La incertidumbre y el dolor cumplen hoy 26 días en el hogar de la familia Camayo. Desde el pasado 12 de agosto, el vacío dejado por Juan Pablo y Jainer Camayo transformó la tranquilidad de la vereda La Palma, en el corregimiento de Chaux, en una espera angustiante que no da tregua, como la guerra que se vive en el Cauca.
Como es de recordar, los hechos ocurrieron el segundo lunes de agosto, alrededor de las cuatro de la tarde. Los hermanos Camayo acababan de regresar a su vivienda tras una jornada habitual de trabajo en el campo. Según el relato de sus familiares, la calma se rompió cuando hombres armados irrumpieron en su vivienda.
Tras someterlos a un interrogatorio sobre temas que los jóvenes desconocían, los sujetos optaron por llevárselos por la fuerza con rumbo desconocido. Desde ese instante, el rastro de Juan Pablo y Jainer se perdió por completo, sumergiendo a sus padres, hermanos y vecinos en una búsqueda desesperada que, hasta ahora, no ha obtenido respuestas.
La comunidad de Chaux está consternada. Juan Pablo y Jainer no son desconocidos en la zona; por el contrario, son descritos como jóvenes humildes, trabajadores y profundamente arraigados a su tierra.
“Han trabajado toda su vida cultivando caña y café. Siempre han sido jóvenes muy humildes y reconocidos por toda la comunidad”, expresó uno de sus familiares en un video que circula en redes sociales, donde se evidencia el desgaste emocional de una familia que solo pide el respeto por la vida de sus seres queridos.
Un llamado humanitario y urgente: “Denos una prueba de supervivencia”
En un acto de valentía y desesperación, la familia ha decidido romper el silencio para enviar un mensaje directo a quienes tienen en su poder a los hermanos. El clamor es sencillo pero profundo: humanidad.
“A las personas que los llevaron les pido, por favor, que tengan piedad. Que nos hagan saber que están bien, denos una prueba de supervivencia”, es el ruego que hoy resuena en las montañas del Cauca. La familia apela a la sensibilidad de los captores para que permitan a Jainer y Juan Pablo regresar al seno de su hogar, donde sus padres los esperan cada día.
La comunidad y los familiares han iniciado una campaña de difusión masiva, pidiendo a la ciudadanía compartir la información y el video de denuncia, con la esperanza de que el mensaje llegue a los captores o que alguien pueda brindar información certera sobre su paradero.
En una región golpeada por la reconfiguración del conflicto armado, la historia de los hermanos Camayo representa el drama de cientos de familias civiles que quedan atrapadas en medio de la violencia que ahora se vive en esta zona del país.
Por eso, en el momento, en La Palma, la fe es lo único que mantiene en pie a una familia que no descansará hasta ver a Juan Pablo y Jainer cruzar de nuevo el umbral de su puerta de la residencia donde viven y trabajan como campesinos.