El reciente caso de una turista acosada por artistas callejeros en Cartagena ha generado una fuerte polémica en la ciudad y reavivado el debate sobre la regulación de estas prácticas en el centro histórico.

En un video que rápidamente se viralizó en redes sociales, se observa cómo la mujer es seguida insistentemente por un grupo de raperos que improvisan rimas mientras le piden dinero.

La turista, visiblemente incómoda, entrega primero un billete de 50.000 pesos, luego otro de 100.000 y finalmente uno de 5.000, que incluso es rechazado por uno de los jóvenes, quien exige una suma mayor.

La escena, que ha sido calificada por muchos como un acto de acoso, desató una ola de críticas y comentarios sobre la manera en que algunos artistas callejeros abordan a los visitantes.

Ante el hecho, el alcalde de Cartagena, Dumek Turbay, reaccionó de inmediato calificando el hecho como “vergonzoso” y asegurando que se trata de una forma de “coerción” disfrazada de expresión cultural.

A través de su cuenta de X, el Mandatario anunció que los implicados están siendo ubicados por la Policía y que habrá consecuencias. “Este hecho vergonzoso NO lo dejaremos pasar, habrá consecuencias. Y no es persecución, es autoridad”, escribió. Turbay también subrayó que esta conducta es reiterada y que se impondrán controles más estrictos para evitar que se repitan situaciones similares.

En ese sentido, el alcalde informó que se convocará una mesa de trabajo conjunta entre varias dependencias, incluyendo Espacio Público, la Oficina de Asuntos Étnicos, el PES, el IPCC y la Secretaría de Turismo, con el fin de dialogar con los artistas, socializar una ruta de intervención y establecer compromisos claros.

Según Turbay, quienes incumplan lo pactado enfrentarán sanciones severas. Además, ofreció disculpas públicas a la turista afectada, asegurando que este tipo de incidentes no representan la experiencia que la ciudad quiere brindar a sus visitantes.

El caso ha puesto en evidencia la tensión entre la promoción de expresiones culturales urbanas y la necesidad de garantizar seguridad y respeto hacia los turistas.

“Así son la mayoría de vendedores en cartagena”; “Desafortunadamente en Cartagena se acosa al turista”; “Esto debe ser prohibido es acoso”; “A mi parecer eso se ve feo, en sitios turísticos le quita la magia al sitio, lamentable”, fueron algunos de los comentarios que no aprobaron lo sucedido.

La administración local, por su parte, busca un equilibrio que permita preservar la cultura sin que ello implique vulnerar la tranquilidad de quienes recorren la ciudad amurallada.