El terremoto que sacudió a Colombia el pasado 10 de agosto dejó una estela de destrucción en varias regiones del país. Dosquebradas, en Risaralda, fue uno de los municipios afectados, con cientos de edificaciones averiadas y labores de rescate en diferentes puntos de la ciudad.
Entre las historias de supervivencia está la de Viviana Gil y su hijo, Jerónimo Valencia, quienes se encontraban durmiendo en el noveno piso del Portal del Parque, cuando el fuerte movimiento comenzó a sacudir el edificio.
Jerónimo fue el primero en percibir que el temblor estaba tomando una intensidad inusual. Al notar que el movimiento aumentaba, Viviana comenzó a gritar y ambos se dirigieron hacia la habitación de ella.
Ese desplazamiento fue determinante. Mientras madre e hijo permanecían en esa zona del apartamento, otras partes de la estructura cedieron. Los techos de los pasillos se desplomaron, la terraza cayó y el apartamento quedó completamente destruido.
De acuerdo con el relato de la familia, si hubieran tomado la decisión de dirigirse hacia la sala o hacia la habitación de Jerónimo, las consecuencias podrían haber sido diferentes.
Tras el colapso, Viviana y Jerónimo quedaron atrapados dentro de la estructura. Afuera, los organismos de socorro comenzaron las labores de búsqueda, pero inicialmente los rescatistas creían que no había personas dentro del edificio.
Fueron los vecinos quienes alertaron a los equipos de emergencia de que todavía había personas en el interior y pidieron que se revisara la estructura.
Mientras esperaba ser localizado, Jerónimo comenzó a buscar la manera de llamar la atención de los rescatistas. El joven agitó una camisa para hacerse visible entre los escombros y utilizó un pito para emitir sonidos y facilitar su ubicación.
Las señales ayudaron a los equipos de emergencia a encontrar a madre e hijo. Debido a las condiciones en las que había quedado el edificio, los rescatistas tuvieron que llegar hasta ellos y posteriormente sacarlos por el techo.
El rescate se produjo aproximadamente a las 11:30 de la mañana del mismo día del terremoto. Tanto Viviana como Jerónimo salieron ilesos, pese a que el apartamento en el que vivían quedó destruido.
La reacción de Jerónimo, la decisión de ambos de refugiarse en la habitación de Viviana y la alerta de los vecinos fueron factores determinantes para que los equipos de emergencia supieran que todavía había personas con vida dentro del edificio.
Mientras el inmueble quedó gravemente afectado por el terremoto, madre e hijo lograron salir con vida después de permanecer atrapados durante horas y de utilizar diferentes señales para conseguir que los rescatistas los localizaran.