En el corazón de la fe católica mexicana, el rosario de la Virgen de Guadalupe ocupa un lugar especial, tejiendo una conexión espiritual profunda entre los fieles y la Madre de México. Esta práctica devocional, llena de simbolismo y significado, ha sido transmitida de generación en generación, y hoy se explora cómo se lleva a cabo este acto de fervor religioso.

Iniciar con la señal de la Santa Cruz

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Aquellos interesados en la historia encontrarán fascinante la profundidad histórica de la práctica, que revela cómo se reza el rosario de la Virgen de Guadalupe, una tradición que ha perdurado a lo largo de los siglos. | Foto: Getty Images

Credo Guadalupano: Profesión de Fe

Creo en Dios, Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen; padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos; subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre, todopoderoso; desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos.

Creo en el Espíritu Santo; la Santa Iglesia Católica; la Comunión de los Santos; el perdón de los pecados; la resurrección de los muertos; y la vida eterna. Amén.

Diálogo con lo divino: Oraciones iniciales

  • Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
  • Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.
  • Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
  • Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
  • En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Misterios guadalupanos: Capítulos de la aparición

La riqueza simbólica detrás de cada oración y gesto en el rosario de la Virgen de Guadalupe se revela al estudioso, añadiendo una capa de significado a esta práctica devocional. | Foto: Getty Images

Caminando con la virgen: Primer misterio

  • Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
  • Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.
  • Ave María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
  • Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
  • Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Oración a la virgen de fátima:

  • Oh Jesús mío, perdónanos nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva todas las almas al cielo, especialmente las más necesitadas de tu misericordia. Amén.

Cerrando el primer misterio

  • En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
  • Humildad ante lo Divino: Segundo Misterio
  • Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
  • Ave María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
  • Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
  • Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Oración a la virgen de fátima:

Oh Jesús mío, perdónanos nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva todas las almas al cielo, especialmente las más necesitadas de tu misericordia. Amén.

Aquellos que siguen una estructura sagrada encontrarán en el rosario de la Virgen de Guadalupe una guía precisa que dirige su experiencia espiritual. | Foto: Getty Images

Cerrando el segundo misterio

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Sencillez y elección: Tercer misterio

  • Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
  • Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.
  • Ave María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
  • Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
  • Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
  • Oración a la Virgen de Fátima:
  • Oh Jesús mío, perdónanos nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva todas las almas al cielo, especialmente las más necesitadas de tu misericordia. Amén.

Cerrando el tercer misterio

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Sanación y Protección: Cuarto misterio

  • Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
  • Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.
  • Ave María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
  • Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
  • Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Oración a la virgen de fátima:

Oh Jesús mío, perdónanos nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva todas las almas al cielo, especialmente las más necesitadas de tu misericordia. Amén.

Cerrando el cuarto misterio

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

La importancia del Padre Nuestro dentro del rosario de la Virgen de Guadalupe cobra vida cuando se considera desde la perspectiva de aquellos que lo rezan con devoción. | Foto: Getty Images

Recordando la ternura divina: Quinto misterio

  • Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
  • Ave María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
  • Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
  • Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Oración a la virgen de fátima:

Oh Jesús mío, perdónanos nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva todas las almas al cielo, especialmente las más necesitadas de tu misericordia. Amén.

Cerrando el quinto misterio

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Salve: Himno de suplicación

La exploración de los misterios revelados por la Virgen de Guadalupe durante el rezo del rosario permite una experiencia espiritual rica, llena de mensajes de paz, humildad y amor. | Foto: ©Matt Mawson

En este valle de lágrimas, nos dirigimos a ti, Madre amorosa, buscando consuelo y guía. Tú, que eres la abogada en nuestro destierro, posa tus ojos misericordiosos sobre nosotros. Que, al final de este peregrinaje terrenal, nos muestres a Jesús, fruto bendito de tu ser. Con ternura y devoción, clamamos: ¡Oh, Clemente!, ¡Oh, Piadosa!, ¡Oh, Dulce Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que alcancemos las promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén.

¡Oh Clemente!, ¡Oh Piadosa!, ¡Oh Dulce Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que alcancemos las promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén.

  • En el diálogo contigo, Virgencita de Guadalupe, te pedimos:
  • Préstame tus ojos, para ver con amor, sin juicio. Que tu mirada guíe nuestro caminar, lejos del pecado.
  • Préstame tus labios, para rezar con sinceridad. Que nuestras plegarias lleguen como melodías al corazón de Jesús.
  • Préstame tu lengua, para comulgar con verdad y santidad. Que nuestras palabras reflejen tu amor.
  • Préstame tus brazos, para trabajar con generosidad. Que cada esfuerzo sea ofrenda a Dios y bendición para otros.
  • Préstame tu manto, para cubrir nuestras faltas. Bajo tu protección, lleguemos al Cielo sin mancha.
  • Préstame a tu hijo, para aprender a amar como Él nos amó. Con Jesús en nuestras vidas, encontraremos la dicha eterna. Amén.

Despedida del Santo Rosario

  • En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

*Este artículo fue creado con ayuda de una inteligencia artificial que utiliza machine learning para producir texto similar al humano, y curado por un periodista especializado de El País.