El plantel del Junior de Barranquilla llegó este domingo a Medellín entre insultos y violencia. El bus en el que viajaban jugadores y cuerpo técnico fue atacado con piedras, botellas y huevos por hinchas del Atlético Nacional a la salida del aeropuerto de Rionegro, en un episodio que opacó la previa de la final de vuelta de la Liga BetPlay.
Según reportó El Heraldo de Barranquilla, el ataque ocurrió después de las 6:30 p.m. del domingo, en la rotonda ubicada a la salida del terminal aéreo, cuando el vehículo se desplazaba hacia el lugar de concentración del equipo.
Los jugadores, que se encontraban charlando y usando sus celulares, recibieron de manera repentina el impacto de los proyectiles en los ventanales y el panorámico del automotor.
El conductor no detuvo el bus. Mantuvo la ruta trazada para proteger la integridad del plantel y dejar atrás a los agresores. Un integrante de la delegación ‘tiburona’ confirmó que no hubo lesionados: “Afortunadamente no pasó nada grave. Tiraron piedras, botellas, huevos. Gracias a Dios no pasó a mayores. Está todo bien, no hay lesionados. Tenemos escolta policial”, declaró al medio barranquillero.
Una final con 3-0 de ventaja para Junior
El incidente llega en un momento de máxima tensión deportiva entre los dos clubes. Este lunes, a las 5:00 de la tarde, Atlético Nacional y Junior de Barranquilla disputarán el partido de vuelta de la final de la Liga BetPlay en el estadio Atanasio Girardot de Medellín.
Además, el Junior llega con una ventaja contundente: ganó el partido de ida 3-0 en Barranquilla, con doblete de Luis Fernando Muriel y gol de Bryan Castrillón. Los dirigidos por el DT Alfredo Arias buscan cerrar la serie en territorio antioqueño y levantar su duodécimo título de liga.
Atlético Nacional, comandado por Diego Arias, necesita una remontada histórica. El conjunto verdolaga apuesta por el empuje de sus más de 30.000 hinchas que llenarán el Atanasio Girardot para intentar darle vuelta a una serie que luce casi sentenciada.
Lo ocurrido en Rionegro no es un hecho aislado en el fútbol colombiano, pero sí un recordatorio de que la violencia de las barras sigue siendo un problema sin resolver.
Que el bus de un equipo visitante sea atacado en su llegada a la ciudad —antes siquiera de pisar el estadio— es una imagen que daña al torneo y a quienes lo protagonizan.
La final merece estar en los titulares por lo que ocurra dentro del Atanasio este lunes. No por los excesos de quienes confunden el fanatismo con la agresión.
*Este artículo fue creado con ayuda de una inteligencia artificial que utiliza machine learning para producir texto similar al humano, y curado por un periodista especializado de El País.