Aunque estudió algunos semestres de arquitectura y trabajó como dibujante en la Armada Nacional, su destino cambió tras ganar un concurso de canto como aficionado en Radio Santa Fe. A partir de allí, su potente registro de tenor y perfecta dicción lo llevaron a emisoras como La Voz de Colombia y La Nueva Granada. En esta última formó una alianza histórica con el maestro del órgano Jaime Llano González en el recordado programa radial “Donde nacen las canciones”.
Su legado discográfico, impulsado inicialmente por Hernán Restrepo Duque con el sello Sonolux, incluye éxitos imborrables como “Camino Verde”, “La quiero porque la quiero”, “Congoja” y “Brujería”. Grabó entre 20 y 48 trabajos discográficos según diversas fuentes, transitando con maestría entre el bolero, el bambuco, el pasillo y el vals. Además, su estatus de ícono nacional se consolidó al ser la voz oficial de la versión de las once estrofas del Himno Nacional de Colombia, emitida tradicionalmente cada 31 de diciembre al cierre de la televisión pública.
Alberto Borda Carranza, abogado, amante de la música colombiana y director del programa radial Amor a Colombia en RCN durante 21 años, compartió su sentido testimonio sobre la partida del tenor: “El maestro Víctor Hugo eh una gloria del maestro de música colombiana. Un gran bolerista y de música andina también se distinguió por sus interpretaciones. Eh siempre lo recordaremos en primer lugar porque era la voz oficial del himno nacional de Colombia”.
Borda Carranza también rememoró los lazos artísticos y personales que unían al cantante con su entorno, destacando temas que marcaron una época de oro: “Dos temas inolvidables, uno que es Camino Verde y el otro que se llama ‘Si te vuelvo a besar’, que era una obra del maestro Jaime Llano González y él cantaba esa obra y cuando lo y la tocaban con el maestro Jaime él lo acompañaba. Gran persona, muy buen amigo, eh casado con una mujer extraordinaria, Teresita, y con una hija muy bella, Luisa”.
Finalmente, el hombre de radio reflexionó con nostalgia sobre el vacío que deja la partida de Ayala en la cultura nacional, enviando un mensaje a quienes crecieron escuchando sus melodías: “Es triste que que se nos están yendo nuestros grandes maestros de música, pero Víctor Hugo vivirá en los recuerdos de todos los colombianos, sobre todo de personas de mayor edad. Un abrazo grande para todos esos amantes de la música colombiana”.
Por su parte, Bernardo Mejía, presidente ejecutivo de Funmúsica, rememora las dos veces que el maestro Ayala estuvo en el Festival Mono Núñez, en el municipio de Ginebra Valle: “En el 2011 fue convocado con el principal objetivo de que interpretara el himno nacional, pero también un repertorio maravilloso de canciones colombianas acompañado por una orquesta sinfónica. Fue una presentación muy emotiva. Él quedó muy emocionado, muy contento de ver el cariño y el público tan especial de Ginebra y pidió volver y efectivamente volvió con nosotros hasta que ya empezó a declinar su salud. Yo lo visité en Bogotá, en su casa, para entregarle las grabaciones de video de sus presentaciones con nosotros. Fue muy agradable aquella visita y fue la última vez que tuve la oportunidad de verlo”.
Con su fallecimiento, se apaga la voz física de un artista que unió a los colombianos en torno a la identidad, el amor y la nostalgia, pero queda un vasto catálogo musical que seguirá resonando en la memoria colectiva del país.
Con información de José Ricardo Bautista Pamlona, exsecretario de cultura de Boyacá y delegado de Funmúsica allá.