Las información preliminar sobre un posible apagón mundial circula ampliamente en redes sociales y genera preguntas sobre cómo prepararse ante una interrupción prolongada de la electricidad.
Sin embargo, las recomendaciones de tener suministros en casa no deben interpretarse como prueba de que exista una alerta confirmada por un corte eléctrico global.
La preparación para emergencias también es útil frente a situaciones más frecuentes, como tormentas, inundaciones, incendios o fallas locales en los servicios públicos, como se vivió el pasado 10 agosto en Colombia tras presentarse un terremoto. En estos casos, contar con provisiones puede facilitar que un hogar cubra sus necesidades mientras llega la ayuda o se restablecen los servicios.
La información sobre unas supuestas orientaciones publicadas por la Unión Europea el 3 de noviembre de 2026 debe verificarse antes de difundirse: esa fecha no constituye, por sí sola, una confirmación de un apagón mundial.
Los siguientes 25 elementos sirven como guía y pueden adaptarse al número de integrantes del hogar, sus condiciones de salud y los riesgos de cada zona:
Agua potable: al menos tres litros por persona al día, ajustados al clima y a las necesidades individuales.
Alimentos no perecederos, suficientes para tres días.
Abrelatas manual.
Linterna.
Pilas de repuesto.
Radio portátil de pilas o de manivela.
Batería externa cargada para el celular.
Cables de carga compatibles.
Botiquín de primeros auxilios.
Medicamentos habituales y copias de las fórmulas médicas.
Artículos de higiene personal.
Papel higiénico y toallas húmedas.
Gel antibacterial o jabón.
Bolsas para residuos.
Copias de documentos de identidad y otros papeles importantes.
Dinero en efectivo, preferiblemente en billetes de baja denominación.
Lista escrita de contactos de emergencia.
Silbato para pedir ayuda.
Manta térmica o cobija.
Ropa de cambio y calzado resistente.
Impermeable.
Tapabocas.
Navaja multiusos.
Artículos para bebés, si son necesarios, como pañales y alimento apropiado.
Suministros para mascotas, incluidos agua, alimento y medicamentos.
Los productos deben revisarse periódicamente para reemplazar los vencidos, cargar las baterías y actualizar los documentos. Si la cantidad de agua o alimento no cabe en una mochila, se puede guardar en un lugar accesible de la vivienda, lista para trasladarla si es necesario.
Ante un corte prolongado, conviene mantener la calma, consultar información oficial mediante una radio y reducir el uso del celular para conservar la batería. También es recomendable mantener cerrados el refrigerador y el congelador tanto como sea posible.
Los generadores, asadores y estufas de combustible nunca deben utilizarse dentro de la vivienda ni en espacios cerrados, por el riesgo de intoxicación con monóxido de carbono. Para iluminarse, es preferible usar linternas en lugar de velas, que pueden provocar incendios.
Por último, cada familia puede acordar un punto de encuentro y un contacto común. Las personas que dependen de equipos médicos eléctricos deben consultar con sus prestadores de salud cómo actuar ante una interrupción del servicio.