La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo (UNGRD) presentó este sábado, 15 de agosto, un nuevo balance de las víctimas y las afectaciones registradas tras el terremoto del pasado lunes, con epicentro en San José del Palmar, Chocó.
Con corte a las 6:30 de la tarde, la entidad confirmó 289 personas fallecidas en todo el territorio nacional, frente a las 294 reportadas previamente.
También se conoció que el número de desaparecidos pasó de 320 a 143 personas, sumado a los 3937 heridos y a las 353 personas rescatadas.
Sobre la reducción en la cifra de fallecidos que llamó la atención, se consultó directamente con la entidad, que explicó que se están ajustando ante los cotejos de las diferentes entidades y las cifras allegadas desde todos los departamentos.
Señalaron que las cifras entregadas inicialmente se compararon con los registros oficiales de Fiscalía, Medicina Legal y organismos de socorro para evitar cifras de fallecidos duplicados reportados por los municipios o las alcaldías.
Los datos conocidos en este nuevo reporte también indican que 15 departamentos y 450 municipios quedaron afectados, así como 117.222 personas afectadas y 754 animales afectados.
También se conocieron las cifras de afectaciones a viviendas, que llegaron hasta las 81.536 averiadas, 14.705 viviendas destruidas y 66 edificios colapsados.
En este nuevo balance, el director de la UNGRD aseguró que, hasta el momento, la emergencia generada por el terremoto no ha superado la capacidad de respuesta del país.
Sin embargo, resaltó que Colombia aceptó apoyo internacional especializado para reforzar las operaciones de búsqueda y rescate.
De acuerdo con Tamayo, se cuenta con tres grupos acreditados por Naciones Unidas provenientes de Estados Unidos, Ecuador e Israel, aunque advirtió a los mandatarios locales que no autorizaran la participación de grupos que no estén debidamente certificados para participar en las labores de búsqueda y rescate de personas y animales.
Incluso, cuestionó que muchos de estos grupos puedan llegar a los territorios solicitando grandes cantidades de recursos sin tener capacidad autónoma de operación, lo que podría terminar complicando la situación de atención a la emergencia.