Colombia
La salud mental después del terremoto en Cali: cómo volver poco a poco a la vida cotidiana y las señales que no se deben ignorar
La recuperación de los daños del terremoto no solo implica reparar infraestructura y restablecer servicios, sino también atender el bienestar emocional de las personas.
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22 de sept de 2026, 12:59 a. m.
Actualizado el 22 de sept de 2026, 02:01 a. m.
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Tras más de un mes del terremoto del 10 de agosto de 2026, que afectó a Cali y otras zonas del país, y dejó un saldo de 154 fallecidos en la capital vallecaucana, muchas personas siguen con secuelas emocionales, que hasta la fecha pueden afectar el desarrollo de actividades como ir al trabajo, llevar a los hijos al colegio o volver a dormir con tranquilidad.
De acuerdo con un informe de Coomeva Medicina Prepagada, que cita a la Organización Mundial de la Salud (OMS), luego de una situación de este tipo, puede persistir un sufrimiento psicológico, con manifestaciones como ansiedad, tristeza, insomnio, cansancio, irritabilidad o ira, aunque en la mayoría de los casos estas reacciones disminuyen con el tiempo.
“Lo ocurrido fue una situación altamente estresante que pudo generar una sensación importante de pérdida de seguridad. Volver a la rutina puede incluso activar nuevamente el miedo porque muchas personas estaban trabajando, entrenando o llevando a sus hijos al colegio cuando ocurrió el terremoto”, señaló Gisela Valbuena Tovar, psicóloga especialista en Psicología Clínica y Pedagogía de Coomeva Medicina Prepagada.
La experta añadió: “Por eso, lo recomendable es regresar de manera progresiva, respetar los tiempos individuales y apoyarse en las herramientas personales y en las redes cercanas para reconectar con el día a día”.
Según cifras de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), se estima que, después de emergencias y desastres, entre el 15 % y el 20 % de la población puede desarrollar condiciones mentales leves o moderadas, como depresión y ansiedad, frente a una prevalencia aproximada del 10 % antes de la emergencia, y entre un 3 % y un 4 % puede presentar condiciones severas, comparado con un 2 % a 3 % previo al evento.

La OPS advierte que las consecuencias psicológicas y sociales pueden aparecer de manera inmediata y prolongarse en el tiempo. Sin embargo, sentir miedo o angustia después de un terremoto no significa necesariamente que una persona tenga un trastorno mental.
Ante este panorama, desde Coomeva Medicina Prepagada recomiendan recuperar gradualmente los hábitos diarios. En dado caso de que los síntomas persistan, recomiendan apoyarse en acciones y personas profesionales.

“También es importante reconocer cuándo la reacción emocional empieza a interferir de manera significativa con la vida cotidiana. La imposibilidad persistente de conciliar el sueño, la pérdida marcada del apetito, episodios de ansiedad o pánico que impidan retomar actividades necesarias o la sensación de no contar con recursos suficientes para manejar lo que se está sintiendo son señales para buscar acompañamiento. Pedir ayuda profesional no implica esperar a que el malestar se vuelva inmanejable”, señala Coomenva.
Finalmente, la entidad resaltó que la “recuperación de una ciudad después de un terremoto suele medirse en edificaciones, infraestructura y servicios que vuelven a funcionar. Pero existe otra reconstrucción que ocurre puertas adentro: la de las personas que necesitan recuperar la confianza suficiente para volver a dormir, trabajar, estudiar, cuidar a sus familias y habitar nuevamente su cotidianidad sin que el miedo determine cada paso”.

Comunicadora social con experiencia en comunicación organizacional, creación de contenido digital y redacción periodística y corporativa.
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