El surgimiento del movimiento ‘Yo te creo, colega’ ha marcado un nuevo capítulo en la conversación sobre acoso sexual dentro de los medios de comunicación en Colombia.
La iniciativa cobró fuerza luego del comunicado emitido por Caracol Televisión, en el que se confirmó la apertura de investigaciones internas contra dos periodistas y presentadores por denuncias de este tipo. Desde entonces, múltiples voces del gremio han decidido hablar y compartir sus experiencias.
La propuesta funciona como un espacio de apoyo y denuncia colectiva. A través de un correo habilitado, periodistas pueden enviar sus testimonios de forma segura, en medio de un contexto donde muchas aseguran no haber contado con garantías suficientes en el pasado.
La iniciativa busca no solo visibilizar los casos, sino también generar presión para que las instituciones y empresas respondan con mayor contundencia frente a estas situaciones.
Varias comunicadoras han comenzado a relatar episodios que, según coinciden, ocurrieron en entornos laborales donde el silencio era frecuente.
La periodista Juanita Gómez recordó un caso ocurrido durante un cubrimiento internacional, en el que tuvo que rechazar de manera insistente comportamientos inapropiados por parte de un colega. Su testimonio pone el foco en cómo ciertas conductas fueron normalizadas durante años dentro del ejercicio profesional.
Por su parte, Catalina Botero, exintegrante de varios medios, relató que fue víctima de acoso, revictimización y campañas de desprestigio en redes sociales. Según explicó, acudió a instancias institucionales como la Fiscalía General de la Nación, donde presentó pruebas, aunque aseguró que su caso no avanzó.
En su pronunciamiento, insistió en que la falta de respuesta también constituye una forma de violencia.
A estas voces se suman otras como Johana Fuentes, quien destacó que muchas mujeres no denuncian por miedo a represalias o a no ser creídas, especialmente cuando los presuntos agresores ocupan posiciones de poder. En la misma línea, Lina Tobón compartió un episodio de acoso laboral y sexual que, según dijo, no denunció en su momento por falta de pruebas, lo que evidencia las barreras que enfrentan las víctimas para denunciar.
También se conoció el testimonio de Catalina Hoyos, quien afirmó haber abandonado el periodismo tras enfrentar un ambiente que calificó como hostil. En su relato, mencionó situaciones de acoso, abuso de poder y malas prácticas laborales que influyeron en su decisión de cambiar de rumbo profesional, reflejando el impacto que estos hechos pueden tener en la trayectoria de las comunicadoras.
Además de los testimonios públicos, el movimiento ha comenzado a recopilar denuncias anónimas que incluyen mensajes, capturas de chats y relatos de presuntos abusos.