Colombia afronta una de las mayores tragedias por el terremoto de 7,4 de magnitud, con epicentro en San José del Palmar. Este movimiento telúrico sacudió varias regiones y dejó por su cerca de 304 las víctimas mortales, 4,548 heridos, 426 desaparecidos, según el balance de la Ungrd.

Entre las ciudades más afectadas están Cali y Pereira, las cuales suman cerca de 200 edificaciones colapsadas.

Colapso de Estructura Centro de Profesionales de la calle novena, Edificio Vanessa, Cantabria y Torres de Tequendama. | Foto: El País

Ante la emergencia, persisten preguntas sobre este sismo, el cual se sintió con fuerza y generó afectaciones en zonas ubicadas a cientos de kilómetros del epicentro.

En ese sentido, la geóloga Marta Lucía Calvache explicó en entrevista con Noticias Caracol que la nación se encuentra en una región donde interactúan varias placas tectónicas.

Frente a la costa pacífica, la placa de Nazca se introduce por debajo de la placa sudamericana, en un proceso conocido como subducción, y es ahí donde se genera una acumulación de energía que puede liberarse súbitamente, generando terremotos de gran magnitud.

Se han venido estrellando hace muchos millones de años y la placa de Nazca se mete por debajo, pero las presiones que existen han sido tan grandes que ahora la cordillera de los Andes llega hasta cinco o seis kilómetros de altura. Entonces los esfuerzos que hay en ese choque entre las dos son enormes y esas energías se acumulan”, detalló Calvache.

Los expertos recuerdan que los terremotos no pueden evitarse, pero sí es posible reducir sus consecuencias mediante mejores normas de construcción, estudios de amenaza sísmica, planificación urbana y controles adecuados durante el diseño y construcción de las edificaciones. | Foto: El País

Frente al sismo del lunes, ella señaló que se presentó una gran liberación de energía en estas profundidades y viajó en forma de ondas a varias regiones: “Con una magnitud de 7.4, esa liberación de energía viaja y llega a sitios muy alejados que podríamos considerar que son inusuales, pero la liberación de energía fue muy grande y viajó”.

Por eso, aunque el epicentro estuvo en Chocó, las ondas alcanzaron diferentes regiones del país. La distancia no significa, sin embargo, que todas las ciudades hayan experimentado el mismo nivel de movimiento o daños.

Respecto a la duración del sismo, la experta utilizó una comparación: liberar la energía de un terremoto pequeño sería similar a vaciar una botella de agua, mientras que un terremoto de magnitud 7,4 como el de Colombia implicaría liberar una cantidad de energía comparable con vaciar una gran piscina, y por eso tuvo una duración tan extensa.

“Imaginémonos que un sismo de cuatro es la liberación de energía y comparemos cómo, cuando yo riego una botella de agua de 500 mililitros, un sismo de cinco es 33 veces el sismo de cuatro; el sismo de seis es 33 veces el sismo de cinco, el sismo de siete es 33 veces el sismo de seis y, pues, uno de siete cuatro es aún más grande. O sea que ya no tengo una botella de agua de 500 mililitros, sino que voy a desocupar una piscina grandota de agua. No es el mismo tiempo en el que yo derramo, llamémoslo así, el agua de la botella que en el que yo voy a derramar el agua de la piscina; me toma más tiempo derramarla”, dijo como ejemplo.

Aunque en la superficie las personas dejan de sentir el movimiento, en el interior de la Tierra continúa el proceso de reajuste de las estructuras geológicas. Por eso se presentan réplicas, algunas de las cuales pueden mantenerse durante días o semanas después del evento principal.

Finalmente, la experta reflexionó sobre los tipos de suelos, resaltando que los terrenos rocosos y las construcciones diseñadas bajo normas de resistencia sísmica pueden responder de una manera distinta frente al movimiento.