Una prueba genética permitió esclarecer el paradero de Carlos Yesid Toloza Díaz, un hombre reportado como desaparecido desde el año 2000, y poner fin a una búsqueda familiar que se extendió durante más de dos décadas.

El caso comenzó a avanzar cuando Eduardo Toloza, hermano de Carlos, encontró en un vehículo ubicado cerca de la plaza cívica Luis Carlos Galán de la ciudad de Bucaramanga un mensaje relacionado con la búsqueda de personas dadas por desaparecidas. La información lo llevó a acercarse a la Ruta Buscadora de la Unidad de búsqueda de personas dadas por desaparecidas (Ubpd) y a iniciar un proceso formal de investigación.

La familia informó que Carlos Yesid había salido de su vivienda con destino a Medellín, donde esperaba conseguir empleo para apoyar económicamente a sus seres queridos. Desde entonces no se tuvo información sobre su ubicación y, durante años, sus familiares mantuvieron la búsqueda para conocer qué había ocurrido con él.

La identificación de Carlos Yesid Toloza fue posible gracias al cotejo de una muestra de ADN entregada por su familia y los registros de cuerpos no identificados. | Foto: Ubpd

Ante los funcionarios de la Ubpd, su madre, Chiquinquirá Toloza, entregó detalles sobre la desaparición de su hijo y aportó una muestra de ADN que fue incorporada al banco de perfiles genéticos. El análisis permitió establecer una coincidencia con un cuerpo no identificado recuperado en Puerto Torres, Caquetá, en 2002.

Según la información entregada por la entidad, en esa diligencia fueron recuperados 36 cuerpos de víctimas de desaparición forzada. Entre ellos se encontraba Carlos Yesid Toloza Rojas, cuya identificación fue posible mediante el cotejo genético.

Tras la confirmación, la familia recibió los restos del desaparecido en una entrega digna realizada en Bucaramanga, con acompañamiento de funcionarios de la Fiscalía General de la Nación y representantes institucionales.

La entrega de los restos de Carlos Toloza se realizó en Bucaramanga con la presencia de familiares y representantes institucionales. | Foto: Ubpd

Hoy tengo el dolor de saber que no va a volver, pero ya sé dónde está y qué le pasó, por eso estoy muy agradecida con la Unidad de Búsqueda porque me supieron escuchar, me atendieron muy bien y pude recibir a mi hijo de nuevo”, expresó Chiquinquirá Toloza después de recibir los restos.

La Unidad de búsqueda de personas dadas por desaparecidas señaló que este caso evidencia la importancia de las solicitudes de búsqueda, los testimonios de familiares y las herramientas científicas para avanzar en la identificación de personas desaparecidas.

En Santander, la entidad mantiene activos procesos de búsqueda de más de 6.000 personas desaparecidas. La institución indicó que sus recorridos territoriales buscan acercar la atención a las familias que desconocen las rutas disponibles para aportar información y solicitar acompañamiento.