La última novela de Stephen King (Maine, 1947), el maestro del terror moderno, titulada ‘Después’ (Later), no cumple lo que promete y resulta decepcionante en muchos aspectos. Teniendo en cuenta la extensa trayectoria de King y la regularidad con la que publica (un libro o a veces dos al año), ‘Después’ puede considerarse como una obra menor y debería agruparse al lado de otras como ‘El ciclo del hombre lobo’, ‘Maleficio’, ‘El cazador de sueños’, ‘La chica que amaba a Tom Gordon’, ‘Joyland’; y es de las menos interesantes de los últimos años. King no es que haya perdido su “toque” o su magia con el paso del tiempo; sin ir más lejos, ‘El visitante’ (The outsider), publicada en el 2018, es una de sus mejores novelas de este siglo y cuenta una historia que sorprende, asusta y atrapa al lector hasta la conclusión. ‘Mr. Mercedes’ y ‘Revival’ (ambas de 2014) son otros ejemplos de buenas novelas aparecidas recientemente. Si ‘Después’ hubiera sido escrita por un autor novel quizá no habría estado tan mal, pero, teniendo en cuenta el nivel alcanzado por King en ‘El misterio de Salem’s Lot’, ‘Cementerio de animales’, ‘The stand’, ‘It’, ‘Los ojos del dragón’, ‘Misery’, etc., esta última novela ni siquiera se aproxima, en ningún sentido, a la profundidad lograda en esos libros. Es el problema que tienen los autores tan prolíficos: hay que juzgarlos no en base o comparación con otros escritores, sino contrastándolos dentro de su misma y vasta obra.

Hay otro inconveniente mayúsculo que debe tenerse en cuenta al referirnos a ‘Después’, y es la traducción del inglés realizada por José Óscar Hernández Sendín y Ana Isabel Sánchez Díez. Esta versión está tan plagada de “españolismos” (“¡mira ese casoplón!”, “un miedo que te cagas”, etc.) que hacen que avanzar por cada página sea penoso y requiera un enorme esfuerzo. Espero que no resulte muy atrevido sugerirlo, pero el sello Plaza y Janés (propiedad de Penguin Random House) podría –y debería– traducir las próximas novelas de Stephen King (y de muchos otros autores americanos y británicos de su amplio catálogo) utilizando un español más neutro y universal que no resulte tan engorroso de leer. ¿Será posible que no se hayan enterado de que en los demás países hispanohablantes leer traducciones en el español de la madre patria es un fastidio horrible? Es algo que te saca constantemente del texto y te provoca tirar el libro contra una pared. No se trata de un problema reciente, muchos lectores constantes de King se han quejado en años anteriores de la mala calidad de las traducciones y los que pueden y tienen el conocimiento, han optado por leerlo en su idioma original (algo que recomiendo siempre que sea posible y el bolsillo lo permita).

Mala calidad de la traducción aparte, la historia de ‘Después’ es poco interesante por tratarse de algo que ya conocemos y hemos visto y, aunque King de entrada lo reconoce (“La cosa, sin embargo, no va como en la peli de Bruce Willis”), refiriéndose a ‘El sexto sentido’ del director M. Night Shyamalan donde un niño ve y habla con los muertos, igual a como sucede en ‘Después’.

La sinopsis dice que: Jamie Conklin nació con una habilidad sobrenatural que le permite ver aquello que nadie puede y enterarse de lo que el resto del mundo ignora. Cuando una inspectora de la Policía de Nueva York le obliga a evitar el último atentado de un asesino que amenaza con seguir atacando incluso desde la tumba, Jamie no tardará en descubrir que el precio que debe pagar por su poder tal vez es demasiado alto.

King trata de llevar la historia por otro lado, indagando en la pérdida de la inocencia de los niños a medida que crecen y experimentan sucesos traumáticos (como ha hecho ya en otros libros) y añadiendo un detalle “original” sobre el encuentro con los muertos que no tiene la película de Shyamalan pero, nada de eso funciona para hacer del libro atrapante o emocionante. Lo más importante: no da miedo en ningún momento ni produce nada cercano al terror o perturbación en el lector. Jamie Conklin, el joven personaje y narrador de la novela, tampoco ayuda. Su forma constante y molesta de estar interpelando al lector cansa y aburre:

(“Y, ahora, fíjate en lo que sigue”).
(“Conque, vale, reanudemos la historia”).
(“Y, ahora, atento a esto: te he contado...”).
(“Dentro de nada te contaré lo que sucedió...”).
Etcétera.

Los trucos que King utiliza aquí no tienen agarre y las revelaciones (las pocas que hay) no tienen ninguna fuerza cuando llegan. Solo hay un detalle interesante, algo sobre una entidad que entra en contacto con los muertos, que resulta siniestro y quizá podría haber producido algo cercano al terror, pero King no se adentra en eso porque es posible que pretendiera algo distinto. Aunque ‘Después’ es una novela corta (244 páginas), duele decir que no vale la pena leerla para descubrir ese detalle que acaso aparezca en alguna parte de una nueva historia de King. ¿Si hubiera leído este libro en inglés mi opinión sería distinta? Difícil afirmarlo con certeza, tal vez no hubiera resultado ser una experiencia tan tediosa, pero en últimas habría sucedido lo mismo: la historia no te agarra de las tripas. No como ha sucedido con otras novelas y cuentos de King, y eso es lo que yo espero cuando lo leo.

Pasado este insípido trago, solo espero dos cosas: seguir leyendo a Stephen King en su idioma original (así los libros cuesten el doble y se demoren en llegar a Colombia) y una historia nueva que sea igual o mejor que ‘Misery’, o ‘El visitante’, o ‘N.’. No pierdo la fe en el tío King y ustedes tampoco deberían hacerlo.

Pablo Concha: escritor colombiano, autor de los libros de cuentos ‘Otra luz’ y ‘La piel de las pesadillas’ y colaborador literario en la revista Libros & Letras y en otros medios culturales.