América de Cali expresó su profundo pesar por la muerte de Homero Ibáñez, un hincha recordado por su pasión inquebrantable hacia el equipo ‘escarlata’ y por haber estado presente en uno de los momentos más significativos de la historia del club: el denominado Aquel 19.

La institución, a través de un mensaje público, envió sus condolencias a los familiares y amigos de Ibáñez, resaltando su compromiso y fidelidad como seguidor ‘escarlata’.

La noticia ha conmovido a la comunidad futbolera, especialmente a quienes compartieron con él la emoción de aquel día que marcó un antes y un después en la memoria colectiva de la hinchada.

“América de Cali lamenta profundamente la muerte de Homero Ibáñez, un hincha apasionado por el Rojo y quien estuvo presente en #Aquel19. A sus familiares y amigos, nuestras más sinceras condolencias”, fue el mensaje del club en su cuenta de X.

Homero Ibáñez fue un seguidor de los ‘diablos rojos’ desde temprana edad. Destacó por ser un hincha fiel cuando al club se le conocía como ‘la mechita’ que demostraban un gran juego, pero que no ganaban nada.

El memorable aquel 19, hace referencia al 19 de diciembre de 1979, el día en el que América logró la primera de sus quince estrellas. Ibáñez estuvo presente ese día en el estadio Pascual Guerrero ante Unión Magdalena.

Además de ser un hincha tradicional, fue una de las noches más recordadas por la institución americana y sus seguidores que presenciaron por primera vez como el club alzó un título de manera oficial.

Aquel 19

Gay, ‘Pitillo’, Pascuttini, Reyes, Chaparro, Caicedo, González Aquino, Cañón, Battaglia, Lugo y Cáceres. Fue la formación inicial de los ‘diablos rojos’ para afrontar tal partido que daría comienzo a una historia para convertirse en uno de los equipos más grandes de Colombia.

Esa formación hoy reposa en fotos a blanco y negro, en los libros de historia más importantes del fútbol colombiano, y también en los cuadros de las casas de algunos hinchas escarlatas como una suerte de altar. Esa imagen fue la encargada de desatar el delirio colectivo luego del triunfo 2-0 sobre un ‘Ciclón’ que ese día no sopló.

Gracias a esa cabeza fría llegó el primer gol. Alfonso Cañón recibió un rebote producto de un remate de Juan Manuel Battaglia y fusiló al arquero argentino Miguel Ángel Gasparoni. “En las tribunas todo era una locura, pero de atrás, yo veía que nosotros seguíamos estando igual de concentrados”, contó Carlos Alfredo Gay, el portero escarlata.

Los rojos controlaron el partido y sobre el final lograron el segundo gol. Víctor Lugo, de zurda, volvió a vulnerar el arco de Gasparoni tras un pase en bomba de González Aquino.