New England Patriots y Seattle Seahawks pugnarán en un Super Bowl con inédita presencia latina tanto en el campo como en el cartel musical que encabeza Bad Bunny, duelo en el que jugará un colombiano, Christian González, figura de su equipo de los Patriotas.
El presidente estadounidense, Donald Trump, quien tildó de “lección terrible” que Bad Bunny se presente, y quien está inmerso en una ofensiva contra inmigrantes indocumentados a lo largo del país, avanzó en una entrevista el sábado que no planea acudir esta vez a la final de la liga de Fútbol Americano (NFL), que se disputará el 8 de febrero en Santa Clara, a las afueras de San Francisco, California.
Trump, de 79 años, fue el primer presidente en ejercicio en asistir a un Super Bowl en la edición anterior, cuando recibió aplausos del público de Nueva Orleans, Luisiana, pero en esta ocasión considera que Santa Clara “simplemente está demasiado lejos” para viajar.
En la edición número 60 del Super Bowl, Bad Bunny será el primer artista masculino latinoamericano en protagonizar el cotizado show del medio tiempo.
La estrella puertorriqueña se ha pronunciado en contra de las políticas antinmigración de Trump e incluso dejó a Estados Unidos fuera de su actual gira mundial por temor de que sus conciertos se vieran afectados por las redadas.
Además de Bad Bunny, la amplia presencia de jugadores con raíces latinoamericanas podría ser también un punto de inflexión para la expansión de la NFL.
Omnipresente en Estados Unidos, el mayor mercado deportivo mundial, la liga ha lanzado recientemente sus redes sobre otras regiones, especialmente Europa y América Latina.
Christian González, de padre colombiano y madre estadounidense, ha sido uno de los puntales del retorno de New England al Super Bowl por primera vez desde el fin de la dinastía liderada por Tom Brady.
El esquinero texano, Christian González, elegido para el Juego de las Estrellas (Pro Bowl), dejó su impronta en la victoria del domingo frente a los Denver Broncos con una intercepción decisiva a dos minutos del final en medio de una fuerte nevada.
Estos playoffs también ha visto crecer el interés en países históricamente menos atraídos por el fútbol americano como Colombia y Venezuela, gracias a dos figuras actuales de los Patriots.
Venezuela también estará representada en el Super Bowl a través del pateador Andy Borregales, quien nació en Caracas y se trasladó de niño con su familia a Miami.
El safety Jaylinn Hawkins es otro de los Patriotas con raíces latinoamericanas al contar con familiares en Panamá.
Los Seahawks, que no llegaban a un Super Bowl desde la derrota ante Patriots en 2015, también contribuirán a la inédita delegación con Elijah Arroyo, quien se perdió el triunfo del domingo ante Los Angeles Rams (31-27) por una lesión de rodilla.
El tight end floridano, de 22 años y también en su primer curso en la NFL, tiene ascendencia familiar mexicana y vivió una parte de su juventud en Cancún.
*Con información de AFP