El sector musical colombiano está a las puertas de una transformación histórica. Inspirada en el éxito rotundo de la Ley de Cine —que logró elevar la producción nacional de dos a 100 películas anuales—, la Ley de la Música se prepara para su cuarto y último debate tras el reinicio de las sesiones legislativas el próximo 16 de marzo.
El proyecto, liderado por el representante del Partido Liberal y aspirante al Senado. Juan Carlos Losada, coautor principal del proyecto que busca dignificar y formalizar el ecosistema musical.busca saldar una deuda histórica con un sector que, a pesar de aportar el 80 % de los recursos parafiscales de la Ley del Espectáculo Público, no ha visto una retribución equitativa en términos de inversión y fomento.
Un fondo para los artistas
El corazón de la propuesta es la creación de un Fondo Nacional de la Música. Este mecanismo permitirá financiar proyectos de circulación, educación, grabación y mejoramiento de infraestructura. “Queremos que los artistas puedan presentar proyectos y que el Estado los financie, permitiendo que la música colombiana siga expandiéndose”, asegura el ponente, quien destaca su experiencia de una década trabajando junto a la gestora Fanny Mikey en el Festival Iberoamericano de Teatro.
Uno de los puntos más innovadores se ha gestado en la ciudad de Cali. Mediante acuerdos con el sector del teatro, se busca que las salas concertadas aumenten su oferta de presentaciones musicales, generando una circulación “revolucionaria” para las agrupaciones locales sin afectar los presupuestos ya existentes para las artes escénicas.
La batalla por la financiación y el pulso con Sayco
No obstante, el camino no ha sido sencillo. La financiación del fondo ha sido el “cuello de botella” del proyecto. Los líderes de la iniciativa han propuesto diversas fuentes, entre ellas: Un porcentaje de los impuestos que la última reforma tributaria impuso a las plataformas digitales, recursos del Presupuesto General de la Nación y una posible redistribución de la Ley del Espectáculo Público.
Sin embargo, el punto de mayor fricción ha sido el enfrentamiento con la Sociedad de Autores y Compositores de Colombia (Sayco). Los ponentes inicialmente pretendían que los recursos de las obras no identificadas (dinero que Sayco recauda pero no entrega a autores específicos) pasaran al fondo nacional.
“Sayco nos hundió la ley en el último debate en el Senado de manera abierta”, denunció el congresista, señalando un fuerte cabildeo por parte de sectores políticos vinculados al vallenato y la costa Caribe. Ante este bloqueo, la fuente de financiación de obras no identificadas tuvo que ser retirada para permitir que el resto de la ley avanzara.
Respaldo gremial y de estrellas
A pesar de los obstáculos, la ley cuenta con un respaldo masivo. Se realizaron 17 audiencias públicas en todo el país, incluyendo encuentros clave en Cali para entender las necesidades del sector salsero. Desde figuras legendarias como Hugo Candelario hasta estrellas internacionales como Juanes, el gremio se ha unido en torno a este proyecto que también promete un rediseño más democrático en la relación de los músicos con el Ministerio de Cultura.
El tiempo corre: el Congreso tiene hasta el 20 de junio para darle el “sí” definitivo a una norma que promete cambiar el ritmo de la cultura en el país.
La urgencia de esta ley no solo responde a un deseo de fomento, sino a una crisis de justicia social para los artistas más tradicionales del país. Durante la construcción del proyecto en 17 audiencias públicas, salieron a la luz testimonios desgarradores. Uno de los más emblemáticos es el de Los Gaiteros de San Jacinto, ganadores del Grammy Latino.
“Es frustrante ver que instituciones del folclore, como los maestros de San Jacinto, nunca han recibido un peso de Sayco”, denunció el ponente. El congresista relató que, pese a los compromisos públicos de la entidad para incluir a maestros como Juan Chuchita en programas de auxilio para compositores mayores, las promesas quedaron en el aire tras año y medio de espera.
Las denuncias por presunta corrupción y manejos irregulares no son aisladas. Según el representante, mientras grandes figuras como el Checo Acosta, las hijas de Rafael Escalona o los herederos de Rafael Ricardo han reclamado por sus regalías, se reportan pagos millonarios a personas vinculadas con funcionarios de la entidad que no poseen circulación musical comprobada.
Contra la “puerta giratoria”
Para frenar lo que el congresista califica como una “toma institucional”, la agenda legislativa incluye una propuesta adicional: un proyecto de ley para cerrar la puerta giratoria entre la Dirección Nacional de Derechos de Autor (DNDA) y Sayco.
“Es impresentable que quienes deben vigilar y controlar a Sayco sean los mismos que luego van a trabajar allí, o viceversa”, explicó. La iniciativa busca establecer un periodo de inhabilidad para que los funcionarios no puedan saltar de la entidad estatal a la sociedad de gestión privada, garantizando así una vigilancia transparente y real sobre el dinero de los autores.
La investigación previa a la ley también puso el foco en la capital del Valle, donde el sector de la salsa atraviesa una tormenta económica. A pesar de ser música patrimonial y el eje de la identidad caleña, los artistas locales denuncian una “competencia desleal”.
Entre las principales problemáticas identificadas en Cali se encuentran: la payola, el cobro irregular para sonar en emisoras que desplaza a los talentos locales; la falta de espacios y dificultad para acceder a conciertos y escenarios con pagos justos, y la saturación de otros géneros en la radio que invisibiliza la producción actual de las orquestas de salsa caleñas.
“La salsa caleña es la identidad de esta ciudad y no se puede perder. La ley busca que estos músicos tengan justicia en sus pagos y mayor interlocución con el Estado”, puntualizó el líder del proyecto.
Con el panorama claro y las subsanaciones hechas tras el hundimiento de la legislatura pasada, el sector cultural pone sus ojos en el 16 de marzo. Ese día, el Congreso retomará la discusión de una ley que no solo busca dinero, sino dignidad para quienes hacen sonar a Colombia.