Colombia
Mujer murió tres días después de estrenar moto eléctrica que le regaló su esposo: así fue la tragedia
Accidente en Barrancabermeja: la falta de regulación en vehículos eléctricos cobra una vida
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1 de jun de 2026, 07:55 p. m.
Actualizado el 1 de jun de 2026, 07:55 p. m.
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Lo que debía ser una solución práctica para la movilidad cotidiana se transformó, en cuestión de setenta y dos horas, en una pesadilla para una familia en Santander.
Daisy Paola Duarte, una ingeniera en salud ocupacional de 36 años y madre de tres hijos, falleció trágicamente al perder el control del ciclomotor eléctrico que le había sido obsequiado recientemente.

Este suceso ha vuelto a poner en el centro del debate nacional los peligros latentes que rodean a estos medios de transporte cuando circulan sin una normativa clara ni medidas de seguridad adecuadas.
Mauricio Duarte, hermano de la fallecida, relató con profundo dolor que el vehículo había sido adquirido el sábado previo al accidente. Durante el domingo y el lunes, Daisy aprovechó para familiarizarse con su nuevo transporte, sin sospechar que su último recorrido llegaría abruptamente aquel martes.
El incidente tuvo lugar en la carretera que comunica a Barrancabermeja con el sector de El Centro, cerca del cementerio de la Resurrección. Minutos antes del siniestro, su familia la acompañaba desde un automóvil que marchaba detrás, siendo testigos involuntarios de la inesperada caída que le costó la vida a la ingeniera.
Según la reconstrucción de los hechos, al enfrentar una curva pronunciada, la conductora perdió el equilibrio y su cuerpo terminó impactando contra el asfalto. Las autoridades de tránsito confirmaron que, debido a la fuerza del golpe recibido en el rostro, el deceso fue inmediato.

Este trágico desenlace ha generado cuestionamientos sobre la idoneidad técnica de los ciclomotores para transitar por vías con flujo vehicular constante.
Fiber Jiménez, agente judicial de tránsito, señaló que la inestabilidad mecánica de estos equipos, diseñados primordialmente para entornos urbanos de baja velocidad, pudo ser determinante en la pérdida de control sufrida por la víctima.

Un vacío normativo crítico ha permitido que estos vehículos se comercialicen bajo una categoría que los exime de obligaciones esenciales como la matrícula, el SOAT o la revisión tecnicomecánica.
Esta situación fomenta la desinformación en los puntos de venta, donde en ocasiones se promocionan ciclomotores potentes como simples bicicletas. Expertos del sector advierten que la falta de exigencia de licencias de conducción, sumada a la ausencia de capacitación técnica, aumenta exponencialmente el riesgo para los usuarios.
El caso de Daisy Duarte no es un hecho aislado en el país. Datos de Medicina Legal indican que en los últimos cinco años se han registrado al menos veinte muertes relacionadas con vehículos eléctricos livianos, una cifra que podría ser superior ante la falta de una sistematización precisa.

Comunicador social y periodista de la Universidad Antonio José Camacho. Tecnólogo en Producción Audiovisual y técnico en Diseño e Integración Multimedia del SENA, además de especialista en Fotografía Publicitaria. Experiencia en periodismo de campo frente a cámara, redacción web y gestión de redes sociales
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