La posibilidad de trasladar 80 hipopótamos desde Colombia hasta la India abrió un debate internacional sobre conservación, costos y permisos ambientales. La iniciativa surge luego de que el Gobierno colombiano anunciara medidas para frenar el crecimiento de esta especie invasora, introducida en los años 80 por Pablo Escobar.

El ofrecimiento proviene de Anant Ambani, hijo del empresario más rico de Asia, quien impulsa en el estado de Guyarat un zoológico privado y centro de rescate de fauna llamado Vantara. La operación implicaría un recorrido aéreo de cerca de 15.000 kilómetros desde Colombia hasta la ciudad india de Jamnagar.

Aunque un traslado de esta magnitud no tiene antecedentes, parte de la logística se viene estudiando desde 2023, cuando el santuario mexicano Santuario Ostok comenzó gestiones junto a Ambani ante el Gobierno colombiano para reubicar hipopótamos.

Ernesto Zazueta, director de Ostok, explicó a EFE que el proceso iniciaría con la atracción de los animales hacia corrales ya construidos por la autoridad ambiental. Luego, especialistas trabajarían con alimento para acostumbrarlos a obedecer sin anestesia y facilitar su permanencia en guacales diseñados a su medida.

Hipopótamos que habitan en ríos y humedales del Magdalena Medio hacen parte del grupo que podría ser trasladado a la India.

Cada hipopótamo, cuyo peso puede superar las tres toneladas, sería llevado en camión hasta un aeropuerto cercano a Medellín. Desde allí, viajarían en tres aviones de carga operados por una empresa bielorrusa durante un trayecto estimado en 33 horas hasta su destino final.

El costo del operativo, según Zazueta, rondaría los tres millones de dólares. Sin embargo, aún no está claro quién asumiría la financiación. La carta enviada por Ambani al Gobierno colombiano plantea recibir a los animales, pero no detalla si cubriría el traslado.

Autoridades ambientales advierten que la presencia de hipopótamos afecta ecosistemas acuáticos y especies nativas como el manatí. | Foto: Colprensa

Permisos y cuestionamientos

Más allá de la logística, el mayor reto está en la autorización oficial. El trámite involucra a los Gobiernos de Colombia e India, además de la CITES, que regula el comercio y traslado internacional de especies.

El Ministerio de Ambiente envió una solicitud formal a India para que evalúe si autoriza la operación y verifique si Vantara cumple con los requisitos exigidos. La ministra Irene Vélez recordó que este tipo de traslados requiere permisos ambientales estrictos y el cumplimiento de acuerdos internacionales sobre biodiversidad.

A esto se suman cuestionamientos sobre Vantara. Aunque la Corte Suprema de India desestimó en 2025 denuncias por presuntas irregularidades, científicos y conservacionistas indios señalan falta de transparencia y dudan del valor real del proyecto para la conservación.

El investigador ambiental Ravi Chellam advirtió que la zona donde se ubica Vantara no sería adecuada para hipopótamos y cuestionó el uso de recursos hídricos para mantener en cautiverio a una especie considerada invasora.

En Colombia, autoridades y expertos coinciden en que la presencia de estos animales afecta los ecosistemas acuáticos y representa un riesgo para especies nativas como el manatí.