Los estragos de la confrontación armada que se libra desde la madrugada de este jueves 10 de septiembre entre el Ejército y grupos armados al margen de la ley, en zona rural de los municipios de La Sierra, Rosas y Sotará, ya golpean de manera directa a las comunidades indígenas del sur del departamento del Cauca.
Así lo denunció el Cabildo Mayor Yanacona, autoridad tradicional de ámbito nacional de este pueblo originario, que rechazó contundentemente los hechos de violencia registrados en el resguardo El Moral, municipio de La Sierra, donde las comunidades quedaron atrapadas en medio del fuego cruzado.
“Rechazamos contundentemente que se usen nuestros territorios para generar violencia y desplazamiento en nuestras comunidades. Solicitamos al Gobierno Nacional que no se hagan guerras en nuestros territorios, y a los grupos armados, que no violen nuestros principios de autonomía”, expresaron las autoridades indígenas, al advertir que la situación está afectando enormemente la espiritualidad y la vida cultural del pueblo Yanacona.
La alerta más grave la entregaron las propias autoridades ancestrales: al menos 200 personas se encuentran en riesgo inminente en la zona de la conflictividad armada, entre ellas 120 niños, quienes permanecen en el territorio mientras continúan los enfrentamientos.
“Nos hemos comunicado con las autoridades, con la Defensoría del Pueblo y otras entidades para establecer los mecanismos de protección que en estos contextos de emergencia se deben realizar. Estamos estableciendo una posible ruta humanitaria para poder sacar a esta población de este lugar”, informaron los voceros indígenas.
Mientras se concreta ese corredor humanitario, el Cabildo Mayor aseguró que mantiene comunicación permanente con las comunidades y las autoridades indígenas que permanecen en el territorio, y que ejercerá una vigilancia constante hasta que se pueda dar vía libre a la evacuación de la población atrapada.
Las autoridades del pueblo Yanacona fueron enfáticas en exigir a todos los actores armados el respeto por la población civil, recordando que se trata de comunidades organizadas, no armadas, que le apuestan a la autoprotección comunitaria y al rechazo de la guerra.
“El principio de distinción debe primar en estos casos. Solo pedimos a los actores armados que se alejen del territorio y que sus confrontaciones las lleven a otros sitios donde no sean territorios indígenas”, señalaron.
Asimismo, ratificaron su condición de población civil amparada en la autonomía y la jurisdicción especial indígena: “Ratificamos nuestro principio de comunidades organizadas, de autonomía y jurisdicción especial indígena, y en especial nuestro rechazo profundo a la guerra y todas sus consecuencias”.
La emergencia coincide con la realización del Sara Raimi, evento cultural y espiritual que congrega a la comunidad educativa y a las “semillas” —los niños y jóvenes— del pueblo Yanacona, el cual se ha visto afectado por la conflictividad armada que se desarrolla en la zona.
“Nuestros pueblos organizados han estado directamente relacionados con su ancestralidad y, en ese sentido, tenemos que seguir protegiendo nuestros territorios. La vida es lo que nosotros primamos, y exigimos que la tranquilidad que hemos tenido la sigamos teniendo”, puntualizaron las autoridades tradicionales.
Los combates que motivaron este pronunciamiento comenzaron en las primeras horas de este jueves 10 de septiembre, cuando tropas del Ejército, que llegaron vía aérea con apoyo de helicópteros Black Hawk y Arpía, se enfrentaron con integrantes de un grupo armado ilegal en el sector rural de El Salero y en inmediaciones del corregimiento de Chapa, jurisdicción de La Sierra.
Según versiones de líderes de la zona, varios integrantes del grupo armado habrían perdido la vida en las confrontaciones, que además obligaron al cierre de la vía que comunica el casco urbano de La Sierra con el corregimiento de Chapa.
Este recrudecimiento del conflicto se suma a otros hechos recientes en el departamento, como el hostigamiento contra la estación de Policía de Corinto, en el norte del Cauca, registrado la tarde del miércoles 9 de septiembre, en un escenario donde el incremento de los operativos de la Fuerza Pública contra las disidencias de las Farc ha intensificado las confrontaciones, dejando en medio a las comunidades campesinas e indígenas.
El pueblo Yanacona, que históricamente ha padecido las consecuencias de la guerra en el Macizo Colombiano, insistió en su mensaje final: los territorios indígenas deben ser excluidos del conflicto armado y la vida de sus comunidades debe ser respetada por todos los actores en contienda.