificamos y no podemos hacer absolutamente nada? Se puede ir a vandalizar en un estadio y no pasa nada.
Entonces, mientras no haya medidas de judicialización, no lo podemos hacer. Cuando se judicialice en Colombia, en ese momento podremos decir que estamos prestos a tener la biometría a partir de mañana, si es que se requiere.
¿Por qué no se aplica la ley de individualizar y judicializar, si ya hay normativas al respecto?
Las normas que tenemos en Colombia, que son demasiadas, protegen a estos vándalos en el sentido de que no les podemos evitar que ingresen a los estadios.
Desafortunadamente hay medios que se utilizan para ingresar armas, drogas, pólvora, licor adulterado, porque ni siquiera es legal. Las famosas banderas o trapos se volvieron un problema, se está convirtiendo en un trofeo. Eso nos lleva a que realmente tengamos que tomar medidas de fondo.
Estuvimos en el Congreso de la República esta semana, tuvimos reunión en el Ministerio del Trabajo y con el Ministro del Interior, y creo que con este Gobierno vamos a tomar decisiones de fondo que realmente eviten a futuro que estos vándalos puedan volver al estadio.
Qué le dice el hecho de que, tras los hechos de violencia en el juego Santa Fe - América, en Bogotá, no haya ningún detenido, pese a identificarse a los violentos que andaban con palos y cuchillos…
Ni un solo detenido y hacen comparendos. La gente en este país no paga los comparendos de tránsito, mucho menos va a pagar los comparendos que le hacen por mal comportamiento en un estadio.
Es decepcionante, sí, pero ese es el problema que hay que enfrentar. La Policía no es la que tiene la culpa, la culpa la tienen los jueces a quienes se les lleva un vándalo de estos, que se coge armado, agrediendo, pero la flagrancia desafortunadamente mal interpretada es que tienen que estar matando a la persona para que realmente se puedan judicializar. Entonces, no puede ser que tenga que haber muertos para que judicialicemos y metamos a la cárcel a los vándalos.
¿Hay personas interesadas en que esta situación no avance, en que no haya capturas, judicialización y castigos?
Yo respeto a los barristas porque el barrista que va a evocar su pasión apoya a su equipo y es normal en el fútbol. El barrismo no es el problema. Lo que pasa es que los que realmente no quieren el fútbol, no quieren el espectáculo y van a vandalizar en un estadio son los primeros enemigos de los barristas, y los barristas desafortunadamente los protegen en algunas oportunidades.
Aquí lo que necesitamos es mano dura. Yo estoy de acuerdo con algunos congresistas, nos tenemos que coger todos de la mano para exigir judicialización, porque de lo contrario va a ser imposible hacer fútbol acá.
¿En la citación que tuvo en el Congreso, a qué acuerdo llegaron para erradicar la violencia?
Yo creo que hay una unión en torno a que tenemos que enfrentar este problema como debe ser, que no es haciendo otra ley, porque ya tenemos demasiadas, pero sí es haciendo cumplir las que tenemos.
Pasando a otro tema, ¿cómo explicar el caso del jugador Yhormar Hurtado, quien fue declarado inelegible por infringir una norma, pero América, su equipo, no perdió los puntos?
La Comisión Disciplinaria actuó sobre la base de unos principios y uno de ellos es la pro competición, siempre hay que privilegiar la competición. Creo que allí lo que encontraron era que, para actuar en lo disciplinario, se necesita que haya dolo o culpa. En este caso hubo ausencia de eso y no hubo proceso disciplinario para América.
También tengo que decir que de todo lo que sucede en el fútbol, todo el mundo cree que es la Dimayor la culpable, y no es así. Estas Comisiones son totalmente independientes.
Si bien es cierto se eligen los comisionados en el seno de la Asamblea de la Dimayor, ellos no tienen ninguna dependencia ni de la presidencia ni mucho menos de los presidentes de los clubes, porque, si no, no podrían actuar con total independencia.
Internacional de Bogotá y Chicó van a acudir al Tribunal de Arbitraje Deportivo, TAS, para pedir los puntos que perdieron ante América...
Sí. Respetamos estos fallos y respetamos el derecho que tienen los clubes de acudir a las máximas instancias. El TAS no es un tribunal deportivo, es un tribunal suizo que es de arbitraje para tomar aquellas decisiones en las cuales no se han puesto de acuerdo las debidas comisiones del deporte. Es importante decir que estos fallos se respetan y que, en el momento en el que tomen la decisión que sea, hay que cumplirla.
Usted, al llegar a la Dimayor, propuso bajar de 20 a 18 el número de equipos en la Liga: ¿en qué se basó para hacer esa polémica propuesta?
Mi argumento muy claro es tener una Liga más organizada, con mejor imagen, que realmente tenga unos periodos de descanso cómo debe ser, que nos dé la posibilidad de darle mayor tiempo a aquellos clubes que participan a nivel internacional.
Desafortunadamente el rendimiento (de jugadores y clubes) se ve afectado a veces porque tienen que cumplir también con dos o tres partidos muy seguidos dentro de la Liga colombiana, y ese es uno de los problemas que tenemos al exterior, sobre todo en Copa Libertadores y Sudamericana.
¿Por qué los clubes no aceptaron esa propuesta y a qué se debe que tampoco quieran cambiar el sistema del campeonato y el sistema del descenso?
Los argumentos de los equipos, que los respeto, pero no los comparto, es lógicamente quiénes son los que van a descender y cómo van a descender. Que por qué no ponemos en riesgo a los equipos grandes. Desafortunadamente, para tomar las decisiones generales pensamos en lo particular. Ahí nos tenemos que desprender un poquito de esa particularidad y defender la Liga como industria y ya luego defenderse cada cual en la cancha, como debe ser.
¿Con la creación del Torneo de la C se está proyectando que haya un descenso de la B a la C y un ascenso de la C a la B para acabar con las comodidades de muchos clubes en la B?
Sí, el argumento es muy claro, hay necesidad de tener una Primera C, pero tenemos un inconveniente: la financiación de esas categorías, y hasta que no tengamos 100 % financiada la categoría B, que creo que lo estamos logrando, no podemos entrar a pensar en la C.
¿Pero entonces lo del Torneo de la C ya no va?
El próximo año inicia un torneo que se llama Promesas Dimayor, que va a ser un campeonato sub-23, una Liga semiprofesional y se llama así porque aquellos jugadores profesionales que les falte ritmo o que no estén jugando en el primer equipo, podrán jugar allí.
Y aquellos que se destaquen desde 15, 16, 17 años podrán subir también a jugar, y eso nos solucionará un problema muy grave que tenemos hoy y es que estamos jubilando jugadores a los 20 años.
Qué bueno tenerlos hasta los 23, porque creo que van a surtir a muchos equipos no solo a nivel nacional sino internacional.