El terremoto de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia el pasado lunes 10 de agosto dejó una profunda huella en Calima-Darién, Valle del Cauca. Entre las edificaciones afectadas está uno de los lugares más reconocidos por los habitantes del municipio: la Parroquia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, ubicada frente al parque Los Fundadores, en el centro de la población.
La fuerza del movimiento provocó el colapso de la torre que durante años caracterizó la silueta del templo. La estructura principal también sufrió daños de consideración y una de las imágenes religiosas resultó afectada.
El templo, que es la principal iglesia de Calima-Darién, pertenece a la jurisdicción de la Diócesis de Palmira. Su deterioro se suma a los daños registrados en otros templos religiosos del Valle del Cauca y del Eje Cafetero luego del sismo.
La magnitud de la afectación se puede dimensionar en las imágenes que comenzaron a circular después del terremoto. Parte importante de la estructura quedó destruida, mientras los habitantes observaban con preocupación el estado de un lugar que durante años ha hecho parte de la vida religiosa de la población.
El templo quedó en evaluación
La parroquia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro es uno de los templos afectados por el terremoto en el departamento. La estructura presenta un deterioro considerable, aunque todavía existe la posibilidad de recuperarla. El párroco Mauricio Guzmán manifestó que hay esperanza de que el templo pueda ser recuperado.
Tras el movimiento telúrico, ingenieros y organismos de Gestión del Riesgo comenzaron a evaluar las condiciones de los templos afectados para establecer cuáles pueden ser recuperados y cuáles tendrán que ser reconstruidos. Esta valoración será determinante antes de permitir el ingreso a las estructuras y definir las intervenciones necesarias.
El caso de Calima-Darién forma parte de una afectación más amplia sobre espacios religiosos. El terremoto ocasionó daños en iglesias de distintos municipios, con estructuras que quedaron parcialmente destruidas, paredes agrietadas, techos afectados y sectores que terminaron en el suelo.
En Quimbaya, Quindío, por ejemplo, la Basílica Menor Jesús, María y José también sufrió los efectos del sismo. Los daños en estos templos representan otro de los frentes que deberán ser atendidos mientras las autoridades concentran buena parte de sus esfuerzos en las familias que perdieron sus viviendas.
La destrucción de la iglesia ocurrió en medio de una emergencia especialmente dolorosa para Calima-Darién. El municipio también registró víctimas mortales después del colapso de una institución educativa durante el terremoto.
Ahora, además de atender a las personas damnificadas, será necesario determinar qué puede hacerse con la estructura de la iglesia. La evaluación técnica definirá si algunos de sus elementos pueden ser recuperados o si el deterioro obliga a plantear una reconstrucción.