“No encuentro garantías democráticas en el partido”: Edward Rodríguez.
“Si solo Zuluaga lleva las banderas del partido, los demás estamos sobrando y lo que deben es proceder a expulsarnos”: Paloma Valencia.

Estas dos frases, pronunciadas esta semana por un representante a la Cámara y una senadora que aspiran a la candidatura presidencial del Centro Democrático, dejaron en evidencia los choques que hay al interior del uribismo de cara a los comicios del 2022.

El pronunciamiento de Rodríguez tuvo lugar el martes, cuando estaba previsto que él, Valencia, Rafael Nieto, María Fernanda Cabal, Alirio Barrera y Óscar Iván Zuluaga se reunieran para ultimar detalles de la encuesta y los foros que arrojarán el nombre del posible sucesor de Iván Duque.

Sin embargo, el Comité de Ética del partido expidió un comunicado que, sin más explicaciones, excluía del ramillete de aspirantes al representante a la Cámara, aguándole literalmente la fiesta que ya tenía organizada para lanzar su candidatura en Bogotá.

Pero Rodríguez no solo no se quedó callado, sino que le escribió una carta pública al expresidente Álvaro Uribe, jefe natural de la colectividad.

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“El Comité manifiesta que el objetivo del comunicado es ‘expresar una opinión sobre las calidades y condiciones de los precandidatos para ejercer el cargo de Presidente de la República en nombre del Centro Democrático’ y establece a mutuo propio unos criterios filtro. Al interior del documento no desarrollan los criterios que el Comité estableció ni frente a su cumplimiento o incumplimiento. Sin embargo, en la opinión final excluye mi nombre para que la dirección dé el ‘aval’ para participar en de los procesos electorales dirigidos a llevar un candidato único del partido”, dice la misiva.

Y mientras espera la respuesta del exmandatario, el congresista señaló a Nieto, reconocido como uno de los uribistas más críticos de la gestión del presidente Iván Duque, como responsable de la decisión, para lo que se habría valido de Marco Antonio Velilla, integrante del Comité.

Rifirrafe

Además, indicó que Nieto estaría comprometido en la presunta recepción de información de ‘chuzadas’ telefónicas a periodistas y opositores, y lo acusó de terminar con la aspiración presidencial de Zuluaga en 2018, al manifestarle que el FBI lo iba a capturar por el escándalo de Odebrecht.

No obstante, el exviceministro de Justicia desestimó los señalamientos de Rodríguez y aseguró que los mismos son un reciclaje de acusaciones que en el pasado ya le había hecho el senador opositor Iván Cepeda.

Lo cierto es que, tras el reclamo del expulsado, de quien se dice sería el candidato del presidente Duque, dada su cercanía y el apoyo que le brinda en el Senado, se conoció el borrador de una carta en la que el Comité de Ética del CD menciona un pronunciamiento del 2018 sobre la investigación que realizó Rodríguez frente al llamado cartel de la Toga y su supuesta relación con el exfiscal Eduardo Montealegre.

De igual forma, Nieto habría puesto en duda el origen de los dineros con los cuales Rodríguez compró una vivienda. “Aquí está cuánto debo de mi apartamento, que es el 80 % y me siento orgulloso de que lo pago con mi sueldo” y agregó: “Le he pedido al Consejo Nacional Electoral que certifique si las cuentas de mi campaña del 2014 fueron auditadas o no. Me siento orgulloso de combatir la corrupción en todo”.

Precisamente este último argumento fue el que utilizó el jueves Tomás Uribe al salir en defensa del actual representante a la Cámara.
“Edward Rodríguez fue el autor de la Ley de Delitos Electorales que penalizó con cárcel la compra de votos. Antes de esta ley la compra de votos no daba cárcel. Cualquier veto ético a alguien que ha construido por 20 años el Centro Democrático debe tener un sustento objetivo que sea público”, escribió en su cuenta de Twitter.

A su vez, el también representante a la Cámara Ricardo Ferro aseguró que lo vivido por el precandidato renegado es una incongruencia del partido, porque mientras se expresa que es muy democrático, por otro lado se le cercena el derecho a que se defienda.

