El nuevo Código Nacional de Tránsito que prepara el Gobierno de Abelardo de la Espriella plantea reducir algunos de los costos que enfrentan los conductores, pero expertos advierten que los cambios en multas, trámites, revisión técnico-mecánica y fotomultas deben diseñarse sin debilitar los controles que contribuyen a prevenir siniestros viales.
La propuesta busca modificar varias de las reglas que actualmente regulan a los conductores de carros y motos en Colombia. Entre los aspectos que podrían cambiar están el valor de las multas, los cobros asociados a trámites, la frecuencia de la revisión técnico-mecánica y la vigencia de las licencias de conducción.
Según publicó Blu Radio, Darío Hidalgo, profesor de Transporte y Logística de la Universidad Javeriana, dijo que una reforma de este alcance debe llegar al Congreso con una estructura clara y tendrá que surtir los cuatro debates correspondientes antes de convertirse en ley.
Hidalgo explicó que el proceso legislativo podría tomar cerca de un año si el Gobierno cuenta con suficiente respaldo político. Luego, habría otro periodo similar para implementar las modificaciones.
El experto considera que reformar el Código Nacional de Tránsito es posible, pero insiste en que el debate no debería concentrarse únicamente en cuánto pueden ahorrar los conductores, sino también en las consecuencias que cada modificación pueda tener sobre la seguridad en las vías.
Uno de los puntos que mayor interés genera es la posibilidad de reducir hasta en un 50 % algunas multas y establecer sanciones proporcionales a la capacidad económica de los infractores.
Para Hidalgo, esta alternativa puede implementarse, aunque plantea una dificultad: determinar de manera adecuada cuánto puede pagar cada persona. Entre las opciones que menciona están utilizar información relacionada con el valor del vehículo o acudir a los datos del Sisbén.
Sin embargo, el académico considera que los ingresos no deberían ser el único criterio. También debe establecerse una relación entre el valor de la sanción y la gravedad de la infracción.
Multas, Runt y Simit
El experto puso como ejemplo las infracciones por exceso de velocidad. A su juicio, no debería recibir la misma sanción una persona que supera ligeramente el límite permitido que aquella que circula a una velocidad considerablemente mayor.
Por lo tanto, según dijo, la discusión estaría en encontrar un equilibrio entre sanciones que no resulten desproporcionadas para los conductores y mecanismos que mantengan un efecto disuasorio frente a comportamientos de mayor riesgo.
Otro frente de la propuesta está relacionado con los costos de trámites y servicios asociados al tránsito. Entre ellos aparecen los cobros del Runt y el Simit, además de procedimientos vinculados con licencias, exámenes médicos y registros.
Hidalgo señaló que existen cobros que “no necesariamente están justificados” y que sería pertinente revisar si se presentan duplicidades.
No obstante, modificar estas tarifas también implica una discusión legislativa, debido a que parte de los mecanismos de financiación del Simit están establecidos por ley.
Por esta razón, una eventual reducción de estos costos requeriría revisar cómo funcionan actualmente los mecanismos de financiación y cuáles cambios pueden realizarse dentro del marco legal.
Otros puntos que tendrán cambios
La propuesta de espaciar la revisión técnico-mecánica debería tener en cuenta el nivel de uso de cada vehículo. Para Darío Hidalgo, no debería aplicarse la misma frecuencia a un carro que recorre pocos kilómetros que a uno de transporte público que puede recorrer entre 300 y 400 kilómetros diariamente.
“Para personas de mayor edad, la licencia debería verificarse de manera más frecuente para evitar que personas que no tienen buena visión o que no tienen buena reacción generen riesgos en la vía”, explicó Hidalgo.
Asimismo, Hidalgo respalda eliminar las llamadas “cámaras trampa” utilizadas principalmente con fines de recaudo, pero advierte que algunos dispositivos cumplen una función de seguridad vial. Según explicó, estudios en Bogotá han mostrado efectos positivos de las cámaras en determinados puntos para reducir la siniestralidad.
Por ello, advierte que limitar demasiado su utilización podría generar un efecto contrario, menos cámaras y un posible aumento de las muertes y lesiones en las vías. En ese sentido, el reto del nuevo Código de Tránsito será reducir los costos para los conductores sin debilitar las medidas que contribuyen a prevenir siniestros.