Y Barrera, el último en sumarse de la baraja de aspirantes a la Presidencia por el uribismo, también terció en el debate pidiendo que a Rodríguez se le adelante el debido proceso y se le den todas las garantías: “Es necesario que se aclare este tema. No es justo competir en desigualdad de condiciones, que haya igualdad para todos y así se tendrá un proceso transparente”.

Y otra integrante del Centro Democrático que pidió la reserva de su identidad sostuvo que “esto llevó a que nos dividamos en dos grupos, los que son los congresistas uribistas y los que son duquistas, algo que habían querido mostrar los de la izquierda y ahora lo evidenciamos nosotros. Debe hacerse un esfuerzo grande para que nos volvamos a unir esas dos tendencias”.

El reclamo de Paloma

Ahora bien, el rifirrafe alrededor de la expulsión de Edward Rodríguez del ramillete de precandidatos en el partido de Gobierno le bajó la espuma a la otra controversia de la semana en la colectividad del expresidente Uribe.

“Hoy, el líder que nos aglutina y que tiene la credibilidad ante los ciudadanos para asumir las banderas de nuestro partido es Óscar Iván Zuluaga. Es él quien encarna las tesis del uribismo, reúne la confianza de la base militante en las distintas regiones del país y posee la experiencia para guiar a la Nación en la azarosa crisis que produjo la pandemia del covid-19”.

Estas palabras, consignadas en una carta firmada por una treintena de congresistas del Centro Democrático, entre los que se cuentan Ernesto Macías, Paola Holguín y José Obdulio Gaviria, no fueron bien recibidas por la senadora Paloma Valencia, quien los acusó de descalificar el proceso interno que se lleva a cabo en el partido para escoger a al candidato presidencial.

“Algunos miembros de la bancada pretenden crear el sentimiento de que todos los demás candidatos son inanes y no hay que tenerlos en cuenta. Creo que es un desacierto por parte de quien escribió el comunicado, seguramente sin esas intenciones, pero así lo hemos leído muchos”, dijo en declaraciones a medios de comunicación.

Disputas normales

Para el analista político Laureano Tirado, todas estas disputas son normales en lo que denomina las primarias de la elección presidencial.
“El candidato del Centro Democrático, a pesar del resultado de las encuestas en las que el Presidente sale mal librado por el desgaste propio del poder, por equivocaciones propias y por la agenda rabiosa de la oposición, jugará un papel fundamental a la hora de las definiciones”, dice.

Y, al no descartar que el uribista elegido llegue a la segunda vuelta de junio próximo, añade que “por eso es normal que un peso pluma como lo es el representante Rodríguez lo decapite el ‘Comité de Ética’ y que la senadora Paloma piense más en Zuluaga que en su campaña”.

A su vez, el consultor político Miguel Jaramillo Luján ve real el interés de un sector amplio del Centro Democrático por proclamar de manera automática a Óscar Iván Zuluaga como candidato del partido y afirma que personas muy cercanas a Álvaro Uribe están liderando esa iniciativa.
Es por ello que hay mucha expectativa por la forma cómo el expresidente, a quien este analista describe como “un hábil jugador de ajedrez”, le dará jaque mate a las enfrentamientos que le están haciendo soñar a algunos opositores con la posibilidad de que el CD no llegue unido al 2022.

Lo acordado

En la reunión celebrada el martes pasado entre la directora del Centro Democrático, Nubia Stella Martínez, y los precandidatos Paloma Valencia, María Fernanda Cabal, Rafael Nieto, Óscar Iván Zuluaga y Alirio Barrera se ratificó que la escogencia de la carta por esa colectividad a la Presidencia de la República tendrá lugar el próximo 22 de noviembre.

De igual forma, según le informó Zuluaga a El País, se convino que el primer foro programático en el que se medirán ante sus seguidores tendrá lugar el próximo 2 de octubre en Bogotá. Después se realizarán otros encuentros en otras ciudades.

Dos firmas encuestadoras tendrán a su cargo la medición de las preferencias de los militantes y allegados al uribismo por alguno de los cinco aspirantes que, por ahora, siguen en contienda.

En la reunión también se acordó que cada precandidato nombre compromisarios para convenir los detalles de las encuestas, bajo el mismo esquema que se adelantó hace cuatro años.